Un análisis de Catalina Creel

cuna de lobos catalina creel jugo maria rubio

Introducción

Tras saberse más detalles del elenco y de la nueva versión de Cuna de Lobos que se verá en Televisa en pocos meses, no está de más desmenuzar en un análisis, todo lo que tendrá que cubrir la nueva versión.

La trama de la protagonista refiere a una mujer engañada, botada en un sanatorio mental tras haber sido arrebatada de su hijo y en busca de un complicado camino para recuperarlo y vengarse de quien le destrozó la vida. Pese a que esta es la base, no es el eje que mueve la telenovela, este se visualiza en las acciones que desata la villana principal, Catalina Creel, puesto a que la víctima es sólo una de las múltiples consecuencias de los misterios de aquella mujer, aparentemente sin un ojo.

¿Qué rodea a un personaje tan complejo? ¿Por qué es alarmante que se vuelva a rehacer? ¿Por qué palpita esa sensación que la TV puede cambiar posteriormente del capítulo uno de la nueva versión?

Catalina Creel: la villana transitoria

Catalina Creel es un ícono de la teledramaturgia, no sólo mexicana, sino mundial. La primera actriz María Rubio enfrentó el cielo y el infierno con tan complicado personaje en una era de nulas redes sociales. En 1986 no había una página para seguir en Facebook o Instagram para rogar que la intérprete de la “Madre de las Villanas” apareciera en un proyecto pronto, suplicarle a Carlos Téllez que hiciera un spin-off o una serie exclusiva, ni hacer potentes trending topics en Twitter para monitorear el paradero de la gran personalidad que aterró y alegró a los televidentes. ¡En esa época no había nada de eso!

María Rubio sufrió de desempleo por años. Ningún productor podía verla en otro personaje que no fuera Catalina Creel. El público tampoco podía dejar de pensar en cómo fue marcada por ella. En palabras de la propia María “Catalina Creel mató a María Rubio”. ¿Por qué pasó esto?

Tenemos que ubicarnos en la época de 1986 para entender por qué Catalina Creel fue un suceso. Siempre nos regodeamos que ella era nuestra “Reina de las Villanas” pero de 1986 para atrás, ella no existía. ¿Quién era entonces la que ocupaba tal trono? Me atrevería a decir que era Amparo Rivelles como Rita en La Hiena (1973).

La Hiena fue una telenovela escrita por Caridad Bravo Adams y producida por Ernesto Alonso. Era una historia totalmente exclusiva para la diva española del melodrama, Amparo Rivelles, catalogada hasta entonces como protagonista bonachona, sufrida o de carácter fuerte en todas sus telenovelas, salvo Cristina Guzmán (1966), en donde aparte de ser la estelar, también le tocó ser gemela malvada.

Rita de La Hiena sería su segunda y última villana en el género melodramático. La otrora mujer ejemplar, de lágrimas, sumisión o fortaleza, se vería enredada en un experimento escandaloso para aquella época. ¿Por qué? ¡Por qué fue la primera telenovela en tratar el tema del aprovechamiento de uso de armas!

Nuestros villanos en los primeros 15 años de telenovela, eran obsesionados, efusivos, despreciaban a sus familiares, mentían, dejaban que otros se suicidaran, locos de remate pero no asesinos con arma de fuego en mano todo el tiempo, cosa que actualmente ya se nos puede hacer muy común.

La Hiena daba terror pero mucho respeto para la consolidada Amparo. Su personaje se atrevió a fraguar un plan para que uno de sus cómplices matara a su esposo y poder quedarse con su herencia, despreciando a la pobre hijastra y haciéndole la vida imposible (¿Le van encontrando relación con Catalina?).

¿Qué pasó con los villanos después de La Hiena? Siguieron muy al estilo antiguo, seguían siendo mimados, caprichosos, obsesivos, locos de remate hasta que en los 80 la fórmula se empezó a cambiar. Encontramos grandes antagonistas como Enrique de Martino (Ernesto Alonso) en El Maleficio (1983) y por supuesto, los villanos de Carlos Olmos.

Carlos Téllez y Carlos Olmos llamaban telenovelas a lo que hoy en día son nuestras serienovelas, aquellas que con calzador insisten en querer ser series. La dupla Téllez-Olmos no precisamente eran románticos empedernidos, les gustaba el tema policiaco e incluso el espiritual y de ahí desprendían todo un rompecabezas. El amor no precisamente tenía que encabezar el reto de su historia, sino que era tomado como consecuencia circunstancial. Por eso sus villanos eran asombrosos ya que tenían todo el peso del eje: Lucrecia Treviño/Irene del Conde (Alma Muriel) de El Extraño Retorno de Diana Salazar (1988) y Octavio Muriel (Gonzalo Vega) de En Carne Propia (1991).

