Papá a Toda Madre y ¡Muy Padres!, ¿la cumbre de la crisis?

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Muchos huevos en pocas canastas

Si se pensaba que lo bajo de la crisis de la televisión mexicana ya se había visto faltaba atestiguar lo que se presenta en la franja estelar de las ocho de la noche en la frecuencia abierta.

El colmo absoluto del agotamiento creativo: dos producciones en el mismo horario que son refritos de la misma historia, un original de Marcela Guerty y Pamela Rementería de emisión reciente en la cadena Telefe de Argentina titulado Señores Papis.

Preguntas: si una empresa ya se había enterado de la adquisición de la otra, ¿por qué no rectificar? ¿No había otra historia para autorizar su compra, producción y salida al aire? Lo que es peor para la imagen de las televisoras es que ya nadie cree que en todo el país no exista un solo proyecto original que no pueda rivalizar (o superar) en calidad con éste. Lo verificable en pantalla desalienta. ¿Cuál es el criterio de selección entonces?

Bien por los argentinos, terrible para los mexicanos, la industria más grande del mundo en español. ¿Y qué? Que la decisión genera más incertidumbre para la televisión nacional, su posición en el mercado internacional y los miles de empleos que dependen de ella.

Papá a Toda Madre, cambiar para no cambiar

Si algo tenemos que anotar en favor de esta producción es una realización más esmerada que la de sus contemporáneas. El problema reside en lo esencial: un producto televisivo que carece de identidad y resulta un sándwich del Oxxo, de los que por más presentación atractiva que se le añada, siempre sabrán a lo mismo y a nada.

Sería injusto generalizar en cuanto al desacierto del reparto pero ver a su protagonista masculino mascullando su personaje, es como toparse con uno de esos grupos callejeros que piden limosna a cambio de tamborazos que aspiran a ser música. Ahí se requieren actores que amplíen el rango dramático de un relato que exige intimar para conectar.

En el tono hay un corto circuito entre buscar naturalidad y la inercia de los clichés de siempre. Mucho lugar común y no emociona. Una comedia familiar como esta podría trascender en otras manos pero persisten en minimizar el alcance de la audiencia y por ello, seguirán obteniendo los mismos resultados. No es augurio, sino anticipación.

Un argumento como este pudiera germinar en una historia que reivindique la figura masculina y la responsabilidad de la paternidad frente al tótem de idealización maternal al que la telenovela ha recurrido hasta el cansancio. Es un tema actual, en eso aciertan pero fallan en el discurso y en un desarrollo que no se compromete con la audiencia actual.

La trastienda de Televisa

El productor del refrito en cuestión es Eduardo Meza, quien al momento de la asunción de Rosy Ocampo como vicepresidenta corporativa de contenido (antes vicepresidencia de producción), ascendió al comando de su equipo de trabajo. Atención a este detalle.

Es verdad que en el historial de telenovelas de Ocampo suman más las historias originales que los refritos. Es cierto también que al frente del área de innovación de la empresa tuvo aciertos y éxitos relativos como La Fuerza del Destino (2011). Es en parte gracias a ese historial y a su sobria relación con el anterior establishment de San Ángel que hoy ocupa aquella silla.

Hablando claro, se tratan de innovaciones importantes pero soft. Hoy la productora de Aventuras en el Tiempo (2001) y los ejecutivos de la televisión por el bien de la industria (y de su propia autoridad) requieren comprender que se demanda de ellos algo más trascendente que innovaciones soft o gatopardismo. No es ni el México ni la televisión de Las Tontas No Van al Cielo (2008)…, apenas de eso hace casi diez años.

Más allá de llenar una necesidad programática del momento, ¿cuál es el mensaje que se envía al interior de un área vital para Televisa con Papá a Toda Madre, realizado, como se ha señalado, por el otrora equipo de Ocampo del que pudiera suponerse dispondría de las mayores simpatías de la alta jerarquía de San Ángel para nuevos emprendimientos?

