Gonzalo Vega, un caballero en busca de personajes

Vivió en personajes retadores

Fue José Carlos Larios en Cuna de Lobos (1986), la gran víctima de Catalina Creel. El niño al que le hicieron creer que le había sacado un ojo a su madrastra y creció con la culpa.

Hizo a Franco Visconti en la maravillosa La Traición de 1984 y peleó primer crédito con Sergio Jiménez y Helena Rojo.

No le gustó su José Manuel Palacios en Muchachita de 1986 porque dijo que no estaba bien escrito.

Fue el ingeniero Rivas en Las Grandes Aguas (1989) y vimos carácter de personaje cuando tenía que salvar a miles de albañiles de una presa porque un camión descontrolado que contenía dinamita se iba a estrellar contra un campamento; pero conmovió al auditorio en el final de la telenovela: la vida de su hijo por la de miles de familias que podían morir ahogadas.

Pidió rescate por la vida de su hija, la pequeña Estefanía y le salió el tiro por la culata, pues quiso engañar al secuestrador contratado por él mismo, no pagándole lo convenido y el otro le asestó un balazo en la mano que lo dejó manco. Muchos años después, ahogó a su esposa en una pecera cuando aquella descubrió el terrorífico hecho. Era el espantoso Octavio Muriel de En Carne Propia (1990).

Fue el padre de la protagonista de Tenías Que Ser Tú en 1993 y murió en sus brazos en un accidente de carro.

Interpretó al otoñal Bruno, un hombre casado y con hijos que al salir de cacería, rescató de morir ahogada a una muchacha de la alta sociedad y se enamoró de ella, pero compitió con la juventud de otro por el amor de la Alondra en 1995.

Se fue en busca de personajes y mejores propuestas a TV Azteca y dio con la estupenda La Vida en el Espejo en 1999.

Todo esto y más creó Gonzalo Vega. Personajes de escritores mexicanos. ¿Dónde carajos están las plumas de talentos mexicanos para los actores mexicanos? ¿Adaptando cosas extranjeras? ¿Mexicanizando… qué? ¿De quién es culpa entonces que ya no haya personajes, de verdad PERSONAJES en las telenovelas mexicanas?

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