María Zarattini, un análisis de su legado

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Descanse en paz María Zarattini

Al momento de enterarme del deceso de una escritora del calibre de María Zarattini, sólo una palabra puede describir lo que sentí: ¡Indignación!

¿A qué me refiero con esto? La dramaturga Zarattini aún era joven (para esta época pasar de los sesentas ya no es precisamente “tercera edad”) y en su última década nos regaló dos telenovelas maravillosas a lado de Rosy Ocampo como productora: La Fuerza del Destino (2011) y Mentir Para Vivir (2013). Después quedó en las sombras. Jamás nos explicaron si la autora se retiró o si la empresa no confiaba en la dupla por cuestiones de rating. Nunca se terminó de aclarar correctamente el por qué ya no hacía más telenovelas. En su lugar, mejor le dieron cobertura a muchos repetidores y escritores alocados de ideas que no podían ser tomados en serio.

No se le homenajeó como se debía. Ella hizo demasiado por el género telenovelero de la empresa Televisa, le regaló al mundo joyas de culto, era para que se le valorara como uno de los pilares más sobresalientes y la dejaron a un lado. ¿Por qué fue tan importante María Zarattini?

La destrucción del tradicionalismo

¿Qué es lo que distingue a María Zarattini de escritoras tan destacadas de ese tiempo como Fernanda Villeli, Marissa Garrido o Carmen Daniels? Tal como en mi artículo al análisis de Catalina Creel, les pediré el mismo ejercicio: instalémonos en la época de finales de los 70 a principios de los 80.

Ella era de Italia y radicó en México. Supo que su talento era la escritura y fue contratada por Televisa, donde su primera adaptación fue Lágrimas Negras de Inés Rodena en 1979 producida por Valentín Pimstein con Irma Lozano y Gastón Tuset. En ese mismo año, el productor chileno le da la oportunidad de ser la adaptadora de la primera parte de una de las telenovelas más sobresalientes de toda la industria mexicana: Los Ricos También Lloran (también de Rodena) protagonizada por los legendarios Verónica Castro y Rogelio Guerra.

No es necesario resaltar el impacto que tuvo en todo el mundo. Zarattini fue una adaptadora que se atrevió a empezar con el melodrama rosa pero si analizamos bien algunas de sus escenas a comparación de su última versión mexicana: María la del Barrio (1995), nos encontraremos con una esencia por demás distinta y hasta realista, los diálogos eran pintorescos pero también tenían cierta sutileza y serenidad que sólo su estilo lograba figurar.

Pese a que no se consolidó como una mujer defensora del melodrama de corte rosa como sí lo hizo Carlos Romero, fue conocida por dos tipos de historias: las novelas policiacas y de época.

Fue con Ernesto Alonso con quien su carrera prosperó ya que le dio a él algunas de sus telenovelas más importantes las cuales se convirtieron en grandes clásicos aún comentados hoy en día.

Vamos a conceptualizar bien la característica que realmente la diferenciaba de otros escritores y es su desapego al conservadurismo. Esto mismo fue lo que la llevó a triunfar con la prensa crítica y a veces perder con el público tradicionalista. Tan sólo escuchemos sus diálogos, son atrevidos y picantes, y aluden a la sexualidad. Era una mujer que se oponía a toda costa a la censura y a la vez jugaba con la misma, ya que con sutilezas, las escenas empezaban a coquetear con un exquisito deleite para generar situaciones comprometedoras.

¿Sus personajes cómo eran que también tanto escandalizaban? Por lo general había un triángulo o hasta un cuarteto amoroso, se les figuraba por desatar pasión, desborde y recreaba con el mucho o poco pudor de ellos. Los galanes escupían y destilaban testosterona con cada paso, eran machos en celo, mientras las protagonistas jamás se delineaban en el eterno contorno de la moral y la “bien portadez”. En ellas recaía mucho la base central, llegaban a ser criminales accidentales, mujeres infieles por insatisfacción o rebeldes que erraban.

