Sila, la primera impresión

La estupidez de las tradiciones sin sentido

Continuando con el ciclo “Mujeres en Problemas” iniciado con ¿Qué Culpa Tiene Fatmagül? y continuado por Anónima, TV Azteca nos ofrece la telenovela turca Sila, la cual inició con una rapidez trepidante mostrando en un solo capítulo el dilema de la ingenua protagonista.

Sila (Cansu Dere) es una chica moderna de Estambul a punto de graduarse de la preparatoria y con planes de irse a estudiar a Londres. Sus padres adoptivos son ricos y le hicieron creer que sus padres biológicos habían muerto. En Mardin, otra parte de Turquía, Azad Sönmez (Cemal Toktaş) el hermano de Sila es acosado porque se metió con la hermana de Boran Genco (Mehmet Akif Alakurt), el jefe de la tribu. La tradición marca que para “resarcir el daño moral“, Boran debe casarse con una hermana de Azad. La única hija que los Sönmez tienen a la mano ¡tiene 11 años! Entonces a Azad se le ocurre que traigan a Sila a Mardin para casarla con Boran. Para esto solo Celil (Menderes Samancılar), el padre de Sila, y Azad saben que ella vive, pues a su madre le hicieron creer que había muerto pero en realidad la vendió a una familia rica. A Sila también le hicieron creer que sus padres biológicos estaban muertos. Más rápido que un relámpago Celil se presenta en Estambul dizque para llevar a Sila a ver a su madre moribunda. Sila acepta y va a Mardin. Ahí se entera de que Azad se casará con Narin (Boncuk Yılmaz) y le hacen creer que ella será la madrina pero en realidad ¡también es su boda con Boran!

Sila, la primera impresión
La nueva telenovela inició con un capítulo que nos llevó directo al grano. En una hora se plantearon las circunstancias y el dilema principal de los protagonistas. Desde el inicio ya picaron nuestro interés para saber qué ocurrirá con Sila y Boran.

Comparada con todo lo que está al aire en la actualidad, la producción sí se ve un poco anticuada ya que la imagen no está en alta definición.

De nueva cuenta vimos muchos exteriores, una edición precisa y buenos ángulos fotográficos. Muy vistosas nos parecieron las escenas de la boda y el baile entre Sila y Boran ¡ufff muy caliente! Aun con todo la música en este capítulo no nos llamó mucho la atención.

Lo que sí llama la atención es la cuestión de las tradiciones entre grupos étnicos. Da coraje que aun existan “tradiciones” que atentan contra la voluntad, la libertad o la integridad física de las personas. Es un símbolo de atraso en la civilización y nuevamente como en Fatmagül, los derechos de la mujer quedan en segundo plano. ¡Qué deningrante!

Las actuaciones estuvieron a la altura pero definitivamente (y aunque no haya actuado nada) el centro de atención es el galán Boran. Nos lo pintaron como un héroe enigmático con la ruda belleza de los protagonistas clásicos del romanticismo.

De inicio Sila, Cautiva por Amor ya nos cautivó (pero Boran más).

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Sila, la primera impresión

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