Cuestión de Honor, el balance final

Introducción

Se acabó este domingo la que hasta ahora será la última telenovela turca en el estelar de TV Azteca. Un formidable título de gran añoranza y de las pocas historias a las que esta cadena realmente les hizo justicia: Cuestión de Honor.

Cuestión de Honor es de esas telenovelas que yo abiertamente puedo decir que extrañaré mucho. De las mejores del año no sólo extranjeras sino en general. Realmente esta historia fue una gran obra de arte.

Si su predecesora ¿Qué Culpa Tiene Fatmagül? era hermosa pues Cuestión de Honor le vino a decir “Quítate que ahí te voy”. Lamentablemente, su final realmente fue como para que no la extrañemos, ya que terminó de una forma realmente triste. Veremos que sucedió.

Final

(Contiene spoilers)

Después de que Hakki (Hakan Salınmış) sentenció prácticamente a muerte a Emir (Şükrü Özyıldız) como condición para poder rescatar a la pequeña Elif, Yigit (Kerem Bürsin) y él van hacia su destino. Los hermanos hablan en el camino y Yigit confiesa sentir un vacío por ser solamente el “tío” de su propia hija. Todo está en tensión y se da a entender que alguno de los dos no podrá seguir un futuro.

Llegan con Hakki y en medio de una emboscada rescatan a Elif. El mafioso muere por obra de Yigit y él recibe un disparo por parte de uno de los hombres de Hakki, arrebatándole al poco tiempo la vida.

Por otro lado y casi al mismo tiempo, mientras Yigit moría, nace el que será “El Nuevo Yigit”, el hijo de Kübra (Burcu Biricik).

Al llegar al hospital Emir les confiesa a todos que Yigit murió. Las secuencias siguientes son parte del funeral, recuerdos y el regreso a su lugar de origen por parte de los Kiliç. En la escena final se ve a Elif de adolescente visitar a la tumba de su verdadero padre y agradeciéndole todo lo que hizo por ella.

El final más triste de todos

Como mexicano es muy normal que esperemos en los melodramas un final feliz, con los conflictos resueltos, sin ningún misterio a la deriva y todos contentos. Cuando vemos una historia extranjera, comprendemos que no todas las naciones siguen el mismo patrón.

En efecto, las historias que se desprendían del eje central, en el transcurso de la semana las fueron cerraron de la forma más positiva y feliz, como el romance de Kübra y Emir, o el de Derya (Şükran Ovalı) y Selim (Uğur Uzunel). Si queríamos final feliz, pasó en el transcurso de la semana. Simplemente nos fueron preparando para el verdadero desenlace y fue trágico.

Yigit, el gran villagonista de la trama, logró cambiar para bien. Se dio cuenta de sus errores pero sin embargo estuvo consciente que jamás podría perdonarse a sí mismo y lo que hizo fue autocastigarse, primero alejándose años de sus seres queridos y después dejándose morir por una bala. El que desencadenó tantas tragedias quedó como el héroe al final porque comprendió que el respeto no era lo único importante, también el honor, lección que también aprendió nuestro “otro héroe”, Emir.

Con una elegancia suprema y un guion completamente poderoso, llevaron la trama por un camino correcto, como debía terminar, a un desenlace extremo y a una reflexión de vida.

Cuestión de Honor, el balance final

El contexto del melodrama

Las telenovelas turcas originalmente son series, sin embargo, se venden como melodramas de capítulos y capítulos que podemos ver por semanas enteras. La periodicidad diaria realiza esa magia en el televidente sintiendo que vemos en efecto una telenovela.

Cuestión de Honor es uno de los máximos reflejos del bien contra el mal, es la trama base de todas las telenovelas. Olviden a La Cenicienta, Caperucita Roja, Romeo y Julieta o Caín y Abel, por mencionar a muchos de los estereotipos que sigue el melodrama. El concreto sólido es una guerra, una lucha de lo positivo versus lo negativo y esta historia lo hizo a la perfección, con la batalla a muerte de los hermanos Kiliç.