Entendemos entonces que Catalina Creel fue la que sucedía a Rita no sólo en maldad y ambición al pasar por encima de su hijastro, pero Olmos debía evolucionarla y hacerla aún más impresionante. Destaco que de Cuna de Lobos lo que aterró y asombró en 1986 fue que hablábamos de la primera gran antagonista asesina serial del melodrama mexicano.

Un año antes se había hecho un experimento con María de los Ángeles de Rebecca Jones en El Ángel Caído (1985) pero no tuvo una asimilación más digerible hasta que se conoció al trabajo de la señora Rubio, por lo tanto, una telenovela como esta resultó mucho más fácil de explicar con la existencia de Cuna de Lobos.

Catalina Creel es la villana por excelencia de transición entre el siglo XX y XXI, la que destapó la Caja de Pandora, la que demuestra que la maldad llega a extremos enfermizos y retorcidos, la que mostraba la naturalidad de la sicopatía y que mancharse las manos de sangre sería un panorama trágicamente realista. Fue un despertar a una realidad que las telenovelas no solamente debían ser cuentos entretenidos, sino una ventana incluso apegada a la nota roja.

La psicología de Catalina

¿Por qué es tan difícil y compleja la idea de que alguien más vuelva a hacer a Catalina? Porque es muy complicado que una actriz contemporánea tenga la sabiduría y tablas de una grande como María Rubio, ya no sólo por su capacidad interpretativa, sino por el hecho de conectar con el papel a tal grado que supo comprenderla, desarrollarla e incluso hasta sugerir su desenlace.

María Rubio le deja la tarea hecha a quien vuelva a hacer ese personaje. En España se hizo una versión libre titulada La Verdad de Laura (2002), donde Mirtha Ibarra se metió en la piel de la psicópata, Teresa de Luarca, la cual conservaba la mentalidad y saña de su original pero con muchos enredos cambiados en su totalidad, ya que se sabía perfectamente bien que seguir al pie de la letra la primera versión, sería arriesgado.

Comprendiendo mejor, Catalina es considerada como una representación fidedigna del asesino serial, sin emociones y con sólo un objetivo por el que es capaz de mancharse las manos de sangre. En Cuna de Lobos nunca nos hablan de un origen, de dónde viene ella y qué otra familia tenía, nunca supimos ¿por qué es tan fría? A pesar de todo, un estándar de la época no consistía en humanizar villanos, justificarlos o conocer sus pasados, nos mostraban lo que había en la telenovela y listo. No existían las exigentes licencias literarias de actualidad.

Aún sin saber de dónde provenía ese monstruo, sí sabíamos qué movía su maldad: su propio hijo. A ella se le puede asociar con el Nihilismo, la teoría del “Súper Hombre” de Friedrich Nietzche (1844-1900). Catalina Creel no puede amar ni ser amada, sólo venerada. Nunca toma en cuenta a la religión y sus valores, no sabemos si era atea o poco creyente, sólo conocemos que la vida para sí misma es una y debe luchar para que sus deseos y objetivos tengan un espacio valioso en el mundo, en este caso, que Alejandro (Alejandro Camacho), su pupilo, sea el heredero de un imperio. Por eso ella controla la casta, es la “Reina de la Manada” como se autonombra y se le ve como la dirigente de los lobos. Su idea en el fondo no es ayudar a su razón de vida, sino un profundo deseo de egoísmo donde el triunfo es para ella y culminará con un agradecimiento del hombre más importante frente a su mirada.

No precisamente hablamos de una mujer enamorada de su hijo, sólo enamorada de una concepción de ver la vida, en forma autoritaria, dictatorial y sobretodo nihilista. Es incapaz de amar al mundo, no sabe, no lo conoce y no le importa, sólo concibe que su objetivo es uno: su hijo, a quien quiere criar a imagen y semejanza. Por eso no sabe reconocer cuando él se le revela como tampoco puede entender el por qué la tachan de maldita o discapacitada mental, es incapaz de deducir esto, para ella la vida es sólo supervivencia y recompensa.

Cuando su hijo muere en uno de sus propios planes, Catalina no sólo asesinó a Alejandro, sino a ella misma. Destruyó su objetivo en una explosión. Su forma de ser considerada la “Súper Mujer”, la que guiará a los demás a vivir luchando por sus deseos y objetivos para que tengan un lugar en la vida, destruyó su propio sistema universal, su lógica y terminó contradiciéndose a sí misma, por eso se suicida, porque ya no tiene razón de ser.

