Lo bueno y lo malo de Totalmente Diva en opinión de Ángel Adm

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Introducción

Estaba conservando la esperanza de que en televisión llegara algo que me cautivara lo suficiente como para dedicarle un artículo pero la realidad dejó mucho que desear. Sin embargo, la transmisión de la historia brasileña Totalmente Diva, ganó mi respeto como audiencia para dedicarle un espacio.

La historia protagonizada por Marina Ruy Barbosa, Felipe Simas, Fábio Assunção y Juliana Paes, capítulo a capítulo fue demostrando el por qué tuvo nominación al Emmy Internacional.

Contexto

No mantenía altas expectativas ni referencias de Totalmente Diva más que su importante nominación al Emmy Internacional y su premio a Mejor Telenovela en los Trofeo Imprensa 2017.

Tal como empezó no parecía absolutamente nada fuera de este mundo. Era como una telenovela rosa juvenil con el típico estereotipo de la niña pobre entrando al mundo de los adinerados y que en su travesía al escapar de su monstruoso padrastro, se topa con dos hombres: uno rico y uno pobre, maduro y jovencito, respectivamente. Por supuesto hay una villana aparentemente caprichosa y celosa, un matrimonio disfuncional, intrigas y secretos sueltos, además de la pintoresca y típica serie de personajes de los culebrones brasileños.

Las tres primeras semanas me encontraba decepcionado. Suponía que después de Imperio (2014) llegaría una telenovela sumamente fuerte y Totalmente Diva se veía sumamente inferior al parámetro, pero me equivoqué.

Totalmente Diva es de esos diamantes en bruto a los que se debe tener suficiente tolerancia y paciencia pues en sus primeros capítulos no dicen absolutamente nada nuevo, pero en realidad la historia comienza aproximadamente tres o cuatro semanas después.

Para ser un melodrama que duró seis meses al aire en Imagen TV, esta telenovela encontró la fórmula para relatarnos diversas subtramas interesantes en las que el mundo de la historia no tenía que ser exactamente narrada de forma lineal.

En referencia a los perfiles de los personajes, estos parecen personas pintorescas al principio y al final terminan siendo humanos. Las parejas que se van desarrollando de principio a mitad de la historia, no precisamente acaban juntas por una extraña licencia de “fanservice”, los villanos no están en toda la historia, la antagonista principal no siempre será mala y los sufridos a veces no serán tan buenos. ¡Ese fue el punto del éxito de la historia en su emisión nacional!

Este cuento modernizado y con muchos giros de trama alrededor de su transmisión, se encargó de profundizar en unos temas realmente escabrosos y de consciencia social: psicopatía, maltrato intrafamiliar, refugios para personas en estado de calle, atletas paralíticos, VIH infantil, poca recepción a la homosexualidad, pansexualidad, delincuencia callejera, discriminación y bulllying entre otros.

Sin dudarlo, esta sí fue una telenovela juvenil del siglo XXI, con temas reales, con personajes bien delineados y una velocidad de trama impresionante. ¡Aprendan Hijas de la Luna!

Arcos y recta final

En la industria del anime, es común separar a sus tramas a través de periodos denominados como “arcos”. La telenovela Totalmente Diva contó con varios ellos, destacando a: la llegada de Elisa (Marina Ruy Barbosa) a la ciudad, el inicio de la transformación, las clases de Estelita (Gloria Menezes), el triunfo de Elisa y el descubrimiento de su origen, el arco de Sofía (Priscila Steinman) y cerrando con la recta final caracterizado por los momentos del declive de Carolina (Juliana Paes) y el regreso de Dino (Paulo Rocha).

Esta estructura sirvió de base para recrear los pasajes más importantes de la historia y les funcionó. Fue como ver a una serie con diversas vertientes pues usó una manera inteligente y novedosa de contarnos un melodrama sin dejar de serlo.

Cada arco tenía un eje central que llegaba a mover los intereses de la protagonista, es a eso a lo que me refiero a que la telenovela no era una representación exactamente lineal de la telenovela típica. En México una de las escritoras que lograba este tipo de magia era Yolanda Vargas Dulché, cuyas historias tenían ciertos tipos de divisiones por ejemplo: María Isabel (1997), Rubí (2004) o Yesenia (1987). Otros ejemplos que hemos tenido en México han sido Tres Mujeres (1999) y Rebelde (2004), por mencionar algunos.

En su recta final, algo que me deja muy claro de los brasileños y que lo hemos visto en telenovelas como Avenida Brasil (2012) y Rastros de Mentiras (2013), es ese placer de la cultura del karma impresa en las tramas. Vemos al personaje de Carolina (Juliana Paes), que si bien, llegaba a ser una antagonista con toques de humanidad, sufrir a diestra y siniestra en las últimas semanas. A ella le pasó absolutamente de todo pero le sirvió para tener un grado de humildad mucho mayor a cómo empezó la historia y esto me hizo recordar los viacrucis de Carmina (Adriana Esteves) en Avenida Brasil y Félix (Mateus Solano) de Rastros de Mentiras, donde el guion nos hace comprender y compadecernos de los “villanos” y demostrarnos que al fin y al cabo, son humanos. Cabe destacar que en mi opinión, la mejor actuación de la telenovela fue la de Juliana Paes.