¡Los villanos! Unos acomplejados en la sexualidad, otros destilaban envidia, competitivos, machistas y salvajes, mientras las villanas… un deleite de sensualidad, dualidad, metamorfosis y hasta humanidad.

Si revisamos su obra, todo era erotismo, hormonas y pasión (hasta una de sus telenovelas se llamó como esta palabra). ¡Los títulos! Al Rojo Vivo (1980), Tú o Nadie (1985), De Pura Sangre (1985), Triángulo (1993) y Alborada (2005), por mencionar algunos, de forma breve y concisa ya sabíamos a que nos aventuraríamos. ¡Era una maestra, una grande y por eso tan incomprendida y poco aceptada por un sector conservador o tradicionalista! ¡Imagínense aquello hace treinta años!

María Zarattini, un análisis de su legado

La constructora de celebridades

Gracias a María y los productores que confiaron en ella, muchas celebridades consolidaron sus carreras.

Al Rojo Vivo (1980) con Frank Moro, Alma Muriel y Sylvia Pasquel, fue su primer original con “El Señor Telenovela”. Al primero lo consolidó como galán y a la tercera como villana emblema del melodrama.

En Al Final del Arcoiris (1981) delineó perfectamente bien en Miguel Palmer al antagonista potente y destructivo que caracterizaría al resto de sus telenovelas.

A la célebre Christian Bach le construyó dos de sus personajes insignia como protagonista, la inolvidable Magdalena de Bodas de Odio (1983) y la esposa poco complacida, Florencia de De Pura Sangre (1985).

Lucía Méndez, Andrés García y Salvador Pineda se volvieron un legendario triángulo amoroso potente y lucidor a tantos años por la telenovela Tú o Nadie (1985).

Edith González y Eduardo Palomo figuran como una de las mejores parejas, si no es que la mejor de la historia del melodrama mexicano con la versión tres de Corazón Salvaje (1993), esta vez con la producción apantallante de José Rendón, quien fue su pareja muchos años y llegaron a escribir en conjunto (Al Rojo Vivo y Al Final del Arcoiris).

Adela Noriega, Fernando Colunga y Mauricio Islas fueron reconocidos a escala mundial como grandes cabezas de elenco con Amor Real (2003), adaptación que ella misma vuelve a hacer de Bodas de Odio de Caridad Bravo Adams producida por Carla Estrada y con la misma productora realiza Alborada (2005), en la que Lucero brilló como talentosa actriz dramática que hasta le dio un premio internacional.

A David Zepeda lo volvió figura reconocible de Televisa al ser el villano de Sortilegio (2009) y el galán de La Fuerza del Destino (2011) y Mentir Para Vivir (2013), estas dos últimas con Rosy Ocampo.

Sus historias fueron las que terminaron de formar a las luminarias mexicanas. ¡Fue enorme! La Zarattini era un autora que sabía bastante bien del estilo de la tabasqueña Caridad Bravo Adams, a la que comprendía en cada remake que hacía de sus melodramas, sin dejar de implementar su estilo. ¡La homenajeaba!

También tuvo deslices como hacer versiones nuevas de sus telenovelas con productores que erraron por ciertas características fallidas en su proceso, de la cual, la única superviviente fue Amor Real (2003), porque ni La Jaula de Oro (1997) ni Sortilegio (2009) estuvieron bien o exentas de malas críticas.

Pese a ello, ¿qué pasaba cuando otros hacían remakes de telenovelas donde su pluma dejó sombra? Tenían éxito o éxito moderado gracias a sus bases sólidas literarias pero los diálogos y las situaciones, obviamente ya no las moldeaba ella. Unas contaron con mejor acompañamiento (Amor Bravío, 2012), otras eran un desastre de total de incomprensión (Acapulco, Cuerpo y Alma, 1995) y ni hablar de la comercialidad del “fan service” y las malas representaciones actorales (Lo Que La Vida Me Robó, 2014).