Yo aplaudo al libreto enormemente porque con una elegancia sublime nos transportaron a una era de mafiosos contemporánea. La nostalgia de la historia a veces nos remontaba y parecía que veíamos una telenovela de época, tal como su original L’onore e Il Rispetto.

Es una lección de vida, tal como ya había dicho. Teníamos piezas en el ajedrez, los reyes negros: Yigit y Sibel (Yasemin Allen), como los reyes blancos: Emir y Kübra, además de una pieza exclusiva, una tercera reina, que se podía vestir de negro como de blanco y representaba a la neutralidad y esa era nada más ni nada menos que Derya. Que ingenio de los autores para demostrar la lucha del bien y el mal, nos lo dividen y tenemos a una mediadora que se podía pasear por la justicia como por la mafia, diciendo los pros y contras de cada una.

Cuestión de Honor, el balance final

Yigit y Emir estaban en guerra, se encontraban en un desequilibrio hasta que llegó alguien terrible como Seyhan (Olgun Toker) y observaron que ese hombre no sólo usaba la típica técnica de la mafia al asesinar, sino también extorsionaba. El que ese antagonista usara las estrategias de ambos en su contra, sirvió para que los hermanos volvieran a unirse y derrotarlo.

Hablando de las parejas ¿Qué me dicen de las mismas? Yigit y Sibel hicieron todo mal desde un principio, eran los villagonistas, no se les podía desear bien por más que uno quisiera y el resultado fue que ninguno de los dos acabó bien. En cambio, Emir y Kübra que fueron víctimas de ellos, llevaron su relación paso a paso, querían hacerse bien, no estaban cómodos pero encontraron el camino correcto y al final fueron recompensados.

Entonces Cuestión de Honor también es una historia de karma. Las tramas de esta índole, si son bien llevadas, son de las más valiosas y esta tuvo la decencia de ser congruente y excepcional. Mis respetos.

Lo bueno

Quizá no me tarde mucho, realmente, todo el elenco fue fenomenal, los protagonistas, villanos, coestelares, el guion, la dirección de cámaras, la fotografía y la banda sonora.

La banda sonora de Cuestión de Honor es de las más hermosas que yo he escuchado en mi vida, te llegaba al corazón desde el primer momento.

¡Qué villanos! Todos siguiendo un hilo, al final de cuentas el gran malvado era Hakki, y de ahí pasamos por distintas etapas donde Sadullah (Taner Turan) era el más malo, luego Nihat (Kağan Uluca) y por supuesto el enorme Seyhan.

Una mafia que no cayó en las severas cerdadas a las que caen muchas narconovelas y eso que esta también llego a tratar el tema del narcotráfico.

Kerem Bürsin y Şükrü Özyıldız ¡Increíble química de hermanos! Creo que no observaba una química tan grande de hermandad y rivalidad desde La Viuda Joven.

Cuestión de Honor, el balance final

¡Excelente química de todas las parejas! Mis favoritos sin duda alguna, Kübra y Emir. Burcu Biricik, fue la protagonista por excelencia, realmente.

Excelsas Tilbe Saran y Sezin Bozacı, como las madres de los protagonistas.

Yasemin Allen se daba a amar como a odiar de excelente forma, mientras que Şükran Ovalı se lució como la neutral y excelente Derya. Personajes que difícilmente se olvidarán.

Uğur Uzunel y Baki Çiftçi como la dupla excelente de Selim y Ender, respectivamente, geniales.

Prácticamente la dirección escénica y todo el elenco se salió con la suya. Esto sí es hacer un producto con ganas y no a medias como muchas de nuestras producciones nacionales.

Finalmente, punto a favor para TV Azteca que le dieron una publicidad merecida y hasta final en domingo.

Lo malo

De forma interna, muy bien las dos Elif de cuatro años y dieciocho, respecto a actuación, sin embargo, hay que admitirlo, la primera se veía un tanto grandecita como para la edad que decía tener y eso sumado a que el doblaje y el guion la hacían ver como una niña de por lo menos, para no tacharla de más grande: seis o siete años.

