Sueño de Amor, la culminación de tanta hipocresía

Una pesadilla para el auditorio

El final de Sueño de Amor es de los más decentes que se han visto entre los melodramas de Televisa. Sin tanto circo, muchas escenas humanas y sí, quizá alguna que otra escena sacada de la manga pero cerró para tanta desgracia… bien. Sólo que era final para una hora, no para dos, hubo demasiado relleno.

Si los señores de TV Azteca han jugado con su audiencia como marionetas que usan y luego tiran, los de Televisa no se quedan atrás.

Más allá de si Sueño de Amor terminó bien o mal, hicieron con esa trama un torbellino de escándalos. Yo dudo que volvamos a ver a Betty Monroe en alguna telenovela de Televisa después de ser la gran víctima del enredo. Marjorie De Sousa y Cristián de la Fuente también formaron parte del jueguito del “jala rating fácil” pero ya todo lo que hizo el guion fue una oda al cinismo y la doble moral.

Ya vimos que Juan Osorio pudo jugar con el cáncer como se le antojó pero ahora por jugar con un personaje emblema como Ernesto de Julián Gil, es por lo que se agradece que esta telenovela infame se largue de la barra.

El personaje de Ernesto era un probable buen candidato para que la protagonista se quedara con él. Parecía una trama de hecho interesante, las actuaciones de Monroe y Gil eran estupendas. Ah pues no… fue más fácil para Osorio hacer que Ernesto siguiera siendo malo hasta el final, que fingiera y secuestrara a los protagonistas para casi matarlos, quedar encerrado y morir en la cárcel. ¡¿Qué clase de mensaje es ese, por Dios?!

Qué pena que una actuación sobresaliente y un personaje que podía tener otro camino en el final, también cayó en el enredo de las artimañas del rating, del pan y circo. El villano al que volvieron otra vez malo casi a la fuerza, se quedó en un desenlace tedioso y sin ninguna sorpresa.

¡Adiós… Sueño de Amor! Ojalá no regreses nunca…

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