Lo bueno y lo malo de Totalmente Diva en opinión de Ángel Adm

Lo bueno

Adoré la dirección de Luiz Henrique Rios. Fue la clara prueba de que no por ser una telenovela rosa o juvenil la producción tenga que ser inferior a las otras. Desde sus escenarios hasta sus exteriores, pasando por la dirección de cámaras y la fotografía, la producción derrochó un dinero tremendo.

El guion, obviamente retomado de Pigmalión, se recreó de una forma fresca y entretenida por parte de sus autores: Rosane Svartman y Paulo Halm, además de esa inteligente conversión de la niña andrajosa en una modelo profesional de talla internacional, con todos sus requerimientos. Se nota que hubo un muy buen trasfondo e investigación de los movimientos de las revistas comerciales en el mercado de la moda y el marketing.

Muy bien lograda la pareja juvenil por Marina Ruy Barbosa y Felipe Simas. En ella se nota una gran diferencia desde el capítulo uno hasta el último, mientras que el segundo rompe con el estereotipo del galán con cuerpo y cara bonita, mostrándonos a un guerrero enamorado de la princesa.

En el caso de la pareja madura integrada por Fábio Assunção y Juliana Paes estuvo bastante bien conformada. Parecía que de verdad no actuaban y que sus personalidades eran tal cual las de sus personajes.

La gran parte del elenco estuvo muy bien así que destacaré los mejores trabajos: la extrovertida y simpática Sandra/Cassandra (Juliana Paiva); el matrimonio disfuncional perfectamente delineado por Lili (Vivianne Pasmanter) y Germano (Humberto Martins); el fotógrafo aventurero Rafael (Daniel Rocha); la desconfiada Leila (Carla Salle); la abnegada Gilda (Leona Cavalli); los homosexuales Pietro (Marat Descartes) y Max (Pablo Sanábio); la exigente Lú (Julianne Trevisol); la madre de carácter fuerte Rosángela (Malu Galli); el indeciso Florisval (Ailton Graça); el rebelde Fabito (Daniel Blanco); la inteligente Deborah (Olivia Torres); el tímido Hugo (Orã Figueiredo); el ama de llaves indiscreta Aparecida (Guida Vianna); la problemática Jojó (Giovanna Rispoli); la divorciada Natasha (Lavinia Vlasak) y la deliciosa como interesada Estelita (Gloria Menezes).

Mención especial para los grandes antagonistas que en su aparición por arcos, les ponían la sal y la pimienta a la trama: Sofía (Priscila Steinman), Yacaré (Sérgio Malheiros) y Dino (Paulo Rocha).

Destaco las participaciones especiales de Danielle Winnits como Suelly y al niño Ícaro Zulu como Gabriel, quienes fueron también focos sumamente llamativos en la recta final de la telenovela.

Y de forma exclusiva, qué excelente doblaje le dieron a la telenovela, mis respetos.

Lo malo

Las imperdonables primeras semanas fueron sumamente aburridas y de presentación de personajes. Estos tipos de arranques alejan al espectador más exigente, el que no es tan paciente y que no dará segundas oportunidades. Esto debería ser una lección para sus autores para que enganchen desde el principio. Si la telenovela se hubiera desarrollado como lo fue después, le daría completamente la calificación de “Excelente”.

Lo tan desidiosos que podían llegar a ser los personajes llegaba a hartar. Por ejemplo, los casos de Elisa (Marina Ruy Barbosa), Lú (Julianne Trevisol), Lili (Vivanne Pasmanter) y en los últimos capítulos, Leila (Carla Salle).

La banda sonora no era exactamente original pues muchos de los temas son reconocibles de la telenovela Insensato Corazón (2011).

El desenlace me quedó a deber en ciertas cuestiones como lo ilógico que es viajar en un avión después de estar recién operado como el caso de Jonathan (Felipe Simas), así sin pleno aviso a su familia, además de que parece que se les acabó el presupuesto, porque lo que se supone que era París, más bien parecía notoriamente una pantalla (para que veamos que no solo en Televisa suceden estas cosas).

Conclusión

Una muy buena telenovela rosa-juvenil con temática social que bien me supo demostrar por qué llegó tan alto para ser nominada al Emmy Internacional y no sólo eso, que también como lo dije en su momento de Imperio, es una cachetada con guante blanco para las producciones nacionales. Sin ese afán de convertir todo en serie, los brasileños siguen jugando a evolucionar al melodrama. Es una tristeza que ese horario se le vaya a ceder el puesto a una producción tan mediocre como Vuelve Temprano. ¡Una lástima!

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