¿Qué necesita El Hotel de los Secretos para que amarre?

Le faltan secretos a El Hotel de los Secretos

Muy interesante el collage de escenas que pasó en El Hotel de los Secretos con el intento de asesinato de Andrés (Carlos Rivera) y el cual lo deja en coma. Por medio de una carta, el protagonista Julio (Erick Elías) le narra a su madre todo lo qué está sucediendo.

Hay timelapse (paso de tiempo) en el guion y no hubo necesidad de poner “Dos meses después”. Todo se fue en acciones y con diálogos esporádicos. No sé si esto también pasó en el original Gran Hotel, lo más seguro es que sí, pero mientras tanto los adaptadores hicieron su trabajo.

Debe moverse este Hotel para qué entre la gente y no se quede en el Lobby, dé la media vuelta y se salga.

El personaje de Andrés es pieza importante, ahí anda el meollo del asunto. La mucama sexosa, a la cual el villano Diego (Jorge Poza) la ponía en posición sexual explícita y le daba de nalgadas, Belén (Ilse Salas) ya tiene en su poder el elemento que ha dado pie a varias muertes, la carta. Al leerla le surgió un amor sacada de la manga por el personaje que a estos momentos está en coma y es porque esa carta le favorece.

Los villanos Diego y doña Teresa (Diana Bracho) no son tan fuertes como se pensaba. Cualquiera los puede chantajear y ellos ceden. No definen su carácter sin llegar a ser villanos cacle cacle. No están creciendo.

La historia de las hijas del General (Eduardo Liñán) ya pasó y se fue como llegaron. Solo ocuparon espacio.

Debe haber más secretos en este hotel porque uno solo no es suficiente que aguante los 80 y pico de capítulos que dura la trama. El secreto principal se diluye porque debe haber más involucrados que muevan el elemento. Se llama El Hotel de los Secretos pero solo hay uno, la dichosa carta que ya está muy ajada.

En Vivir un Poco (1985), un secreto, un asesinato que también sucedió en un hotel, envolvía a más de siete personajes y todos eran sospechosos y culpables de que la protagonista Andrea (Angélica Aragón) pasara 20 años en la cárcel. Esa anécdota aguantaba todos los capítulos.

El nivel de producción sigue siendo estupendo. Muy bueno el trabajo de Luis Gatica (Genaro) como el dueño del tugurio. Claudia Ríos (Melibea) le bajó a la sobreactuación y ya está en tono. Es la mujer que trabaja en el tugurio de Genaro. Bien también el trabajo de Joshua Gutiérrez como romántico galán de principios de siglo que se enamora de una puta obligada y entra en conflicto. Daniela Romo recita un texto al estilo de René Casados y ensucia su trabajo. Cuando dice los textos de corridito, ahí sí ah que bonito trabajo.

El Hotel de los Secretos debe estar imperdible ahorita, pero no es así. Su ritmo es ese, así lo manejaron.

¿Qué necesita El Hotel de los Secretos para que amarre y apriete el alambre? Un Juan del Diablo de protagonista, con ese carácter; que agarre a la mujer en plena boda, se la quite al villano y se arme el desmadre telenovelero. Pero no, tenemos protagonista blandengue que la ve casarse y sale llorando del gran salón cual muy pobre señorita Limantour. Nombre, que le salga lo cabrón al tal Julio (Erick Elías) y ya que haya acción de su parte. Lleva más de 40 capítulos llorando, lamentándose y escribiendo cartas. A ese personaje le faltan…. para que mande a volar a todos y entonces sí tengamos protagonista peligroso.

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