Boogie Oogie, la nostalgia bien realizada

Introducción

Recientemente se estrenó la telenovela brasileña Boogie Oogie protagonizada por Ísis Valverde, Marco Pigossi y Bianca Bin. Pareciera que es uno de los estrenos internacionales, no sólo más sorprendentes de la temporada, sino del año.

En la telenovela, la década de los años 70 está representada con una clase inigualable y cuenta con un elenco de lujo. Vaya que las tardes se ven frescas y sumamente polémicas con esta historia a diferencia de las que pasaron en ese horario anteriormente: La Vida Sigue (2011) y Flor del Caribe (2013).

A pesar de todo Boogie Oogie esconde algo que nadie ha dicho. Cuando vemos que una telenovela se va pareciendo a muchas, unos dicen que siempre tienen la misma trama, yo no lo creo, al menos las que tienen otra estructura dramática, son la prueba. ¿O a poco es muy parecida El Maleficio (1983) a Rosa Salvaje (1987)?

La magia de las telenovelas extranjeras, como las del mismo Brasil, es que al conectarse con una cultura como la mexicana pueden generar controversia y debates hasta llegar a preguntarnos ¿esto ya lo hemos visto antes? En el caso de Boogie Oogie yo digo que sí pero contada de otra forma. Ya verán a que se parece o a que me recuerda.

Psicodélica, romántica e intrigante

Al mirar Boogie Oogie la primera impresión que te da es ¡qué música, qué vestuario, qué utilería, qué vehículos, qué producción! Muchas telenovelas de época se han hecho en México pero nunca centradas a una en especial que dejó un legado en el entretenimiento de las personas: los años 70.

La historia no es menos impresionante que la producción. Una joven, Sandra (Ísis Valverde) pierde a su novio por intentar salvar a un piloto, Rafael (Marcos Pigossi), obligado por su castrante tía Cris (Fabíula Nascimento) a pedir en casamiento a su ex novia Victoria (Bianca Bin), mandándole papelitos desde el aire en el mismo vehículo dónde estuvo a punto de perder la vida. Por si fuera poco, el piloto se fijó un día antes del siniestro en Sandra y hasta la cortejó en un imposible momento.

Rafael es odiado por muchos. Todo mundo lo culpa por la muerte de Alex (Fernando Beló), salvo la madre del finado, Augusta (Sandra Corveloni). El pobre joven tiene que pagar con el remordimiento, la presión y el trauma, al grado de decir “¿Por qué mejor no morí yo y no Alex?”

En otra trama no tan despegada de la principal observamos a una jovial Susana (Alessandra Negrini) regresar a Brasil después de tiempo para vengarse de “el amor de su vida”, Fernando (Marco Ricca). Ella pretende destrozar a la esposa de este, Carlota (Giulia Gam), revelándole no sólo que es un infiel, sino que la hija que crió y vio como rival por años, no era suya.

Un enredo tremendo mientras escuchas piezas excelentes como Your Song de Elton John, Fantasy de Earth, Wind and Fire, Ring My Bell de Anita Ward o el tema principal That´s The Way (I Like It) de KC and the Sunshine Band.

El elenco

Antes de destacar a todo el elenco, sin duda el galán Marco Pigossi se lleva las palmas en esta semana en un rol de héroe romántico. La verdad, no hay forma de cómo no alabarlo. Su mirada, su gesto, dice muchas cosas sin hablar y cuando lo hace, es para caer bien a su público. ¿Cuántos galanes en México tenemos con estas cualidades, con ese ángel y carisma?

Ísis Valverde nos demuestra su versatilidad nuevamente y nos dice que Sandra no es igual a Suelen de Avenida Brasil o a Antonia de Amores Robados.

Para quien no conozca a Bianca Bin, ella es una de las actrices jóvenes más sonadas de Brasil en los últimos años. Ha hecho protagonistas, villanas, coestelares y se le reconoce mucho por participar en proyectos importantes de época.

De ahí, Betty Faría, Giulia Gam, Marco Ricca, Heloísa Perissé, Alessandra Negrini, Deborah Secco, Fábiula Nascimento, Guillherme Fontes, Letícia Spiller, Daniel Dantas y Francisco Cuoco han dejado en la televisión brasileña, ya sea una o muchas veces, momentos inolvidables con sus actuaciones. Es sencillamente fenomenal ver reunida a tanta estrella en un solo espacio y eso si contamos que varios de ellos, ya los hemos ubicado con las telenovelas que han pasado en los últimos años en México.

La actuación de Sandra Corveloni, sin tanto drama y una naturalidad increíble, sabe llegar al corazón. La de José Loreto es sorprendente.

¿Qué más puedo decir respecto a esto? Gran elenco, grandes actuaciones.

Publicidad y emisión

Estaba a punto de colgar a los de TV Azteca de una cuerda. Es muy fácil ofrecernos una garantía valiosa como Hasta que Te Conocí con infinidad de especiales, entrevistas, repeticiones, promos hasta en la sopa y generar discriminación en el resto de las producciones que emiten y no me refiero a que sea mala ya que también es sensacional pero no se valía que Boogie Oogie tuviera que pasar por ser una ignorada más. Lo bueno es que se les prendió el foco con los anuncios y en las cápsulas del programa Ventaneando. Ahora sí se pusieron las pilas como nunca y le dieron una publicidad feroz y eso a muy poco tiempo de que se estrenara.

La telenovela está siendo ahora tan bien promocionada en comerciales, que logró generar una polémica que hace tiempo ese horario no generaba. A pesar de su mala fama de audiencia en otros países donde ha sido emitida, su estreno logró ser tendencia en Twitter regionalmente y hasta periodistas que ni se tomaban la molestia de ver las producciones vespertinas, le echaron el ojo y hasta abrieron un espacio para comentarla.

