Amar a Muerte, el veredicto final en opinión de Ángel Adm

Introducción

Este domingo terminó la serienovela Amar a Muerte la cual fue encabezada por Angelique Boyer, Michel Brown y Arturo Barba. Amar a Muerte ha sido una de las historias más peculiares y simbólicas que se han mostrado en mucho tiempo. Yo describí cada característica suya con las claves surrealistas en un artículo pasado, al igual que sus puntos positivos y negativos.

¿Entonces? ¿Amar a Muerte se mantuvo, mejoró o se deformó? Es una pregunta sugestiva y más porque jugamos con un género que volvemos a asimilar como público en el melodrama, ya que el realismo mágico hace mucho tiempo que se dejó de hacer. ¿Cómo es posible mantener al espectador con un tema fuera de lo común que tiene espíritus, referencias simbólicas y personajes que rayan de lo increíble a lo absurdo? Su final es una muy buena respuesta a estas preguntas.

Contexto

Amar a Muerte nunca fue la más patrocinada ni consentida de los medios de comunicación, siempre padeció discriminación. Por cuestiones desconocidas, los trabajos de Televisa coproducidos por Lemon Studios y W Studios, han marcado un tipo de distancia con Las Estrellas. Pareciera que las suyas son telenovelas extranjeras que pasan en un canal importante.

A pesar de todo, este producto se mantuvo muy bien pese a los estándares, quizá por debajo de Mi Marido Tiene Más Familia en la mayor parte del tiempo pero logró destacar ante la audiencia como una historia diferente y hasta vanguardista, haciendo potentes Trending Topics, gracias a la pareja ”Juliantina”, representada por las actrices Macarena Achaga y Bárbara López quienes se volvieron admiradas y muy bien vistas al ojo público por ser otra pareja de Televisa en pro a la comunidad LGBTTI.

Por otra parte considero que no se planificaron bien las cosas en su debido tiempo. La publicidad de estreno les dio una mala jugada cometiendo el error de empezarla una semana después en Las Estrellas, cuando primero lo hicieron en Univisión. Tampoco le dieron una campaña verdaderamente digna para convertirla en un destaque.

Un legado que deja Amar a Muerte aparte de su impecable trabajo de producción, visualización y dirección escénica es que las sucesoras tendrán que ser por lo menos igual o más impresionantes que esta. Es ligeramente parecido a lo que en su tiempo dejó en su mismo horario Caer en Tentación.

Un final más allá de lo cotidiano

Me da gusto que en los últimos proyectos los desenlaces de Televisa ya no tengan que seguir una pesada línea. Hace años, la gran queja era que todas acababan casi igual: relleno, todos felices y boda. Desde que se implementaron cambios, el autor puede jugar con cuestiones literarias propias y nos impresionan ya sea para bien o para mal. La única cuestión es la ola de finales abiertos para especular una probable continuación (Mi Marido Tiene Familia, Por Amar Sin Ley, La Doble Vida de Estela Carrillo).

Esquematizando brevemente lo que sucedió en el final, vemos a los antagonistas recibir un castigo, cerrar algunas tramas aunque no en su totalidad, jugar con lo surrealista y mágico como siempre fue la serienovela en sí… más el punto que pudo desagradar a muchos: la muerte de la protagonista.

Lo catalogaría como un buen final. No es ni la típica felicidad, ni un relleno antológico, por el contrario, el tiempo que se le dio a Amar a Muerte fue el correcto para dar un buen desenlace. Aunque no se ha llegado a anunciar una segunda temporada, varios misterios y conflictos quedaron abiertos: la información que Beltrán/”Chino” (Arturo Barba) le da a Montilla (Roberto Duarte) para destruir el cartel, la desaparición del cuerpo original de León (Alexis Ayala), la insistencia enfatizada en los últimos capítulos en que el Beltrán original podía seguir vivo y la transmigración de Lucía (Angelique Boyer).