El patrón de la villana psicópata fue tan bien aceptado que se quiso retomar varias veces, en especial por Valentín Pimstein y su escuela de productores, consiguiendo resultados de exitosos a medianos pero sin el impacto y la profundidad con la que se puede seguir hablando de Catalina.

Carlos Sotomayor fue un buen exponente de este tipo de villanas y logró darle una buena psicología a cada una, entre ellas Evangelina Vizcaíno (Diana Bracho) de Cadenas de Amargura (1991) y Livia Arizmendi (María Rubio) de Imperio de Cristal (1994).

Los retos de la nueva Catalina

Conociendo la profundidad psicológica de Catalina Creel y librándola de cualquier banalidad telenovelera, comprendemos que en años remotos, cuando se hacían telenovelas, también hablábamos de hacer arte y eso fue Cuna de Lobos, una obra de arte expresada en un guion policiaco, definido por sus buenas referencias y conceptos de la vida cotidiana, esquematizada en una interpretación teatral por un cuadro de actores experimentado.

Con la información que hemos recibido, considero, sin ningún afán de juzgar todavía, que tendremos a una Catalina a favor de la comunidad LGBTTI en moral y en contra por la implicación natural. El socavón de la nuera estéril y gran impedimento para que su egocéntrico deseo de que su primogénito sea el heredero de un imperio, cambiará en la versión 2019 por la pareja homosexual de su consentido, las condiciones biológicas que la condenan desde un principio y podría desvirtuar el eje original de los sentimientos y concepciones de la asesina.

De anticipo, con éste cambio nos están eliminando una de las escenas icónicas, la del trinche, cuando Catalina Creel cita al Doctor Syndell (Ramón Menéndez) y Vilma (Rebecca Jones). Entonces ¿hablaríamos de una versión vanguardista, fresa y hasta ligera de la original? ¿Muchas de las quejas de Catalina por la esterilidad de Vilma, serán intercambiadas por reproches al yerno por no ser mujer? ¿Qué sucederán con los excelentes diálogos de Carlos Olmos? ¿Serán desechados para dar una nueva ruta a una progresista Catalina?

No dudo que la mentalidad nihilista de Creel siga intacta en la nueva versión, era el alma de todo el melodrama, la base continúa en pie, sólo nos meten la cuestión de la pareja homosexual. Si lo vemos a nivel macro, el cambio no tendría por qué afectar la ruta pero sí en parte la mentalidad de la villana y ahí podríamos entrar en un polémico debate de cómo se desarrollará la serienovela en sus veinticinco capítulos

¿La antipatía de Catalina por los demás empezará a tener tintes humanos? Eso temo, porque esta villana era mala por las razones ya descritas y si la endulzarán por asuntos vanguardistas, podríamos estar presenciando uno de los experimentos más fallidos en mucho tiempo. Espero que la productora Giselle González y sus escritores tengan en cuenta que reescribir a Catalina, no es un juego, es un tema con una importancia crítica, periodística, melodramática y hasta financiera, más grande de la que incluso el día de hoy, antes de estrenarse la nueva versión, nos podemos imaginar. ¡Gran paquete que se tendrán que aventar!

Te recomendamos...

1 Comentario

  1. Anonimo dice:

    Definitivamente un desastre lo que esta haciendo el señor Wills La Usurpadora la convirtió en una narco novela ni me quiero imaginar como va hacer el resto de producciones empezando por Cuna de lobos(una de las mejores telenovelas latinoamericanas)Catalina Creel una ninfomana y sin parche ademas que es una actriz extranjera que no convence cuando la reina de las villanas (la gran Maria Rubio) es todo un icono latinoamericano imaginarse Quinceañera una nueva versión de Sin Senos no hay paraíso Maricruz y Beatriz unas escorts y las que le siguen Rubi,Rosa Salvaje,Los ricos tambien lloran versión narco ese proyecto debió llamarse la fabrica de pesadillas que iluso ese señor Wills la semana pasada declarando que esos proyectos estaban a la altura de cualquier plataforma digital y que ofrece contenido de calidad de verdad que estaba pensando Emilio Azcarraga Jean al contratar a ese destructor de empresas y lo mas triste es que ahora Televisa le quiera copiar a su competencia Telemundo cuando esta siempre le copio a la empresa de San Ángel hasta se llevaba a sus estrellas Aquí recreo una escena la gran Maria Rubio diciendole a Paz Vega: Yo sigo siendo La Reina de la manada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.