Mi Marido Tiene Familia. Crítica final de la telenovela

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Rellenos y sorpresas

La última incursión en las telenovelas del productor Juan Osorio llegó a su fin en domingo en el horario de las 5:30 de la tarde de Las Estrellas para dar paso al capítulo de estreno de su sucesora Papá a Toda Madre.

Mi Marido Tiene Familia fue un experimento con base en un libreto coreano, un nuevo escritor en Televisa, reconocidas figuras del medio artístico mexicano y una pareja de sólida presencia.

La historia cuenta la experiencia de una pareja de jóvenes profesionistas, ella administradora y él médico, cuya vida cambia cuando él se reencuentra con la familia que había perdido en su infancia.

(Spoilers) En el capítulo final nace la niña de Julieta (Zuria Vega) y Robert (Daniel Arenas). Xavy (Yahir) y Marisol (Jessica Coch) vuelven a ser novios. Audifaz (René Casados) triunfa con su libro. Hugo (Ignacio Casano) le devuelve el préstamo a Julieta y ella pretende comprar una casa pero Robert al principio no está de acuerdo. Gabriel (José Pablo Minor) abre una tienda de juguetes didácticos a la que llama Dabriel. La familia hace gran drama porque Julieta y Robert finalmente se mudan a otra casa aun cuando está dentro de la misma ciudad. Julián (Juan Vidal) y Ana (Lola Merino) se reconcilian. Robert recibe el agradecimiento por parte de Virginia Lemaitre y su fundación en pro de los infantes con quemaduras. La niña de los protagonistas es bautizada como Blanca en un evento muy concurrido donde hasta la reportera Dioni González los entrevista. Bruno (Federico Ayos) y Linda (Jade Fraser) se refrendan su amor a pesar de que estarán alejados. El evento también es amenizado por Aristóteles (Emilio Osorio) y el grupo de Los Fontana y Angelina. Cuando todo es dicha y felicidad doña Imelda (Silvia Pinal) muere y así cierra la telenovela.

Mi Marido Tiene Familia. Crítica final de la telenovela

El cierre de esta historia estuvo llena de rellenos como el conflicto por el nombre de la bebé de Julieta y Robert, el extravío de la pequeña dentro de la misma casa de la pareja y los números musicales. Además la inesperada muerte de la abuela y el subsiguiente anuncio del “final de la primera temporada” dejó a más de un televidente con cara de what?

Con Mi Marido Tiene Familia, el productor se reivindicó de alguna forma tras el esperpento que fue Sueño de Amor. Fue un producto más digno y más aterrizado que quedó bien en el horario que tenía asignado.

El enfoque de la telenovela fue diferente al tradicional pues en lugar de presentarnos una historia de dos enamorados que no pueden realizar su amor aquí nos presentaron conflictos de pareja y de familia de una manera doméstica y cotidiana.

La trama no estuvo exenta de altibajos pues mientras tuvo escenas muy emotivas también tuvo desfiguros con anécdotas ridículas que deslucieron el producto. También hubo muchos personajes que no aportaron nada a la trama a pesar de estar a cargo de talentos como Federico Ayos e Ignacio Casano.

Bien por Zuria Vega y Daniel Arenas quienes representaron el equilibrio entre tanto personaje con perfiles tan dispares. La presencia de grandes histriones como Diana Bracho y Silvia Pinal enalteció el producto final y fue complementada por acertadas actuaciones de Rafael Inclán, Luz María Jerez y Lola Merino.

Jade Fraser y Federico Ayos lograron sacarle brillo a sus papeles de Linda y Bruno. En contraste, la pareja de Jessica Coch y Yahir, la cual debería haber tenido más relevancia, fue eclipsada por la patética historia de Laura Vignatti y José Pablo Minor que se notó escrita al vapor.

Hace tiempo que no veíamos un descaro tan grande de un productor favoreciendo a quien no lo merece.

Mientras que José Pablo Minor intentó sacar adelanten (sin éxito) a su nefasto personaje, Laura Vignatti arruinó el de Daniela. En papel su perfil se lee interesante pero esta mujer no tuvo la naturalidad para interpretarla.

La producción aprovechó las bellezas de Oaxaca y se solidarizó con la población tras las tragedias de los terremotos.

¿Qué disfrutamos de esta historia? La pareja central, Oaxaca, la dirección de Héctor Bonilla, la actuación de Diana Bracho en una telenovela familiar, el drama de las relaciones de una pareja con su familia y el tema de la adopción, la pareja de Jessica Coch y Yahir, mmm y hasta queríamos saborear el pan de los Córcega.

¿Qué pudo haber estado mejor? Otra actriz en lugar de Laura Vignatti, otro actor en lugar de René Casados, menos protagonismo y una historia más seria para los personajes de Daniela y Gabriel, locaciones que sí se vieran realmente como Oaxaca y no como la Ciudad de México, y otro final.

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