La Casa de las Flores, la primera impresión

Risqué a la mexicana

El estreno de la serie La Casa de las Flores a través de Netflix ha sido un suceso como suelen serlo los productos de esa plataforma.

Se trata de una historia de humor negro original de Manolo Caro y contada en 13 capítulos.

Esta propuesta marca el retorno de Verónica Castro a la actuación y cuenta la historia de lo que le sucede a la familia de la Mora, famosa por su elegante florería llamada como el título de la serie, después de que la amante del patriarca se suicida en el negocio.

En el capítulo inicial vimos cómo Roberta (Claudette Maillé), amante del millonario Ernesto de la Mora (Arturo Ríos), decide suicidarse justo durante la gran celebración del cumpleaños de él y deja un sobre en uno de los ramos de flores. La familia de la Mora descubre el cuerpo en la florería que se encuentra en la misma mansión y trata de que los invitados al festejo no se den cuenta de lo ocurrido. El resto de la familia de la Mora son Virginia (Verónica Castro) y sus hijos Paulina (Cecilia Suárez), Elena (Aislinn Derbez) y Julián (Darío Yazbek Bernal). Virginia siente que su matrimonio se derrumba al enterarse de que Ernesto tenía una amante y mientras toda la familia se sorprende al saber que los infieles también tuvieron hijos, la sirvienta Delia (Norma Angélica) oculta el sobre que dejó Roberta.

La Casa de las Flores, la primera impresión

En un capítulo de alrededor de 30 minutos, La Casa de las Flores inicia con un suceso que pone a prueba los lazos familiares de una familia de la alta sociedad. El detonante es un suicidio y la narración la hace la suicida tal y como hace años inició la serie Esposas Desesperadas.

Al mismo tiempo que el suicidio, el shock para el resto de la familia es la noticia de que existe “otra familia”.

La familia construida por Caro es de un auténtico linaje de telenovela latinoamericana. La madre ingenua que cree en la fidelidad de su esposo, el marido que tiene dos familias, la hermana mayor que vela por el bienestar de la familia, la hermana de en medio que desafía a su madre y el hermano menor que tiene problemas de aceptación.

Hasta ahí no hay nada nuevo en los perfiles pero hay que sumarles que la madre fuma mariguana, la hermana mayor habla como si estuviera empastillada, la hermana de en medio anda con un negro y el hijo menor tiene aventuras bisexuales. ¡Qué bonita familia!

En la misma casa donde se filmó la Salomé (2001) de Edith González, la Vero canta Happy Birthday al estilo de Marilyn Monroe y Darío Yazbek Bernal muestra su trasero y tiene escenas gay.

La anécdota de Elena enamorada de un negro es parecida a la del personaje de Danna García en Café con Aroma de Mujer (1994) o al de Ana Serradilla en su versión mexicana Cuando Seas Mía (2001).

Y de todos los personajes la que más ha dado de que hablar ha sido Paulina, una mujer que parece tonta pero es la más sensata de los de la Mora. Paulina tiene una forma muy peculiar de hablar en sílabas y en ocasiones nos recordó a otras actrices con notorias formas de hablar como Margarita Isabel o el personaje de Chabelita de Nora Velázquez. Paulina ha sido objeto de memes y ya hasta lanzaron su #PaulinaDelaMoraChallenge en redes sociales.

Verónica Castro regresó en grande. Su trabajo está muy bien dirigido y no resulta ni diva ni sobreactuada. Aunque no haya trabajado en años trae la actuación en las venas.

Cecilia Suárez tiene en sus manos un personajazo. Probablemente ni siquiera se imaginaba que todo el mundo estaría hablando de ella tras el estreno de la serie.

Darío Yazbek Bernal tomó el toro por los cuernos y está dispuesto a todo por sacar adelante a su papel.

Arturo Ríos siempre ha cumplido con sus actuaciones pero ha mantenido un bajo perfil. Ahora parece que sí se dará a notar.

El resto del elenco estuvo bien para un primer capítulo.

Celebramos que por fin alguien en México se haya atrevido a mezclar el melodrama tradicional con circunstancias atrevidas de la vida real. En Brasil ya lo habíamos visto en Verdades Secretas (2015) pero ahí el tono era trágico. A pesar de que se ha mencionado a Pedro Almodóvar como fuente de inspiración, la singularidad de lo mexicano es parte esencial de los guiones de Manolo Caro.

Consideramos que la dirección va por el rumbo correcto pero los que quedaron a deber fueron la fotografía y el diseño de arte. Para un producto de esta magnitud estos rubros se vieron deslucidos.

Ha habido mucha preocupación entre los amantes de la telenovela por el futuro del género. El formato de La Casa de las Flores podría ser una evolución desde el punto de vista mexicano. Así sucede en otros países como España y Estados Unidos donde los seriales tienen años cosechando éxito.

Aunque La Casa de las Flores toma elementos de muchos orígenes nadie puede negar que es un producto único en México hasta el momento.

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