No fue un final exactamente cerrado pero sí bien construido y digno de concluir una etapa. Tuvo acción, tensión, romance, espiritismo, las referencias como el empezar y terminar el enredo con un eclipse, comedia, tristeza y felicidad, prácticamente, quedó muy completo. Unas dos buenas lecciones que nos deja son: no todos son exactamente buenos ni malos y cada quien tiene derecho a una segunda oportunidad para redimir sus actos. En mi caso, extrañaré mucho a Amar a Muerte y ojalá sí se replanté una nueva temporada, aunque espero que la congruencia y el guion no traicionen a la probable secuela como a algunas en el año pasado.

Amar a Muerte, el veredicto final en opinión de Ángel Adm

Lo bueno

De verdad felicito a Leonardo Padrón y a los guionistas en esta producción de Carlos Bardasano porque no se quedaron quietos explotaron de sus personajes una riqueza increíble. El equipó cuadró bien situaciones que le critiqué en su momento, como la subtrama de Eva y el Alacrán, Claudia Martín y Néstor Rodulfo, respectivamente, haciendo un poco más atractiva la trama narco y la mejoría en los diálogos de muchos personajes. Misión cumplida. Mención honorífica a sus excelentes cierres de capítulo pues dejaban totalmente enganchados a los espectadores.

Continuando con circunstancias de guion, estuvo perfecto el detalle que en el tema de transmigración hayan optado por hacerlo una circunstancia no sólo de los personajes estelares, sino que se complementó en múltiples casos a lo largo de la transmisión dándonos a entender que podía suceder si no se cumplían ciertos esquemas, tal como si fuera un contrato con “La Muerte”. En diversas escenas nos mostraron sus consecuencias aumentando el temor del espectador y asimismo generando especulaciones y teorías. Se jugó de forma interesante con el misterio.

Las direcciones escénica, visual y de arte, insisto, se mostraron de impecables a maravillosas, junto al sentido de sus locaciones, la fotografía y la musicalización. Fue realmente un lujo, aunque también una humillación para los productores convencionales y de bajo presupuesto que no logran que un cartón pase por ser una pared sólida (Ringo).

Amar a Muerte le aumentó valor a varios actores, tal es el caso de Angelique Boyer, Claudia Martín, Alejandro Nones, Macarena Achaga, Bárbara López y Raquel Garza. Destaco estos seis casos en particular por lo siguiente:

En toda una década respaldada por Angelli Nesma, Angelique Boyer hizo muchas sobreactuaciones en unos personajes tan ridículos y mal caracterizados que de verdad, esperaba una oportunidad donde pudiera resaltar al fin su talento y ahora lo consiguió con Lucía. Una actuación buena, un vestuario acorde a lo que se esperaba, excelente enfoque de una mujer que vivía con miedo y remordimientos pese a tener un buen carácter. Espero que la actriz siga siendo bien asesorada en sus siguientes proyectos pues me demostró la capacidad que tiene.

Claudia Martín es impresionante. Hace todavía un año figuraba como una actriz juvenil y se le dio el reto de representar a la “Nueva Esmeralda” en Sin Tu Mirada, lográndolo y ahora le tocó ser la antagonista principal del estelar de la empresa, quedando bien posicionada en el ojo del espectador. Yo deseo que a ella sí se le siga dando el suficiente apoyo porque talento tiene. Ojalá no la dejen a un lado como Televisa lo hizo con Livia Brito y TV Azteca con Marcela Guirado.

En un principio Alejandro Nones, no me convencía. Fue capítulo tras capítulo, que reveló la construcción de un personaje. A través de su modo de caminar, mirar, dirigirse, efectivamente personificó a un sociópata. Se despegó de sus personajes de “niño manipulador” para llegar a un villano de potencia alta.

Macarena Achaga y Bárbara López, simplemente sensacionales cada una en su rol. Dos jóvenes creíbles en sus actuaciones y con buen futuro. La pareja que hicieron las dejó beneficiosamente colocadas en el medio. Brilló el talento de ambas pese a su corta edad.

