Silvana sin Lana. Crítica de la semana de estreno

Abandonada y herida

Más allá de adquirir los derechos de telenovelas chilenas con temas interesantes y más originales como las de Pablo Illanes y José Ignacio “El Chascas” Valenzuela, Televisa y Telemundo se fueron por las tradicionales Vino el Amor (La Chúcara) y la que comentaremos en esta nota: Silvana sin Lana (Pituca sin Lucas).

En la primera semana conocimos el planteamiento de la situación de Silvana “Chivis” (Maritza Rodríguez) cuyo mundo de lujo y riqueza se vino abajo cuando su marido la deja llena de deudas. Para poder sacar adelante a sus tres hijas, Silvana se cambia de una zona lujosa de Coral Gables a una casa dúplex en Hialeah en el condado de Miami. Ella y su vecino Manuel (Carlos Ponce) se la pasan discutiendo por sus diferencias pero en algún momento descubrirán el amor entre ellos.

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Si la historia no es lo atractivo de la telenovela, tal vez el perfil de la protagonista o la química entre los estelares pueda hacer que pase sin pena ni gloria.

Rescatamos la personalidad de Silvana, una rubia acostumbrada a la buena vida que al verse en desgracia se niega a darse por vencida y lucha para subsistir. Resulta muy diferente su actitud luchadora a la de Angel de la telenovela brasileña Verdades Secretas quien a la primera necesidad de dinero se fue a la cama con un extraño para obtenerlo. Hacen falta más Silvanas, mujeres que no se quedan con los brazos cruzados lamentándose de sus tragedias.

Aunque la relación de los protagonistas es la típica de que primero se odian y luego se aman, Rodríguez y Ponce se ven bien juntos y pueden utilizar esa dinámica que tienen para llevar a Silvana sin Lana a mantener un nivel por encima de lo ordinario.

Marcela Guirado también tiene buena química con Ricardo Abarca pero su historia es casi idéntica a aquella de Natasha Dupeyrón y Jonathan Becerra en Qué Pobres tan Ricos (2013).

A Adriana Barraza le tocó el papel de la matriarca rica que es la que más sufre al mudarse de barrio, personaje que hizo Sylvia Pasquel también en Qué Pobres tan Ricos.

La que dio un giro de 180 grados en su trayectoria artística fue Marimar Vega. Después de personificar a la densa Aura en Las Trampas del Deseo (2013) ahora es la noviecita de barrio del galán y se nota que le echa ganas para sacar adelante el papel.

En Estados Unidos le fue bien, ya veremos si en México Silvana demuestra que no es tan solo una fulana.

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