Cuna de Lobos. Crítica de la semana de estreno

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Fondo y forma

El canal Las Estrellas está de manteles largos por el estreno de la versión serie de la telenovela Cuna de Lobos a 33 años de su estreno.

Esta reinterpretación de la historia original de Carlos Olmos en la cual también participó el escritor Enrique Serna, es producida por Giselle González, una de las productoras de Televisa más respetadas en la actualidad gracias a su trabajo en Yo No Creo en los Hombres, La Candidata y Caer en Tentación.

La realización del guion fue asignado a los argentinos Lily Ann Martin (Elsa y Fred, Amor Mío) y Claudio Lacelli (Me Declaro Culpable, Verano de Amor, Enamórate) en su primer trabajo directo para Televisa.

El elenco está encabezado por Paz Vega como Catalina Creel, Gonzalo García Vivanco como José Carlos Larios, Paulette Hernández como Leonora Navarro y Diego Amozurrutia como Alejandro Larios.

En la primera semana vimos que Catalina Creel (Paz Vega), esposa del magnate joyero Carlos Larios (Leonardo Daniel), lo asesina cuando él descubre su infidelidad con su propio hermano Francisco (Flavio Medina). Los Larios tienen dos hijos: José Carlos (Gonzalo García Vivanco), hijo de la primera esposa de Carlos; y Alejandro (Diego Amozurrutia) quien en realidad es el hijo secreto de Francisco y Catalina. En su testamento Carlos dispone que toda su fortuna irá al primero hijo que tenga descendencia. Catalina se preocupa porque Alejandro es bisexual y ambos ponen el ojo en Leonora Navarro (Paulette Hernández), una fotógrafa, para que ella sea la madre del futuro heredero. Mientras tanto Luis Guzmán (Osvaldo de León), periodista y colega de Leonora, investiga a la familia Larios por tráfico de diamantes y por la muerte de Carlos.

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La telenovela original Cuna de Lobos tiene dos lecturas: la de solo fondo que es la que sigue su trama policiaca y la de fondo y forma que es la que consume el producto tanto por su trama como por la forma en que fue plasmada en la pantalla.

La lectura de fondo funcionó en aquel entonces y puede funcionar en cualquier época y país. El drama familiar por un oscuro secreto y una herencia multimillonaria es un argumento muy bien tejido que atrapa tanto por la empatía hacia la víctima despojada de su hijo como por el temor (o admiración) hacia la villana maquiavélica.

El plasmado de la forma en aquel entonces fue algo único que se dio porque todas las piezas que tenían que embonar lo hicieron. Carlos Olmos escribió un guion camp lleno de frases que siguen siendo recordadas hoy en día y que incluían desde referencias a Federico García Lorca hasta nostalgia por una telenovela sesentera (El Despertar). El productor y director Carlos Téllez -utilizando la música de Pedro Plascencia Salinas– le dio el tono siniestro a la obra haciendo que el elenco actuara como en un melodrama de la época de oro del cine mexicano. Todo el equipo se dejó llevar por la aventura sin imaginar lo que representaría para la historia de la televisión mexicana.

Es esa forma que Téllez logró armar, la que ahora dicen que “no se puede adaptar al siglo 21”, que “solo se dio en los 80 y nunca se volverá a dar”. En pleno 2019 no hubo quien le entrara al toro por los cuernos y optaron por solo tomar la línea del fondo: la trama policiaca.

Con guionistas argentinos y una protagonista española en Cuna de Lobos 2019 no hay frases matonas ni teatralidad. Lo que hay es una serie dramática de una historia familiar que con lo que puede compararse sería con Monarca de Netflix.

Los primeros cinco capítulos de Cuna de Lobos 2019 la pintan tan seria que hasta parece otra historia. En la adaptación Alejandro Larios es soltero y bisexual; Catalina tiene un amante en su cuñado Francisco y también tiene un cómplice en el personaje de Carlos Aragón. Además se incluyó una trama innecesaria donde la empresa familiar está involucrada en tráfico de diamantes. Esta Catalina Creel sí tiene relaciones sexuales, sí se involucra en negocios sucios y sí necesita de comparsa para cometer sus fechorías.

En la trama también hay cosas poco claras como quién es el personaje de Azela Robinson o cómo supo Catalina que el forense había descubierto que Carlos fue asesinado. También hay cosas sin sentido como el hecho de que una mujer con pasado de ex actriz porno quisiera exponer públicamente la bisexualidad de Alejandro sin salir embarrada o que saliera afectada la relación de Alejandro con Miguel (José Pablo Minor) si las parejas gay ya se pueden casar y subrogar el vientre de una madre sustituta para tener hijos.

En el arranque no hubo lugar para grandes actuaciones sino solamente las interpretaciones cumplidoras de siempre del buen elenco seleccionado. A Paz Vega no se le nota el acento español pero seguimos esperando escenas impactantes de su personaje. La que más llamó la atención como esposa engañada fue Nailea Norvind y el que mejoró con nuevos directores de escena fue José Pablo Minor.

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Aunque al inicio de cada capítulo extrañamente hay un avance de alguna escena clave que veremos más adelante, la producción está a la altura de cualquier serie de su categoría y disfrutamos la buena ambientación, la escenografía y las locaciones.

En conclusión pensamos que a pesar de haber polarizado a la audiencia, Cuna de Lobos 2019 engancha como es su cometido. Quedan abiertas las preguntas si su valor es por el nombre que lleva o si puede competir en el mundo de las series hoy en día y si la gente dentro de 30 años se acordará de esta nueva versión.

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