Sin Tu Mirada. Crítica final de la telenovela

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Con ojos de modernidad

El refrito de una de las más emblemáticas historias de la escritora Delia Fiallo terminó dejando un buen sabor de boca por los cambios realizados por los adaptadores.

En Sin Tu Mirada, segunda adaptación mexicana de la telenovela Esmeralda, el productor Ignacio Sada y los libretistas Gabriela Ortigoza, Ricardo Tejeda, Félix Cortés y Gerardo Sánchez nos contaron la historia de la bella cieguita abandonada por su galán, de una manera digna a pesar de lo añejo de la trama.

(Spoilers) En el capítulo final Lucrecia (Candela Márquez) va a dar a la cárcel por sus crímenes. Vanessa (Scarlet Gruber) se reconcilia con Paulino (Emmanuel Orenday). Alberto (Osvaldo de León) se entera de que es el padre de Rafita y se va a al extranjero a estudiar su especialidad. Pasa el tiempo y Marina (Claudia Martín) se gradúa como médico cirujano. Después vemos a la protagonista feliz con Ricardo (Juan Martín Jauregui) y con un hijo más. En un bosque Marina les enseña a sus hijos a sentir la naturaleza con otros sentidos diferentes al de la vista y Ricardo la acompaña feliz.

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Tras una última semana dominada por los pleitos judiciales de la protagonista, Sin Tu Mirada acabó como debió haber acabado siempre, con la heroína abriendo su corazón a un nuevo amor.

Los refritos con finales diferentes a las versiones originales no son nada nuevo. Ahí tenemos los casos de Teresa (2010) donde la villagonista (Angelique Boyer) se queda con su maestro (Sebastián Rulli) en lugar de con su antiguo novio (Aarón Díaz) y de Pasión y Poder (2015) donde el villano Eladio Gómez-Luna (Fernando Colunga) se vuelve bueno y su esposa Julia (Susana González) lo vuelve a aceptar en su vida.

Otro cambio muy importante fue el desarrollo de la historia de la prima Vanessa pues en esta ocasión el personaje no murió y logró realizar su amor con un hombre de distinta clase social.

Los berrinches de la escritora Delia Fiallo cuando han cambiado sus telenovelas son bien conocidos. ¿Qué pensará de que su nueva Esmeralda acabó con el doctor que le devolvió la vista y que la prima engreída logró ser feliz con un peón de la hacienda?

Los protagonistas simplemente cumplieron con su trabajo en cambio quien logró destacar en un papel que siempre fue secundario fue Juan Martín Jáuregui. Tal y como Caer en Tentación fue un amuleto de la buena suerte para Carlos Ferro, Sin Tu Mirada podría representar un antes y un después para Jáuregui.

A Candela Márquez tal parece que la buscan solo para este tipo de papeles de novia mala del protagonista (Muchacha Italiana Viene a Casarse, Un Camino hacia el Destino) por lo bien que las interpreta.

Bien por Carlos de la Mota, Luz Elena González, Claudia Ramírez, Ilse Ikeda, Emmanuel Orenday, Ana Martin, Ignacio Guadalupe y Olivia Bucio, en cambio el tono de hablar de Scarlet Gruber terminó por decepcionar con su personaje de Vanessa.

El elenco, la producción, dirección y el guion de Sin Tu Mirada funcionaron en la creación de una telenovela aceptable. La experiencia bien podría servir para evolucionar hacia la realización de mejores melodramas.

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3 Comentarios

  1. de Pinheiro e Pereira Renan II dice:

    Odié el cambio del final en “Sin tu mirada” y espero que la novela sea un fracaso en el extranjero.

