La Usurpadora. Crítica de la semana de estreno

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Ángel y demonio

La primera semana de la nueva versión de La Usurpadora en formato de serie dejó un buen sabor de boca.

La productora Carmen Arméndariz y los guionistas Larissa Andrade, Tania Tinajero Reza, Gabriela Rodríguez, Jacques Bonnavent, Javier Van de Couter y Levinton Sol supieron adaptar una añeja e increíble historia dejándole lo increíble pero modernizando todos los demás aspectos.

La Usurpadora es una historia de Inés Rodena quien se inspiró (por no decir se plagió) en una novela de Daphne du Maurier titulada El Chivo Expiatorio (1957). En la novela dos hombres idénticos se encuentran en Francia y uno toma el lugar del otro para mejorar la situación caótica de una familia de clase alta.

La primera telenovela de esta historia se hizo en Venezuela en 1971 con las actuaciones de Marina Baura y Raúl Amundaray. Aquí se usó por primera vez el nombre de la familia Bracho pero las gemelas se llamaban Alicia y Rosalba.

En 1981 Valentín Pimstein hace el primer remake bajo el nombre de El Hogar Que Yo Robé y las gemelas fueron interpretadas por Angélica María. En 1986 en Venezuela se vuelve a refritear ahora con el nombre de La Intrusa con las actuaciones de Mariela Alcalá y Víctor Cámara.

Sin duda la versión más recordada -amada por unos y odiada por otros- es la que produjo Salvador Mejía en 1998 y que fue el lanzamiento de Gabriela Spanic en México. Aquí las gemelas se llamaban Paulina Martínez y Paola Bracho.

Una versión más que pasó sin pena ni gloria por canal Nu9ve se llamó ¿Quién Eres Tú? y fue producida por RTI, Televisa y Univisión en Colombia con Laura Carmine y Julián Gil en los papeles protagónicos.

La versión 2019 de La Usurpadora es el primer título del proyecto Fábrica de Sueños con el que Televisa pretende explotar sus viejos títulos ahora como productos premium en formato corto de 25 capítulos.

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La nueva usurpadora es una chica colombiana secuestrada y obligada a suplantar a la Primera Dama de México. El objetivo era asesinarla después de un tiempo pero las cosas salieron mal y ahora la gemela mala debe buscar la forma de volver a poner las cosas en su lugar.

En esta reinterpretación de la historia de Rodena/du Maurier el marido de la gemela mala es el Presidente de México (Andrés Palacios). Ciertas características de su personaje recuerdan a Jaime Rodríguez “El Bronco” , gobernador de Nuevo León, y otras al ex presidente Enrique Peña Nieto quien fue viudo y tenía otros hijos antes de casarse con Angélica Rivera. Lo más notorio ahora es que este personaje no es el galán de la historia y casi ni tiene escenas con la usurpadora.

Sandra Echeverría como el papel titular de esta trama queda bien parada con sus dos actuaciones. Aunque al principio no se le notaba el acento colombiano después lo fue mejorando y sus dos caracterizaciones fluyen en la telenovela como los dos personajes distintos que son.

En La Usurpadora 2019 también podemos disfrutar de una galería de nuevos personajes como el sexy investigador Facundo Nava interpretado por Arap Bethke, su sidekick el regordete parlanchín saca copias personificado por Paco Rueda y la siniestra y peculiar pareja de esbirros encarnada por Juan Carlos Barreto y Aurora Gil.

Juan Martín Jáuregui borró el cliché del amante musculoso y demostró que los delgados también pueden ser muy sexys. El que está en el borde de la exageración es Germán Bracco, su joven rebelde Emilio anda demasiado desatado.

La producción luce de muy buena calidad. La iluminación fue mejorando conforme fueron avanzando los capítulos y hasta apreciamos excelentes juegos de colores como en las escenas nocturnas cuando los amantes (Echeverría y Jáuregui) la pasaban de lo lindo en la Polinesia Francesa. Cabe señalar que también se notó el uso del green screen en algunas tomas.

También se nota un gran cuidado en la selección de escenas para los avances y en el tono de tensión de las cortinillas. La música incidental no es invasiva y ambienta las escenas como debe ser, sin embargo la balada que cierra los capítulos está fuera de lugar.

Aunque a cada rato digan la palabra ‘carajo’ esta versión bien vale la pena verse.

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