¿Cómo es que hay comedia tras el drama de Para Volver a Amar?

Ridiculización que mitiga tragedias

Para Volver a Amar está en repetición a las 12 del día por el Canal de las Estrellas.

Hay “comedia” dentro de los cánones del género. Varios personajes son muy viciosos. Van a terminar siendo ridiculizados.

Mayte (Sophie Alexander-Katz) es la gran antagonista de la obra. Ridícula. Como ella no puede ser feliz con Jorge (Mark Tacher) quiere que nadie sea feliz. Se va a los límites. Les dice a los demás personajes sus cosas en plena cara. Y tiene razón el cabrón personaje, es lo peor. Todo el tiempo está en plena competencia. Deberían sacarla en hombros todas sus compañeras de trabajo y después dejarla caer en plena calle. Solo se han vengado de ella en pensamientos.

Rosaura (Zaide Silvia Gutiérrez) es tremendamente viciosa. Personaje que llega a ser muy divertido. Se le fue el marido por una mujer más joven, casi la corrían del trabajo por despistada. Come cada ratito y se da golpes de pecho pues se cree una mujer gorda, fea y vieja. Ella es la culpable de todo, así se lo hacen saber. Pero nadie le dice, ni sus hijos veinteañeros, que su esposo es un gordo, feo y viejo. Qué los dos envejecieron al mismo tiempo. Ya se hizo la liposucción y cree que se acabó el problema. Qué su esposo gordo, feo y viejo volverá con ella. Es trabajadora. Anda en la onda de la vieja secretaria. Con libreta y pluma en la mano. Opina y levanta el dedo diciendo que ella puede ayudar. Regresa a casa solitaria a ver si un mago se le aparece y le regrese a su Rolando (Jesús Ochoa) gordo, viejo y feo.

Y la comedia se da un encontronazo con la tragedia de Antonia (Rebecca Jones), la de Bárbara (Alejandra Barros) que vive un círculo vicioso con Jaime (Juan Carlos Barreto) y su suegra doña Conchita (Magda Guzmán) el melodrama de Yorley (África Zavala) linda amita de casa que vendía dulces y chicles afuera de la escuela de su hija y ahora casi convertida en vendedora de bienes raíces. Y ahí anda el personaje de pieza, Valeria (Nailea Norvind) viendo la vida pasar, comprándose un pastel de cumpleaños y en vez de la típica mordida rodeada de amigos, ella sola se empujaba la cabeza para embarrarse la cara. Su familia la ignoraba, “nada pasará contigo, así te vas a quedar” le dicen. Pero no. Ha vuelto a vivir. Y lo mismo pasa con los personajes masculinos.

Hay comedia en Para volver a Amar, pero no “chito-chito”.

Hay diversión porque ese es su fin. Entretener al público. Bien hecha. Personajes viciosos y ridículos que algún día les va a caer el veinte y se van a deprimir.

Gran telenovela mexicana es Para Volver a Amar de Giselle González y Roberto Gómez Fernández. Escrita por Adriana Suárez y Pedro Miguel Rozo y una estupenda adaptación al quehacer mexicano de Aída Guajardo. La dirección de escena la hicieron Eric Morales y Francisco Franco. Las cámaras las llevaron Manuel Ángel Barajas y Luis Arturo Rodríguez.

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