Maral, la primera impresión

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Los sueños son para hacerse realidad

TV Azteca vuelve a programar una telenovela turca en el horario de las 8:30 tras el final de su producción La Hija Pródiga. Se trata de Maral con la ídolo juvenil Hazal Kaya a quien el año pasado vimos protagonizando El Secreto de Feriha.

En el primer capítulo conocimos a Maral (Hazal Kaya) quien es mesera en la pastelería de un famoso almacén llamado Luna. En la tienda también trabaja el repostero Sarp (Aras Bulut İyne) por quien Maral suspira. Él también siente algo por ella pero no lo quiere aceptar. La administradora del negocio es Arya Feyman (Türkü Turan), la hija del dueño. En el arranque todo le sucede a Arya: su padre la regaña por un problema administrativo, siente nauseas por su embarazo, le dice a su novio que está embarazada y él le propone que aborte. Arya siente que no puede más e intenta suicidarse pero Maral la convence de no hacerlo. Maral le demuestra a Arya el amor que tiene por los almacenes Luna y esta le propone que tome su lugar como administradora mientras ella toma unos días de descanso. Maral acepta pues ha sido su sueño de toda la vida.

Al igual que Feriha, Maral es una chica humilde que busca superarse pero ahora en lugar de mentir, tiene la oportunidad de demostrarle a todos sus capacidades administrativas. La anécdota nos recordó a La Usurpadora (1998) donde Paola Bracho (Gabriela Spanic) le pide a la buena Paulina (Gabriela Spanic) que tome su lugar mientras le da vuelo a la hilacha. Veinte años después la misma fantasía de suplantación es abordada de otra manera. Ahora la protagonista es más inteligente y tiene una ambición profesional moderna. La telenovela tiene un buen apoyo en el ángel de Hazal Kaya.

El romance entre los protagonistas se siente a flor de piel pero apenas está latente por los miedos e inseguridades característicos de los jóvenes. Ojalá que le echaran un ojo los productores Pedro Damián y Luis de Llano para que vieran otro enfoque del amor y los problemas juveniles.

La musicalización, la fotografía y la edición se ven de lujo pero en lo que si fallaron terriblemente fue en la ambientación del almacén Luna. ¡Qué lugar más feo! Ni tantitas ganas dan de comprar en ese lugar tan deschistado y con toda la mercancía revuelta sin una línea armónica.

Estaremos a la expectativa de si Maral puede con el paquete o no.

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Maral, la primera impresión

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