  2. Aerozone dice:

    Después de comparar las versiones de esta historia que hay en español, como persona ciega que soy, les digo que “Sin tu mirada” ofrece una imagen más real de lo que somos las personas que tenemos esa discapacidad. Marina es una mujer que intenta ser lo más independiente posible, va con su bastón, sabe escribir y leer en Braille, trabaja, incluso cuando van a la ciudad es gracias a ella y a su afán de superación como consiguen el trabajo en el puesto de Don Nicanor, no como Topacio y Esmeralda, que son unas ciegas cursis y tontas, siempre con la misma historia de “Yo quiero ver las estrellas, la luna, el sol, tu rostro” Y cosas así, que lo único que hacen es inspirar lástima, y viven, hasta que se produce el encuentro con el galán, en su micromundo salvaje, paradisíaco, inocente, idílico. A Marina, por el contrario, se le ve desde el principio de la historia un afán de superación y de salir adelante por sí misma que es digno de admiración, tanto que, cuando se opera y recupera la vista, prácticamente el interés del personaje desaparece (en esto último también coinciden Topacio y Esmeralda). Además, el proceso de rehabilitación que tiene lugar a partir de la operación y recuperación de la vista es en “Sin tu mirada” mucho más cercano a la realidad que el que se produce en las versiones anteriores de esta historia. También la lección que da Marina de educación y de superioridad moral cuando va por primera vez a la “Casa Grande” es mucho más ejemplar que la que dan sus antecesoras. En fin, desde que Marina tiene al bebé y recupera la visión (igual que sucede en “Topacio” y “Esmeralda”) una historia cuyo planteamiento es tan original, se convierte en una telenovela llena de tópicos, de lugares comunes, donde los personajes se buscan todas sus incomodidades, todos sus problemas, todos sus sufrimientos, por orgullo, por machismo, por simular las apariencias, etc.
    Ahora bien: siguiendo el esquema tradicional de las telenovelas, es verdad que Marina y Alberto tenían que quedar juntos y reconciliarse, al igual que ocurre con Jorge Luis y Topacio o José Armando y Esmeralda. En mi análisis voy a dar otra interpretación de la novela, cuyo eje central no es la historia de una cieguecita; tampoco la historia del intercambio de dos bebés y todas las consecuencias que ello conlleva. El eje central de la novela es la historia de dos personajes, Jorge Luis/José Armando/Alberto y Yolanda/Graciela/Vanesa, que han crecido en un mundo sin complicaciones, lleno de privilegios, predestinados a un matrimonio de conveniencia al que en un principio no ponen ningún reparo, dos personajes que siempre han tenido cubiertas todas sus necesidades. Todas menos una: la necesidad de sentir, de amar. Cuando en el rancho conocen a personas y mundos diferentes al suyo, se despierta esa necesidad, los sentimientos que tenían escondidos en su mundo artificial nacen. De esos dos personajes, y aun de toda la novela, mi personaje favorito es Yolanda/Graciela/Vanesa, porque creo que es el personaje que tiene el amor más puro, pero no tiene en “Topacio” y “Esmeralda” la justa recompensa que tiene Jorge Luis/José Armando. En “Sin tu mirada”, Vanesa y Paulino quedan juntos y felices. Además está el hecho de que esta telenovela no toma como título el nombre propio de ninguno de los personajes, lo que permite al espectador elegir como pareja protagonista a quien quiera. Ya les digo. Yo, desde que vi la primera versión (la venezolana “Topacio”, que fue la primera que se emitió en España), siempre defendí que mi pareja favorita era la formada por Yolanda/Graciela y Ebelio/Adrián, Pero el desenlace de estas parejas no es el más justo, supongo que debido a la mentalidad de la época en la que se escribió, y estoy convencido de que gran parte del público receptor de la telenovela apoyaba ese final, pues Yolanda/Graciela, como mujeres que son, deben obedecer a sus madres, al contrario que Jorge Luis/José Armando, que, como son hombres, tienen más libertad. Pero en “Sin tu mirada” esta parte se corrige y hace justicia a los personajes. Vanesa nos da una lección a lo largo de toda la novela. Porque, si bien Topacio/Esmeralda/Marina tienen problemas desde que nace el bebé, están apoyadas por todos sus amigos y familia. Por otra parte, tanto Topacio/Esmeralda/Marina, Jorge Luis/José Armando/Alberto, incluso el mismo Ebelio/Adrián/Paulino, se agarran a un clavo para sacar otro clavo, es decir, se refugian en otra persona para olvidar. Vanesa, no. No tiene a nadie que la apoye. Solo tiene los maltratos de su madre y es ella solita quien aprende la lección, quien consigue independizarse, quien aprende a valorar que hay que trabajar y esforzarse y a valorar el dinero. Ella sola consigue un trabajo, ella sola lucha por recuperar a Paulino apoyándolo en el asunto de la música. Si en las versiones anteriores yolanda/Graciela era el personaje más logrado de la novela, en “Sin tu mirada” es la auténtica protagonista, pues se ve toda su evolución de niña pija a mujer normal que se gana la vida con su trabajo. La escena en la que va a visitar a su madre en la cárcel es el punto culminante de toda su metamorfosis.
    Analizando el desenlace, creo que la idea de la adaptación “Sin tu mirada” es algo así como dar una lección al machismo, porque Alberto no apoya a Marina (tampoco lo hacen Jorge Luis ni José Armando con Topacio y Esmeralda) desde el momento del embarazo por el simple prejuicio de que surge la duda de si el niño es suyo o no. Si el hijo es producto de una violación, ¿qué culpa tiene la madre? Más aún: ¿qué culpa tiene el bebé? ¿No es en esa circunstancia cuando “ese amor tan grande que nada ni nadie va a separar” debía demostrarse más? Si la idea era esa, el argumento del final tenía que haber sido otro más verosímil. Este final no es creíble. Tampoco son verosímiles los amoríos que se tejen entre Damiana, Margarito, Valdomero y Doña Chole, pues son ya bastante mayorcitos para jugar a los adolescentes enamorados. Esas tramas no están a la altura.
    Eso sí: no hay que olvidar al personaje de Yola, una de las grandes creaciones femeninas de esta historia, muy diferente de las ingenuas y semiinfantiles Violeta y Florecita.

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