Del libro a la televisión, ¿por qué son pocos los libros que se adaptan a telenovelas?

libros caridad bravo adams la mentira

Las telenovelas que nacen de los libros

El poder de una telenovela radica en el gancho al final de cada capítulo que mantiene en suspenso a los espectadores y los deja ansiosos por saber en qué continuará al día siguiente. Esta forma episódica de contar historias cobró popularidad en el siglo 19 con las historias de Charles Dickens que se publicaban en forma semanal o mensual.

En el siglo 20 con el advenimiento de la radio y la televisión, el formato episódico resultó idóneo para cautivar a la audiencia de los nuevos medios. Con el nuevo siglo nacieron también nuevas plumas que brillaron creando radionovelas y telenovelas.

Enfocándonos a las adaptaciones de libros a la televisión, la autora con mayor presencia en la televisión mexicana es sin duda la tabasqueña Caridad Bravo Adams. Actualmente están al aire Que Te Perdone Dios y Lo Imperdonable basadas en sus libros Pecado Mortal y La Mentira respectivamente.

Bodas de Odio, Corazón Salvaje, Yo No Creo En los Hombres, La Intrusa, Estafa de Amor, El Otro, El Enemigo, Tormenta de Pasiones, Una Sombra Entre los Dos, Al Pie del Altar, El Precio De un Hombre, Cristina y Águeda son algunas de los libros de esta escritora que se han hecho telenovela siendo los años 60 la etapa de mayor difusión de su obra gracias al apoyo del productor Ernesto Alonso.

En los años 70 y 80, cuando la administración y operación del canal 13 era del Gobierno, se realizó un loable esfuerzo por llevar clásicos de la literatura universal a la pantalla chica. Entre las obras producidas estuvieron Los Pardaillán de Michel Zevaco, El Periquillo Sarniento de José Joaquín Fernández de Lizardi, Los Bandidos de Río Frío y El Fistol del Diablo de Manuel Payno, Otra Vuelta de Tuerca de Henry James, Madre Noche de Kurt Vonnegut, Bel Amí de Guy de Maupassant, Crimen y Castigo de Fedor Dostoyevsky, El Difunto Matías Pascal de Luigi Pirandello, Impaciencia del Corazón de Stefan Zweig, La Comedia Humana de Honorato de Balzac, La Madre de Máximo Gorki, La Montaña Mágica de Thomas Mann y Los Miserables de Víctor Hugo.

En otros países como Inglaterra, España y Brasil, las obras clásicas periódicamente se llevan a la televisión pero en formato de miniserie.

De acuerdo con Jesús Calzada, autor de las telenovelas Alcanzar una Estrella y Retrato de Familia, en México hay literatura generada en nuestro mejor siglo cultural – el 19- que siguen esperando pasar del formato literario al audiovisual.

La producción de telenovelas basadas en libros en nuestro país ha sido realmente escasa. A la lista anterior podemos añadir: El Retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde, Humillados y Ofendidos de Fedor Dostoyevsky, Ardiente Secreto versión mexicana de Jane Eyre de Charlotte Brontë, Cumbres Borrascosas de Emily Brontë, El Árabe de E.M. Hull, Martín Garatuza de Vicente Riva Palacio, Flor y Canela versión mexicana de Marianela de Benito Pérez Galdós, Las Grandes Aguas de Luis Spota, Ramona de Helen Hunt Jackson y Doña Bárbara de Rómulo Gallegos.

Aún sin darles el crédito apropiado, la premisa de algunas telenovelas guarda semejanza con libros muy populares. Tal es el caso de Amarte es mi Pecado y Atrapada inspiradas en libros de Sidney Sheldon, Infierno en el Paraíso inspirada en Rebecca de Daphne du Maurier, Valeria y Maximiliano inspirada en Lo Que el Viento Se Llevó de Margaret Mitchell y Lucía Sombra inspirada en la obra La Sinfonía Pastoral de André Gide.

De acuerdo a Jaime García Estrada, coautor de la telenovela Imperio de Cristal que se refriteó con el nombre de Quiero Amarte, recurrentemente se han utilizado materiales anecdóticos literarios como parte de las tramas telenoveleras siendo Shakespeare el autor dramático más socorrido.

En la opinión de García Estrada entre los productores existe el prejuicio de que lo “cultural” es sinónimo de fracaso. “La escasa adaptación de clásicos de la literatura obedece a la gran ignorancia y pobreza de visión de la mayoría de los productores” indicó.

Para Jesús Calzada la televisión es un espejo donde se reflejan los gustos culturales de un pueblo. “Solo los canales oficiales – como el 11 y el 22- pueden darse el lujo de producir programación cultural sin preocuparse por el rating porque son subvencionados por el erario. Por lo mismo sus ratings casi siempre son décimas de punto, y no llegan más que en raras ocasiones a registrar un punto. Esto quiere decir que en México, menos del 1 por ciento de la población tiene un perfil cultural idóneo para hacer rentables las series adaptadas de la literatura” señaló.

“Hay también un problema de entender que el formato episódico de la telenovela no admite cualquier obra, pero por supuesto hay material de sobra para hacer adaptaciones interesantes” indicó García Estrada.

En contraste con Caridad Bravo Adams, en la literatura rosa sobresale el de la española Corín Tellado. Su obra, a pesar de ser sumamente abundante, casi no ha sido llevada a la televisión porque en su mayoría se trata de historias cortas que difícilmente pueden alargarse para una serie que dure seis meses.

En los últimos años han estado de moda las telenovelas relacionadas con el narcotráfico. Algunos ejemplos son: La Reina del Sur de Arturo Pérez-Reverte, Sin Tetas No Hay Paraíso de Gustavo Bolívar, El Cártel de los Sapos y El Señor de los Cielos de Andrés López y Escobar, el Patrón del Mal de Alonso Salazar basada en el libro titulado “La Parábola de Pablo”. Todas estas telenovelas primero fueron libros exitosos donde la ficción y la realidad se mezclan para presentar una cruda imagen del bajo mundo del narcotráfico.

Te recomendamos...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.