El Derecho de Nacer y la Fábrica de Sueños

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Introducción

Está a punto de finalizar por el canal de TLNovelas una de las telenovelas más polémicas de la historia, no precisamente por triunfar, sino por fracasar, se trata de El Derecho de Nacer, protagonizada por Kate del Castillo y Saúl Lisazo.

Era la tercera versión que se hacía y de la mano y pluma de una grande como Fernanda Villeli, se produjo en 1966, en 1981 y en 2001. ¿Por qué fue tan terrorífico su fracaso? ¿Realmente era lo que decimos coloquialmente “un churro”?

El Derecho de Nacer tiene una tela enorme de donde cortar para lo que es nuestro presente televisivo y puede explicar, incluso, de forma perfecta un proyecto tan ambicioso como “Fábrica de Sueños” .

Las eras cíclicas del campo de la TV

El Derecho de Nacer es originalmente una radionovela cubana vendida a diversos lugares del mundo. Se recrearon versiones en México, en Brasil, Venezuela, Puerto Rico, Perú y Ecuador.

México fue el país que también la aprovechó para recrearla en cine. Tal como si desde hechos históricos y culturales, pareciera que tuviéramos las palabras “remake” y “refrito” en la sangre, pues en 1952 se hizo la primera versión internacional de El Derecho de Nacer cinematográficamente hablando en nuestro país, con Gloria Marín.

Me sorprende lo tan bien acogida que fue esa premisa en tiempos tan conservadores cuando aún no había liberación femenina. El derecho al voto para las mujeres se otorgó en 1953 y había muchas otras cuestiones sociales que ahora nos parecerían muy retrogradas pero eran otras épocas.

La protagonista es una chica a la cual el novio la embaraza y después no se quiere hacer cargo de la creatura. Desafortunadamente ella forma parte de una familia machista, tradicionalista y quizá poco juzgable ante muchas miradas de la época. El patriarca Rafael del Junco hace sufrir a su hija María Elena el peor de los calvarios y no se tienta el corazón para eliminar a su propio nieto, pero afortunadamente su plan no llega a tener efecto.

¡Qué atrocidad! ¡Qué escándalo! El Derecho de Nacer corrió con suerte las primeras dos veces que fue televisada y es que el señor Ernesto Alonso junto a Fernanda Villeli, eran dos genios en su esplendor y se encargaban de que una trama progresista pudiera encajar bien en el melodrama televisivo, con su clara influencia cubana con el personaje de la negra “Mamá Dolores”.

Dos veces cosechó el éxito, primeramente con la adorable María Rivas, quien pese a la poca trayectoria que tenía en ese entonces en México, era una figura prometedora y lo vimos después con La Gata (1970). Estuvieron figurones como Enrique Rambal, Anita Blanch, Eusebia Cosme, Luis Gimeno, así como las también promesas que se convirtieron en legendarios actores: Enrique Lizalde y Jacqueline Andere.

Para 1981, tras el éxito arrasador de Los Ricos También Lloran (1979), Ernesto Alonso no se quedó de brazos cruzados y también deseaba un triunfo a escala internacional, y lo logró con la segunda versión de El Derecho de Nacer. Para ello tomó a Verónica Castro como musa, acompañada de también grandes figuras como Ignacio López Tarso, María Rubio, Socorro Avelar y claro, destacables promesas como Humberto Zurita, Erika Buenfil y Laura Flores.

El señor Alonso era un maestro con respecto al melodrama, él sabía producir para México y Doña Fernanda era una diosa de la pluma, porque aunque El Derecho de Nacer cada vez se volvía más antigua, ellos le dieron un toque de frescura y una modernidad acoplada a los principios de los años 80 para que triunfaran con toda luz, sabiendo que la imagen de “la madre” es fundamental en el país. María Rivas y Verónica Castro fueron dirigidas de tal forma, que deslumbraron a la telenovela tradicionalista y cualquiera se compadecía de esas pobrecitas abnegadas con ligero destello de carácter que al soportar el perderlo todo, van a parar a un convento.

