Verdades Secretas. Crítica final de la telenovela

La vida inmoral de la adolescente ideal

Fue un gran acierto de TV Azteca el abrir el horario de las 22:30 con la aclamada telenovela brasileña para adultos Verdades Secretas en una versión editada a 40 capítulos.

Verdades Secretas es una obra de Walcyr Carrasco (Rastros de Mentiras) y está nominada al Emmy Internacional como Mejor Teleserie.

En la historia, el millonario Alex (Rodrigo Lombardi) se enamora de Arlete/Angel (Camila Queiroz) una joven de 16 que se inicia en el mundo del modelaje y la prostitución. Su amor es prohibido pero Alex se propone estar cerca de Angel y para eso seduce a Carolina (Drica Moraes), la madre de ella, logrando llevarla al altar. En torno a ellos hay otras tramas de personajes relacionados con la agencia de modelos donde Angel inició el camino que la marcaría de por vida.

(Spoilers) En el capítulo final vemos que Antony (Reynaldo Gianecchini) y Giovanna (Agatha Moreira) se van a París con el diseñador Maurice (Fernando Eiras) a empezar una nueva vida. Carolina al sentir que está de más en el triángulo entre ella, Angel y Alex, se pega un tiro en la cabeza. Tras la tragedia Alex se aleja y Angel se va a vivir con su padre. Después de un tiempo Alex se ofrece hacerse cargo de Angel y todos sus gastos como si fuera su tutor. El padre de la chica y su madrastra están encantados y aparentemente Angel también. Alex y Angel se van a Angra y durante un paseo solos en yate ella lo mata a balazos y lo tira al mar haciendo creer a todos que él se resbaló y se ahogó. En la escena final Angel se casa con Gui (Gabriel Leone) y sale triunfante ante todos tomada del brazo de su esposo.

Verdades Secretas. Crítica final de la telenovela

Verdades Secretas llego rompiendo esquemas en cuanto a historias y de inmediato se ganó la atención del teleauditorio. Sexo, pasiones, desnudos y drogas fueron algunos de los ingredientes que su autor utilizó para crear este producto que llenó el hueco de la telenovela para adultos, una categoría olvidada por todas las productoras.

Si bien algunos unitarios vespertinos como La Rosa de Guadalupe y Lo Que Callamos las Mujeres han tocado temas fuertes, de ahí no pasa. De alguna forma pareciera que los productores mexicanos creen que lo que sea de adultos tiene que tener policías y balazos. Bien valdría la pena que revisaran aquellas historias candentes de Harold Robbins y Jacqueline Susann que se consideraban escandalosas en los años 60 y 70.

El protagonista de esta historia no es un capo, ni un policía, ni un hombre con sed de venganza, es un ser pragmático cuyo mayor placer en la vida es acostarse con jovencitas, o sea un delincuente que comete estupro. Rodrigo Lombardi se puso el traje de Alex con galanura y elegancia, algo así como el diablo se viste a la moda.

Angel no es una jovencita tonta e ingenua, es una chica valiente pero en Alex encuentra su punto débil. Con tal de obtener dinero cae en un espiral descendente del que solo se libra hasta el capítulo final. Bravo por Camila Queiroz quien hizo a una enigmática Angel a la que primero compadecimos pero después hasta la odiamos.

Hubo pocos personajes en esta historia pero la gran mayoría con sus perfiles muy particulares.

Fanny (Marieta Severo), la cínica dueña de la agencia de modelos que haría lo que fuera por llevar a su empresa a la cima; Giovanna, la chica fresa que quería ser modelo sin importar que se tuviera que prostituir; Anthony, un gigolo algo maduro pero tan deseado que se acostaba con Fanny, Giovanna y Maurice; Visky (Rainer Cadete), un homosexual con un cariño especial por su víctima de bullying; Bruno (João Vítor Silva), el chico que cae en las drogas después de que se enamora de una prostituta y finalmente la grandiosa y nominada al Emmy Internacional, Grazi Massafera como Larissa, la modelo que se vuelve adicta al crack. El mundo en el que cayó esta última nos recordó a la película Requiem por un Sueño (2000) de Darren Aronofsky.

La telenovela tuvo su estética visual y auditiva muy bien estudiada. Apreciamos un excelente trabajo de cámara en ambientaciones oscuras y sombrías. Los colores ocres predominaban en el mundo de Alex mientras que los grises predominaban en el de Larissa. Al mismo tiempo combinaban los colores de la pasión con los fríos de la decadencia.

El despliegue de producción lució en su máxima expresión en los desfiles de moda y en las ambientaciones de las propiedades del gran Alexander Tiziano.

Vayan todos los aplausos para el director de escena Mauro Mendonça Filho y para el editor quienes lograron montajes apoteósicos en escenas climáticas como cuando Carolina descubre a Angel y Alex en la cama. Toda la secuencia con las diferentes tomas, close-ups y la música en crescendo fue simplemente magistral.

Bravo también para el compositor de la música incidental João Paulo Mendonça quien compuso algunos temas atmosféricos reminiscentes a la colaboración de Brian Eno con Robert Fripp, y otros con el aire minimalista y posmoderno del compositor norteamericano Philip Glass.

Al final todo fue como una fábula de humor negro que recomendamos ampliamente.

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