María Zarattini, un análisis de su legado

La injusticia de los últimos años

Como mal de toda empresa, se llega a hacer a un lado a cierta gente y lo peor, a aquellas que dieron su vida en la misma, tal es el caso de María Zarattini, lo que alimenta mi indignación tras su fallecimiento.

Después de lo tan elogiada y aplaudida que fue Amor Real (2003), la escritora tuvo que bailar con los resultados del distinguido “San Rating”. Alborada (2005) brilló en críticas y tuvo éxito aunque menor a su antecesora pero con Pasión (2007) empezó a experimentar el fracaso y la crítica feroz.

Sortilegio (2009) tuvo un éxito moderado y eso gracias al público fanático pero quedó lejos de ser un cañonazo.

El que hiciera mancuerna con Rosy Ocampo fue de lo mejor que le pudo pasar en sus últimos años de vida, ya que con ella realizó los mejores experimentos melodramáticos de Televisa en 2011 con La Fuerza del Destino y en 2013 con Mentir Para Vivir. La prensa crítica nuevamente regresó a su favor y su productora se volvió una de las más serias y respetables del negocio pero ¿cuáles fueron los villanos de la historia? “San Rating”, la falta de apuesta por calidad y un público que rechazó sus proyectos por liberales.

Nuestra década que está a punto de terminar se divide en dos: en los primeros cinco años dominó un tradicionalismo atroz que le urgía revivir cosas del pasado, así estuvieran bien o mal hechas, más otro público que apostaba por la vanguardia (este supo seguir sus últimas dos telenovelas) y en los restantes se infló el gusto por las series, las temporadas, las telenovelas cortas, el apantallante esquema de la serienovela y la competencia de plataformas. ¡Qué mala suerte! Por eso lo recalco, Zarattini era una genio adelantada a su época, incluso desde los mismos años 80.

Sólo faltaba poco, unos cuantos años… ¡esta era la época correcta! Los que en su momento le criticaron a la señora, sus libertades e ideas supuestamente escabrosas en Mentir Para Vivir (2013), ahora guardan silencio, el tiempo le dio la razón a su responsable literaria, porque muchas telenovelas o serienovelas de los últimos tiempos se parecen a esa y otros dramatizados más de su autoría, en contexto o temática (La Piloto, La Doble Vida de Estela Carrillo, Caer en Tentación, etc.).

¿Se retiró? ¿ Televisa dejó de creer en la dupla Zarattini-Ocampo? ¿La tuvieron sentada esperando con quien hacer proyecto? Fueron varias las preguntas que se especulaban en sitios de debate telenovelero al ver que pasaron seis años y no regresaba, hasta apenas que se anuncia su muerte y es ¡indignante! Una mujer que le dio tanto a su empresa y la olvidaran de esa forma, la despreciaran y ni un sólo homenaje o mención a su persona le hayan hecho, es lo que me hace aborrecer a la injusticia que habita en la selva de los espectáculos mexicanos.

Si ella hubiera hecho lo que hizo, en Europa o Estados Unidos, sería una de las mujeres más célebres del planeta pero le tocó la terrible maldición de estar en México, una gran pena.

Que en paz descanse, la grande María Zarattini.

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3 Comentarios

  1. Carla Girola Bogino dice:

    Grande María Zarattini! Abrazos hasta el cielo desde Perú y desde #ColungaTeam

  2. Susana dice:

    Este es tu mejor escrito y concuerdo al cien por ciento que Zarattini fue lo mejor de lo mejor en la telenovela mexicana. Muy buen homenaje aunque prácticamente en silencio. Esperemos que Telerisa por lo menos haga algo mas digno en su próxima entrega de premios de escuelita el año que entra. De que murió Zarattini?

  3. Anonimo dice:

    Zarattini murió de un infarto.

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