Carta para Lichita Gutiérrez

Querida Lichita

Tu primer día de trabajo. Tus piernas tiemblan mientras caminas hacia ese monstruo de la publicidad llamado Icónika. Te detienes, respiras y sigues a la puerta con todo el valor de tu corazón aunque continúes titiritando de frío. Al entrar a esa inmensidad, un mundo dentro de otro, ves personas que trabajan de un lado a otro: en sus computadoras, pizarras electrónicas, celulares; pero ellas no te ven a ti, no te escuchan, no te sienten, simplemente no se dan cuenta de tu existencia.

¿A qué se debe que nadie te perciba en la oficina? ¿A qué se debe tu “invisibilidad”?

Tal vez podría ser por tu ropa del siglo pasado. Esa falda larga y la blusa que parece hecha por tu abuela (con todo respeto) pertenecen a otra era. Ese estilo de vestir ya no se usa en la actualidad. Deberías vestirte con más colores y eliminar ese gris de tu atuendo y de tu personalidad.

Otra razón por la que no existes para los demás puede ser por tu personalidad de chica tímida. Eres nerviosa por naturaleza y esa alteración se manifiesta físicamente entorpeciéndote al caminar y al sostener objetos. Por eso continuamente te caes y estropeas todo.

A pesar de los obstáculos, hay algo positivo en todo esto y es tu inteligencia, sí, todos esos conocimientos adquiridos en torno a la publicidad que has recabado en todo este tiempo.
Carta para Lichita Gutiérrez

Aunque por tu forma de ser seas la protagonista de la telenovela Antes Muerta Que Lichita de Televisa, eres una gran profesional que necesita urgentemente cambiar su actitud. Dicen que la actitud es todo, por eso Lichita, si quieres puedes cambiar tu manera de ser tan solo con proponértelo. ¡Vamos Lichita! Demuéstrate a ti misma de lo que eres capaz de hacer para mejorar tu vida. Eso es lo que te falta para que seas una mujer plena, ya que el amor está a la vuelta de la esquina, o en otras palabras, dentro de tu misma oficina.

En medio de esa timidez y torpeza que te nubla Lichita, se esconde un corazoncito que sueña con ser correspondido como en los cuentos de hadas que contaban las madres a sus hijas antes de dormir sobre un príncipe que llegaba al reino a buscar a la dueña de su corazón en un carruaje. Pues tú deseas que ese sueño se haga realidad, pero para eso primero debes despertar y actuar, es decir, ser más segura de sí misma, hablar con los demás, preguntar y vestirte acorde a tu edad, juvenil, alegre, como una profesional de una agencia de publicidad. ¿Ves cómo ahora si piensas “Antes muerta que Lichita”? ¡Manos a la obra! ¡Tú puedes, Gutiérrez!

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