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Y tal como lo llegué a decir, lo repito de nuevo, las eras… cambian y por ello, El Derecho de Nacer versión 2001, aunque tuviera nuevos personajes, tramas realistas, grandes personalidades, no funcionó porque no soportó la era del tiempo transitoria por la que pasaba Televisa en su extrema competencia con TV Azteca y sobretodo, con las producciones de Argos TV para esta última.

He tenido la oportunidad de revisar El Derecho de Nacer en su retransmisión, y sí, probablemente tenga errores como una pareja romántica sin química, unos temas vanguardistas metidos casi con calzador, una “Mamá Dolores”, encarnada por Francis Laboriel un tanto desangelada y un Rafael del Junco, que si bien es villanazo, cae a veces en lo cacle-cacle.

Aún con todos esos errores, El Derecho de Nacer está lejísimos de ser vomitiva y asquerosa como muchas joyas de lo mórbido como Corazón Salvaje (2009), Triunfo del Amor (2010), Abismo de Pasión (2012), La Gata (2014), etc. ¿Por qué? Porque aquí vuelvo a ver que Doña Fernanda, ya siendo una escritora de la tercera edad, acompañada de un buen productor como Carlos Sotomayor, alumno de Alonso, hicieron un trabajo decente.

Ya no vemos a una María Elena del Junco, madrecita llorona, abnegada, sufrida por todo, al contrario, vemos una con carácter, sin pelos en la lengua, con furia, enojo, capaz de ponérsele al tú por tú con el padre, más unos personajes mucho más humanos que sus versiones anteriores, diálogos interesantes, situaciones realistas, una dirección decente, un guion que no cae en tanta traición y sí con mucha dignidad.

¡Qué incomprendida fue El Derecho de Nacer versión 2001! Y es que el grave problema radicó en ello. Televisa en esos tiempos era un gran promotor de telenovelas tradicionales y TV Azteca se lucía por ser la apuesta vanguardista, hagamos de cuenta, que el producto protagonizado por Kate del Castillo, estuvo en el punto central de ambos extremos, ya que era una forma de mostrar el sello de la telenovela clásica de San Ángel pero compitiendo contra el Ajusco, jugando a las reglas de “lo diferente”.

Obviamente la gente de Televisa de ese tiempo, sí veían sus producciones, era porque eran tradicionalistas. Hubieron excepciones como La Mentira (1998) y Tres Mujeres (1999), contenidos súper exitosos de la tarde, que contaban con unos temas escabrosísimos para ese entonces pero todavía predominaba ese hambre por las lágrimas, por lo rosa, por Romeo y Julieta en la barra nocturna. ¡Que la vanguardia intelectual de ideología se quedara en TV Azteca, aunque ellos también ya hicieran contenido tradicional! Evidentemente El Derecho de Nacer se veía como un cuento infantil, mal realizado, a lado de Mirada de Mujer (1997).

El boom de Argos TV en TV Azteca ya le había abierto los ojos a una sociedad pensante que el melodrama era sólo una serie de clichés y escenas cubiertas a lo teatral en tramas repetitivas y predecibles (aunque en realidad no todas eran así, sin embargo, las más populares tenían esas características). Ya nos abríamos al mundo de las campañas, a una apertura a la información de los temas tabú como la sexualidad, los hijos no deseados y muchísimas cosas más. El Derecho de Nacer la pagó caro, porque pese a todo lo que le metieron para ser del siglo XXI, pecaba de irreal en una sociedad que en ese momento despertó un rato, esto lo describe perfectamente Álvaro Cueva en su libro “Sangre de mi Sangre” , un escrito delineado para el público del 2002.

¡Ahora aquí va la antítesis de todo este enredo y que más me ha dejado pensando la retransmisión de una telenovela tan pocas veces emitida! El Derecho de Nacer si se vuelve a hacer en pleno 2020… tiene probabilidades más altas de poder funcionar con una buena adaptación.

La Fábrica de Sueños del Tercer Mundo (¿O de la nueva era?)