Lo que resulta en pantalla debe despertar más muecas de ironía que reverencia entre las guardias fundamentalistas de los otrora Estudios San Ángel Inn; en las medianas, una sentencia desalentadora, “cambiar para no cambiar”, y ante los ojos externos, el de una empresa que al resistirse al cambio parece claudicar de inanición creativa ante lo ineludible. No son buenas nuevas para un liderazgo como el de Rosy Ocampo.

Si no se deciden a renovar desde su joya de la corona, la telenovela, difícilmente lograrán ganar credibilidad para presentarse con otros formatos de ficción dramática. Al tiempo.

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El trasatlántico encallado

¿Qué se debiera esperar de la oficina principal del Centro Internacional de Radiodifusión (CIR), la hoy Vicepresidencia Corporativa de Contenidos, en cuanto a telenovelas? Un camino que pudiera conducir a fundamentar una transición que propulse historias originales retomando las lecciones aportadas por Cuna de Lobos por un lado y, por otro, en visiones refrescantes dotadas de AUTENTICIDAD de clásicos como el Corazón Salvaje de 1993.

Para los requerimientos internacionales de hoy en día tendrían que ser mucho más audaces y rigurosas (desde la escritura) de lo que fue esa versión de María Zarattini-José Rendón del original de Caridad Bravo Adams y decidirse a tirar por la borda el catálogo de vicios acumulados con ejemplar ufanidad, antes de naufragar con éste, en un remake como el producido en 2009. Es imprescindible reformar a cabalidad la estructura y su know how. Nadie dice que sea fácil.

Es indispensable la ponderación del valor creativo de la dramaturgia y de toda la cadena de producción para que un equipo como Papá a Toda Madre pueda advertir (en beneficio de su repercusión) que desde hace años es posible abordar la telecomedia de maneras diferentes y más eficaces que la farsa escolar, anacrónica desde La Fea Más Bella (2006).

Disney, un faro mainstream

Revisemos qué ha hecho Disney con el tratamiento de sus historias y personajes clásicos como Maléfica (2014) o la próxima versión de Mary Poppins (2018) de la que ya podemos ver adelantos. No puede tratarlas igual ni con simulaciones de adaptación. Las historias tienen que tener verdad. En una referencia como ésta podemos explicar el éxito de la estadounidense y el fracaso de la mexicana. Cada cual en su debido contexto y mercado.

¡Muy Padres!, la nueva televisión que teme ser nueva

Lo confieso, al ver la versión de Imagen TV de la historia en cuestión, he sentido un extraño déjà vu de mi niñez viendo Papá Soltero cuando no había nada más que ver en aquella televisión de 1991. Es como si el inolvidable Capulina hubiera querido ponerse la gorra de Adal Ramones y en su estilo llegarle a los jóvenes de Otro Rollo de principios de los dos mil. O lo que pensé cuando vi por primera vez en el canal Clásico el programa Nosotros los Gómez (1987), la serie familiar de Humberto Navarro con Chachita: ¿de esto se reían?

¿A qué audiencia le habla ¡Muy padres! ? Más allá de las respuestas de lugar común para la prensa del corazón, la historia parece adaptada como para esa audiencia de 1991 y no para una con necesidades contextuales diferentes que tiene opciones de todo tipo (no sólo en la TV). Además la telenovela está enmarcada en una cadena que incursiona en un mercado con dos colosos afianzados aún con crisis, y cuya plataforma base (televisión abierta) sufre de agudos problemas de credibilidad, particularmente en la ficción.

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¿Y la “nueva televisión”?

Imagen TV tendría que ser contundente, audaz y aportar notables derroches de creatividad (incluso antes que de recursos) que incitaran al trending de las redes sociales y recuperaran audiencias que huyeron de la televisión abierta. Ello es posible aún mediante una comedia ligera y familiar como ésta pero, como sostuvimos en TV & Show en la crítica a Las Malcriadas, tal parece que estos padres tampoco quieren ganar.

Vemos en cambio una pantalla de cartón. Desde sus guiones, interiores de foro, pasando por sus actuaciones y una puesta en escena asombrosamente primitiva que no necesariamente tiene que ver con presupuesto. Uno ve Señores Papis y entiende el porqué de su éxito en cambio uno ve ¡Muy Padres! y advierte el por qué no pasará nada con ella.

