¿La libraron las Mujeres de Negro?

¿Culpables o inocentes?

Ya se acabó Mujeres de Negro. El proyecto ha dado FIN. Sería interesante ver en estadísticas o en focus groups cuánto “público nuevo” la vio o cuánto “público viejo” fue solamente quien la sintonizó. Este es otro proyecto en que Televisa se obliga a cambiar su estructura, pues las series de Netflix arrasan con la audiencia.

Pero antes que nada vayan los aplausos para la gente creativa, para el talento mexicano: Martha Carrillo y Cristina García que hicieron la versión y los libretos de un original llamado Black Widows escrito por Laura Suhonen; la edición literaria de Denisse Pfeiffer e Iván Arguelles; la edición de Alfredo Sánchez Díaz, Felipe Ortiz, Mauricio Coronel y Carlos Yáñez; y la dirección de diálogos de Jorge Robles.

Todo un mundo policíaco fue el eje central de la historia, pues tres mujeres, cansadas de recibir malos tratos de parte de sus maridos, deciden asesinarlos y viene una exhaustiva persecución para saber qué fue lo que pasó. Al final descubrimos que el personaje de Arturo Peniche fue quién cometió la mayoría de los crímenes, y era el jefe de la policía.

¿La libraron las Mujeres de Negro?

Esta era otra de las grandes oportunidades de Televisa de atreverse a romper con todo. A romper a madrazo limpio y poner a protagonistas que resultan ser culpables y hasta volverse locas y gritarlo a los cuatro vientos en el “juicio telenovelero” que eran unas chingonas porque acabaron con el machismo y esa era la única opción. Incluso, si hubiese resultado que ellas fueron las únicas que pusieron la bomba, habría mensaje, la polémica hubiera sido si era negativo o positivo. Para la posteridad, pues. Es decir, mujeres matan a sus maridos y acaban con su machismo que tanto daño les habían hecho. Polémico.

Pero no fue así, sus guionistas decidieron calentar el boiler y no meterse a bañar. Si los personajes estaban seguros de que ellas habían contratado a un hombre para que pusiera una bomba en el barco de los maridos ¿para qué las limpian sus escritoras? Ya las tenían en las manos del televidente.

Fue una muy buena teleserie, de hoy, actual. La paleta de colores iba en amarillo y azul, se vio una técnica de cine en la realización, la dirección de escena de Fernando Nesme y Lily Garza fue más allá de la presentada en una telenovela común.

El trabajo actoral implicaba otro esfuerzo, distinto y creo que lo lograron Arturo Peniche, Leticia Calderón, Mayrín Villanueva, Alejandra Barros, Ximena Herrera, Isabella Camil, Diego Olivera, Julieta Egurrola, las actuaciones especiales de Socorro Bonilla y Tina Romero, Emmanuel Palomares, Marcelo Córdoba, Pedro Sicard, Yolanda Ventura, Lilia Aragón, Bruno Bichir, Juan Ángel Esparza, Manuel Ojeda, Marco de Paula, Arlette Pacheco, Lupita Lara, Maricarmen Vela, Marco Uriel, Alexis Ayala (ya le quitaron el crédito de Primer Actor, gracias) y por supuesto el estupendo trabajo de Lourdes Reyes que se dio un abrazo con su hijo, el señor musicalizador les dio ambiente y el señor editor les dio su tiempo.

Se ensució el final con “cliché de telenovela vieja”. El retorno de Irene (Leticia Calderón) que siempre no estaba muerta y regresa con vestimenta naranja, muy de serie americana, y sin ningún rasguño después de haber recibido dos balazos por la espalda y hasta el tiro de gracia por parte del villano.

No se sabe exactamente cuál fue su “share” real, pero no es de negarse que fue una muy buena producción de Carlos Moreno en pantalla.

Su final abierto indica que puede haber una segunda temporada. Bomba al inicio, bomba al final. Ahí todos mueren. Y si llega a existir la posibilidad de la segunda temporada, tendrán que venir ciertas explicaciones para que el achichincle aceptara apretar el botón y no morir en el intento.

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