Los tres últimos capítulos de Cuestión de Honor se desarrollaron de una forma muy acelerada, procesábamos mucha información. Sale Seyhan, Yigit regresa, convive poco con la hija luego tiene que irla a rescatar porque Hakki ya la tenía. ¿A qué hora la secuestraron? ¿Cómo? ¿En qué sentido? Lo que luego se tomaban capítulos y capítulos para explicar y re-solucionar el conflicto aquí pareciera que el tiempo se les fue encima.

No me gustó del todo la muerte de Seyhan, aunque un tanto lógica. Después de que Yigit y Emir unieron fuerzas, balancearon ideales y se equilibraron el uno al otro para dejarlo hundido en la cárcel, el primero usó la lógica de “Cecilia Gaitán” (Claudia Ramírez en El Hotel de los Secretos), encerrado o no… no dejará de hacer daño y era necesario matarlo. Fue como una contradicción a la historia, ya que se necesitaba un balance y fue como darle la razón a todas las maldades de Yigit con sólo esta escena.

Es como decir que en realidad Cuestión de Honor acabó con Seyhan en la cárcel, Yigit lejos y todos viviendo sus vidas, porque lo que vivimos en estos capítulos sí fueron incongruencias. Quizá fundamentadas y hasta bien representadas para que no se notara tan feo pero al fin y al cabo, incongruencias.

Al principio la trama no tenía tanto color salvo por la muerte de Hassan (Şerif Erol). Eso fue el detonante de todo pero como que el guion aun no agarraba fuerza en la primera semana como para identificarte con los personajes, aplaudo a los escritores que lograron hacerlo conforme pasó el tiempo.

Cuestión de Honor, el balance final

El ideal de Derya era tan neutral que aún después de casi ver morir al amor de su vida Nihat (antes de Selim) en manos de Yigit, aun así lo perdonó. Comprensible o no. Eso ya se lo dejo a criterio de cada quien. Por un lado se iba a casar con el asesino de la madre de su amigo y aun así perdonó al que mató al hombre que cambió por ella. Difícil situación.

La canción de entrada que pusieron después, como ya había dicho… ¡Asquerosa! Lo único bueno de que ya no ver a Cuestión de Honor es que ya no veremos esa bazofia de entrada.

Y culmino con esto… A pesar de sus errores Cuestión de Honor es excelente. Necesita recibir elogios de medio mundo pero entre más veamos estas producciones en horarios importantes, menos se antojará ver lo nacional que se haga. El que Brasil y Turquía ya hayan dominado en horarios importantes deja ver a México mal parado si es que TV Azteca retomara su barra de forma constante de ahora en adelante.

¡Que se agarren Un Día Cualquiera y Rosario Tijeras si es que quieren triunfar! Porque después de acostumbrarnos a tantas historias de alto calibre, tendrán que cumplir muchos parámetros para gustar bastante como éstas.

Conclusión

En mi opinión, resaltaron más las virtudes de Cuestión de Honor que sus propios defectos y eso lo hacen las grandes telenovelas. Esta historia nos regaló arte en todas las semanas que estuvo en nuestras pantallas. Me siento orgulloso que México haya sido de los primeros países en emitir esta joya, creo que quedamos ahora sí muy bien parados con el mercado turco después de esto. ¡Felicidades!

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Cuestión de Honor, el balance final

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2 Comentarios

  1. Ma Luisa Islas dice:

    Cuestión de Honor me pareció una novela estupenda, yo odio ver las novelas nacionales pero LA TURCA ME CAUTIVO. Felicidades a los actores, el desempeño de su papel fue muy maravilloso. ” GRAN NOVELA “

  2. VIRGINIA FLORES S. dice:

    si yo también quisiera seguir viendo telenovelas diferentes hoja-la tv azteca siga mostrando otras historias como esta. yo soy seguidora de sus telenovelas desde cafe con aroma de mujer que por cierto si la repitieran yo la volvería a ver (felicidades a todos los actores).

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