En el caso de Raquel Garza, se superó. Ella venía de hacer unos personajes, todos tan en línea, haciendo sketches y poco drama. Fue con Bárbara que sí, en efecto, siguió haciendo comedia pero lo resaltó con la carga dramática y reflexiva. Encabezó a uno de los personajes pilares de la trama de manera profesional.

Los demás, ya tenían una muy buena experiencia actuando en productos de talla vanguardista o policiaca, tal es el caso de Michel Brown, Arturo Barba, Néstor Rodulfo, Henrry Zakka y Martha Zamora. Se esperaba de ellos evidentemente un muy buen trabajo que lograron sacar a flote. Sus actuaciones fueron muy creíbles y la intensidad que el guion tuvo para cada uno de sus papeles, en especial para los dos primeros, los hizo lucir correctamente y justificados porque eran el centro del guion.

Me encantaría describir personaje por personaje pero no acabaríamos, por lo pronto, muy bien a otros que encontraron un excelente hilo en sus papeles: Gonzalo Peña, Jéssica Díaz, Jéssica Mas, Cayetano Arámburo, Susana Lozano y evidentemente Nastassia Villasana, encarnando al ícono de Amar a Muerte: “La Muerte”.

Lo malo

Les aplaudo que se hayan corregido ciertos esquemas que critiqué en su momento, sin embargo, es mi deber decir que en la trama narco, siguieron siendo visualizados con unos diálogos muchas veces caricaturescos y cacle-cacle.

Se dio mucho peso en que Bárbara (Raquel Garza) y Camilo (Henrry Zakka) fueran los encargados de descubrir el misterio del juego de “La Muerte” (Nastassia Villasania), pero al final de cuentas, ganó más la visión de Bárbara que la científica. Me hubiera gustado que se pudiera hilar un poco más con el panorama teórico. En la vida real, tacharían a Camilo de ser un farsante si publica lo que describió en el final.

Escenas sacadas de contexto y poco congruentes existieron, como Johnny (Alejandro Nones) viendo cara a cara a “La Muerte” sin explicación alguna o esa controvertida admiración de medio México por Lucía (Angelique Boyer) por entrevistar a un capo sin pensar que no habrían consecuencias posteriores. Recordemos que esto ya se vio en la realidad con Kate del Castillo y el resultado fue diametralmente opuesto al que nos quisieron vender aquí.

Roberto Duarte hizo de Montilla al “clichético” policía que puedes mover de un lado a otro y ver que es un completo inútil en muchas de las ocasiones.

Las tres parejas que más resaltaron: Juliantina (Achaga-López), Guillenata (Peña-Díaz) y Lucobo (Boyer-Brown) estuvieron llenas de conflictos y separaciones duraderas que terminaban espantando al fanático promedio en ciertas ocasiones, sobre todo los terceros y eso que eran los protagonistas. Me recordaron a otros ciertos casos (El Hotel de los Secretos, Las Malcriadas).

Conclusión

Un muy buen título, Amar a Muerte. Esta serienovela recopiló las necesidades del público gustoso de los melodramas tradicionales, los fascinados en espectáculos de adrenalina y armas, los que buscan vanguardia y los admiradores del misterio y la fantasía. Muy bien presentado y mexicanizado esta oportunidad de mostrar realismo mágico. Espero que el siguiente proyecto dentro de este género (Doña Flor y sus Dos Maridos), también logre el reto que ésta cumplió. Personajes muy bien construidos, carismáticos, con una estructura de trama que se comunicó perfectamente bien con la maravillosa producción y que deja con ganas de más.

Esperemos que las sucesoras del horario estelar cumplan con unos patrones aceptables, tal como esta los tuvo. Felicidades a Amar a Muerte por su bien logrado desempeño. Fue la demostración que una novela televisada, no debe ser precisamente una estridencia tolerable y sí una buena presentación para el ojo público y crítico.

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