¡Me la estoy jugando con todo esto! Pero sí, mi apuesta es que El Derecho de Nacer en 2020 volvería a funcionar, quizá ya no a grados como las versiones con María Rivas o Verónica Castro pero sí podría alcanzar mayor polémica que la de Kate del Castillo, acompañados con una escala de TV de plataforma y publicidad desbordada (sino veamos la asombrosa promoción que le hacen a La Usurpadora versión 2019).

Después del estrepitoso fracaso de El Derecho de Nacer, Carlos Sotomayor se fue de Televisa y Kate del Castillo quedó como una protagonista casi del montón en el elenco de la empresa, hasta que los dos lograron reanimar sus carreras en Estados Unidos años después.

Si se vuelve a hacer El Derecho de Nacer, sería ¡una bomba! Porque en estos tiempos, la tasa de embarazos en muchachas adolescentes o no deseados está a la alza y es un problema ya de índole gubernamental, sumémosle el grave problema del machismo, las mujeres violentadas, maltratadas y asesinadas. Estamos en una época donde queremos inclusión en todo, imagínense traer de regreso a un personajazo como “Mamá Dolores” en una telenovela y más en una televisora que por años se le tachó de clasista. ¡Esta telenovela es digna de la “Fábrica de Sueños” !

Esta gran historia es digna para rehacerse de la mano de Giselle González, Roberto Gómez Fernández, quien se les ocurra y funcionará, incluso el mismo Juan Osorio.

Y en este punto dejo de hablar un momento de la castigada tercera adaptación para pasar a ”Fábrica de Sueños” . ¡¿Qué es “Fábrica de Sueños” ?! y ¡¿por qué El Derecho de Nacer la explica a la perfección?! Porque es el triunfo del marketing, de la polémica, del amor-odio que tiene el televidente con Televisa.

Mucha gente ha desertado, cansada de una Televisa cotidiana, rutinaria, sin novedad y hasta corrupta. Huyeron a otras opciones, a contenido internacional, de plataforma o de la misma internet. ¡Hay muchas opciones hoy en día! La Televisa que castigaba a sus productores por atreverse al pecado de ser vanguardistas, quedó en el pasado y busca enfermizamente volver a llamar la atención.

Desde temas gubernamentales empoderando a la mujer (La Usurpadora), asesinas con libertad sexual (Cuna de Lobos) y madres adolescentes (Rubí), son tres de los temas que ya empiezan a explorar con sus recreaciones de clásicos. Hagamos de cuenta que las características de El Derecho de Nacer de 2001, como la matriarca drogadicta o el machista con múltiples amantes, son los rasgos que nos quiere presentar “Fábrica de Sueños” , tomar la base de sus clásicos para convertirlas en series.

Y claro, el temazo “Fábrica de Sueños” da para muchos artículos pero razonemos un momento y respondamos estas preguntas en la intimidad… ¿ El Derecho de Nacer en 2001 era una oda a lo retrógrada? ¿Fue una telenovela castigada y maldecida por cuando se emitió? ¿De ser así, “Fábrica de Sueños” es el retroceso más grande de los últimos tiempos? o ¿Es la mejor idea explorada en años para el marketing inclusivo que nos atasca día con día? ¿ El Derecho de Nacer entonces es el origen de “Fábrica de Sueños” ? ¿Estaba adelantada a su época y no atrasada como nos hicieron creer?

Piénsenlo bien, al fin y al cabo, curiosamente fue retransmitida antes de comenzar con la polémica, tortuosa como bendita “Fábrica de Sueños” , la que marca la era inclusiva de la serienovela en México. ¡Increíble!

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1 Comentario

  1. Susanna dice:

    Entretenido el artículo pero esto es con la suposición de la fábrica de telenovelas tengo una acogida digna. Desde que se anunció el plan el año pasado a mi en lo personal me pareció un fiasco que terminara de sepultar a los melodramas en la televisión abierta. Es un movimiento desesperadisimo de Televisa. Simplemente hay muchísimas mejores alternativas. Las telenovelas se durmieron demasiado y ya no hay como sálvarlas.

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