Mucha prudencia… hasta en el rating

La cabeza aquí es el colombiano Aurelio Valcárcel. Grupo Imagen lo fichó tras su extendida experiencia como productor con la alianza Telemundo-RTI en títulos como El Cuerpo del Deseo (2005). También ostenta un crédito en La Reina del Sur, el parteaguas del brazo latino de NBC-Universal. Cosas de la vida, en épocas de Joshua Mintz (su ahora contraparte en TV Azteca) en esa empresa les tocó levantar la sede en Miami de Telemundo Studios.

A un año al aire y otros más de preparación para ello parece que Valcárcel cuida mucho su perfil de extranjero, pero ello y la excesiva moderación de Imagen TV no conducen la energía necesaria para llevar con fuerza el concreto que requieren los “otros” cimientos de “Ciudad Imagen”. La empresa tiene en la producción de ficción uno de sus pilares fundamentales para alcanzar sino el liderazgo al menos una posición de consideración ante los volubles presupuestos de comercialización y no digamos los mercados de exportación.

La situación de Televisa y TV Azteca pudiera ser la oportunidad ideal para él y la televisora de Copilco. Si bien es otro contexto, recordemos el caso del productor estrella de la edad de oro de Televisa, Valentín Pimstein. Él era chileno y de origen judío en un México nacionalista, monopólico y católico-guadalupano. No por nada en el libro de Fernández-Paxman1 lo señalan como “el verdadero señor telenovela” sobre el mexicano Ernesto Alonso al que, en cambio, le terminaron adjudicando el sobre nombre.

Alguien debió asesorar a Valcárcel de que el desarrollo de ¡Muy Padres! apunta al target duro de Las Estrellas y anticipar que a Papá a Toda Madre no le iban a hacer ni cosquillas. A barril sin fondo se fue la inversión de Imagen TV.

No veo a legiones de fans luchando por ver en una OTT alguna de las dos versiones, ni siendo EL tema de conversación por su tratamiento y notoriedad, aunque unos incurran en la candidez de creer que con insertar una pareja gay pueden pasar por modernos.

Brasil, sólo un espejo

A través de Prensario, el gigante brasileño Globo reportó los mejores ratings de los últimos cinco años durante el primer semestre de 2017 en TV abierta. Sobre la telenovela afirman: “Creemos en la vitalidad de este formato e invertimos mucho en su evolución. Invito al lector interesado a consultar la nota:

http://www.prensario.net/21116-TV-Globo-diversificacion-y-evolucion-del-drama.note.aspx

Aún con reservas por el carácter de publirreportaje, podemos notar señales del origen del festín. “apuesta fuerte en infraestructura y talento (…) mientras que las series, de gran valor creativo, impulsaron a la compañía a crear la recientemente inaugurada Casa de los Guionistas, un nuevo polo creativo para la producción de proyectos dirigidos a los mercados nacionales e internacionales”.

TV Globo ofrece una diversificada oferta de producciones (…), que generan una ‘fuerte identificación’ con la audiencia y reflejan el deseo de evolucionar en el modo de contar las historias”. Ojo, no en el discurso ejecutivo, en la pantalla.

¿Qué televisora en México puede hoy salir a anunciar resultados parecidos?

Ante la aridez de las señales televisivas y justo al cumplirse el primer año de la esperada apertura tras el arribo de la tercera cadena nacional, están resultando mucho más atractivos los conflictos y desafíos que enfrentan los personajes ejecutivos detrás de estas decisiones, que la narrativa de sus producciones.

La nueva televisión aún no se decide a entrar al aire, por ningún lado.

REFERENCIAS:
1. Fernández, Claudia y Paxman, Andrew, El Tigre Azcárraga y su imperio Televisa, editorial Grijalbo, 2000.

Cortesía de: www.tvandshow.com

Twitter: Daniel Lares
Blog: Daniel Lares

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1 Comentario

  1. B. dice:

    Muy padres es un refrito de la versión chilena de Señores Papis. Y Padre a toda madre es un original de autores mexicanos; las tramas son diferentes, entre otras cosas, aunque ambas historias traten el tema de la paternidad. Pero sí, fue el colmo que salieran las dos casi al mismo tiempo.

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