Después de tantas violaciones de entradas con créditos por parte de TV Azteca a las telenovelas de Brasil y Turquía, volvieron a respetar una entrada original. Era necesario, es excelente, sin igual.

Ojalá que la entrada y la aceptación que está teniendo la telenovela no desaparezcan de un día a otro. Creo que vale la pena seguir el enredo.

Ahora sí es momento de hablar del contexto de guion. El autor Rui Vilenha trata una historia que bien podría desarrollarse en nuestra época, sin embargo, está dentro de los 70. Hay que aplaudirle pero en contexto de trama tiene similitudes a una historia en particular de una célebre escritora mexicana: Caridad Bravo Adams.

boogie oogie capitulo 4 alessandra negrini

Boogie Oogie tiene la nostalgia del melodrama clásico a lo Bravo Adams

¿Qué esquema siguió la señora Caridad Bravo Adams en varias de sus telenovelas? Podían ser dos rivales mujeres u hombres, unidas o unidos por el destino y que tenían que desafiar sus sentimientos para quedarse con una persona en particular que lograba mover el eje central de la historia, sin embargo, el triángulo amoroso, se expandía hasta un cuarteto, cuando alguien más levantaba la mano para mostrar desacuerdo. Este patrón lo vimos en El Otro (1961), La Mentira (1965), Corazón Salvaje (1966), Cristina Guzmán (1966) y Lo Imperdonable (1975).

Entre estos títulos observamos similitudes de esencia, construcciones de personajes que pueden tener equivalentes, sin embargo, hay un título en especial al que yo podría catalogar como el símil de Boogie Oogie y es Estafa de Amor.

¡En efecto, Boogie Oogie parece la versión libre de Estafa de Amor o hasta de Laberintos de Pasión!

Yéndonos con la trama en sí de Estafa de Amor ¿qué veíamos? Un hombre que vive engañado toda su vida y tiene a una hija fuera del matrimonio. Esa joven tiene un vínculo estrecho con la otra hija de él, que es una completa mujer inescrupulosa. Se casan la joven sin origen y el sobrino de aquel señor y la tercera en discordia se mete entre ellos. Por otro lado observamos a un joven obsesionado por la prima maldita que hasta en una de esas queda paralítico. ¿Ya van relacionando personajes?

En Laberintos de Pasión se va rescatando esta idea sólo que desarrollada de otra forma. A una joven se le despoja absolutamente de todo, queda al cuidado de un pintor, regresa para recobrar lo que es suyo, culpa a medio mundo de la muerte de su abuelo, es dominante y no se deja juzgar por nadie, así la villana no le haya hecho ni el más mínimo daño. Hay dos hermanos, uno obsesionado con la prima y luego con la protagonista, el otro, tiene que aguantar los gritos y sombrerazos de la mujer, mientras se compromete con la sexy villana, así es… la misma prima.

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En las dos historias, siempre hay una abuela que se hace la que no sabe o que confiesa que conoce más de la cuenta y un padre envuelto en serios problemas, sobre todo con mujeres que le ocultan las verdades. Recordemos que la última versión de Estafa de Amor, Corazón que Miente, basada muy fielmente en Laberintos de Pasión, no abandonaba la esencia de las dos.

No digo que Rui Vilenha se haya asomado a los escritos de la señora Bravo Adams para construir su obra, sin embargo, a lo que quiero llegar, es que en Boogie Oogie, es tal el melodrama, tal la estructura que me recuerda mucho a esa historia que escribió ella.

En Boogie Oogie, una mujer es capaz de cambiar a dos niñas a la hora de nacer, por vengarse del padre… un lazo de hermandad informal las une, son víctimas de la misma persona. Una desea confiar en el hombre al que le quitó el novio, sin embargo, la ex novia está ahí presente para metérsele por los ojos y por si fuera poco, hay un obsesionado por la protagonista.

Para que los identifiquen mejor comparémosla con Laberintos de Pasión. Veo el personaje de Ísis Valverde y tiene similitudes con el de Leticia Calderón, Marco Pigossi un poco con el de Francisco Gattorno, Bianca Bin con el de Mónika Sánchez y el de José Loreto con el de Abraham Ramos. Y sin contar las pequeñas similitudes que tienen los personajes de Betty Faría, Marco Ricca y Giulia Gam, con los de María Rubio, Manuel Ojeda y Azela Robinson. De hecho si seguimos buscando, pueden aparecer más similitudes en los personajes.

Incluso en la escena del compromiso de Victoria y Rafael, a dónde llega Sandra, es ligeramente parecida a la de Nadia (Mónika Sánchez) y Pedro (Francisco Gattorno), mientras hace presencia Julieta (Leticia Calderón).

Aquí comprendemos que Boogie Oogie en ningún momento descubrió el hilo negro, sin embargo, la llevaron a otra dimensión, a una época de colores, a una ambientación de lujo y a una esencia de magnífica calidad. Me da nostalgia ver que tiene similitud con la trama que escribió Caridad Bravo Adams y que hasta se parezca a la adaptación de la misma telenovela. Brasil es un país que produce para ellos mismos, se preocupan más que nada por su gente, sin embargo, al conectar con un país como México, observamos un melodrama que no se traiciona, es una historia de amor, de pasión, veremos cómo se desarrolla y estoy prácticamente muy emocionado con ella.

Es esa nostalgia bien realizada de cómo se puede vivir una Estafa de Amor o unos Laberintos de Pasión en la magia setentera de Boogie Oogie. ¡Bien por TV Azteca al traerla!

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