La Usurpadora, de melodrama clásico a serie policiaca

la usurpadora capitulo 3 paola bora bora polinesia francesa sandra echeverria

Introducción

Hace unos días di mi opinión sobre lo que es la Fábrica de Sueños, el concepto y rol que carga como proyecto dinámico estelar de la empresa Televisa. La primera en ser emitida fue La Usurpadora, cuya premisa es exactamente la misma, con la diferencia que la “gemela buena” es una activista colombiana, la “mala” una Primera Dama mexicana y nos adentramos en la profundidad de la política mexicana, nuevamente como un espectáculo sombrío. En los guiones quedó a cargo Larissa Andrade, junto a otro grupo de escritores. A ella la ubico muy bien por sus estupendos trabajos en Infames (2012) y Las Trampas del Deseo (2014).

El movimiento del culebrón quedó a cargo de Sandra Echeverría, Andrés Palacios y Arap Bethke en los roles estelares. La producción fue de Carmen Armendáriz. No le fue mal pero ¿Acaso fue una digna versión o una serienovela del montón?

La Temática Que Yo Robé

Para entender lo que sucedió aquí veámoslo desde una perspectiva macro. La Usurpadora es una de las múltiples radionovelas de la cubana Inés Rodena, la cual, tenía por título El Hogar Que Me Robé. La primera versión televisada se tituló exactamente La Usurpadora (1971) en Venezuela, con Marina Baura y Raúl Amundaray, convirtiéndose en uno de los clásicos más sonados de aquella nación por la década de los 70.

Tuve la fortuna de ver las dos versiones mexicanas de antaño, El Hogar que yo Robé (1981), de forma resumida y La Usurpadora (1998), esta última completa. La primera, una producción por Valentín Pimstein y la segunda por Salvador Mejía.

Las dos versiones con sus diferencias y similitudes notorias, se caracterizaron por algo muy específico, eran la muestra de los valores familiares y las consecuencias de las acciones incorrectas, para ello, nos la mostraban en dos perspectivas totalmente distintas, en unas gemelas, una buena y otra mala. La villana va a procurar que una pobre trabajadora de unos baños de centro de reuniones no tenga más remedio que tomar su lugar, mientras se divierte un año alejada de la familia con los amantes.

Angélica María estuvo soberbia y elegante como las gemelas: Victoria y Andrea, cada una con un estilo distinto. “La Novia de México” para tan pocas antagonistas que ha hecho en vida, consideraría a Andrea Velarde como una de las villanas más ruines y ególatras que jamás se hayan hecho, desafortunadamente de las muy poco valoradas.

Gabriela Spanic en un tono de farsa con la evidente dirección escénica de Beatriz Sheridan, mostraba más esa caricaturización en la villana Paola Bracho y una naturalidad contrastante con Paulina Martínez. Pese a todo, hizo muy bien el doble papel, sufriendo con las órdenes de la directora y haciendo que la antagonista cayera perfectamente bien al espectador. El resultado es que es uno de los siniestros personajes de melodramas, más recordados hasta la fecha hasta en memes.

la usurpadora paola bracho riendo gabriela spanic

La Usurpadora con Gabriela Spanic y Fernando Colunga es una de las telenovelas más vendidas a escala internacional, de las que mejores ganancias han dejado y es que también el resto de sus personajes son inolvidables como la Abuela Piedad hecha por la grande Libertad Lamarque, la amarga cuñada Estefanía (Chantal Andere), su mujeriego esposo Willy (Juan Pablo Gamboa), el ama de llaves Fidelina (Magda Guzmán) y los bastante inocentes hijos del protagonista: Lisette (María Solares) y Carlitos (Sergio Miguel).

La telenovela de 1998 estaba perfectamente diseñada para toda la familia y nuevamente contenía esa lección moral de lo que era bueno (Paulina) y lo que era malo (Paola). La gemela buena tenía que reconvertir la vida de una familia destruida para lograr repararla.

La Fábrica de Sueños respetó la idea de la mujer que reparaba un desastre pero se fueron mucho más allá, llegando a la residencia presidencial para convertir un melodrama clásico en una serie policiaca. La temática original de La Usurpadora no era esa, no pretendía ser un espectáculo de secuestros y disparos, por el contrario, era un contenido muy blanco.

Ximena Rubio, una actriz mexicana que ha picado piedra, estuvo a punto de hacer el doble papel pero por “cuestiones desconocidas”, durante la dirección de Patricio Wills se optó por elegir a una intérprete más convencional y comercial como Sandra Echeverría a quien la hemos ubicado más por sus personajes en Telemundo, Amazon y por protagonizar La Fuerza del Destino en Televisa aquel 2011.

Las gemelas nuevamente son Paulina y Paola, enfrentándose en una escala nacional totalmente peligrosa y arriesgada pero que sorprendentemente, salieron airosas.

La política y el centro de atención

Hace años era impensable que Televisa tuviera en la barra una producción tan arriesgada como La Usurpadora versión 2019. Estaban viviendo muy en los 90, atrasados en contenido y modernidad, los productos vanguardistas se dejaban en un espacio olvidado de la tarde mientras en la noche había puras porquerías. Larissa Andrade con el equipo de Epigmenio Ibarra dio unas serienovelas fuertísimas en Cadena Tres (hoy Imagen TV) y ahora a ella fue quien le tocó convertir un melodrama blanco en una historia como aquellas que hizo aquel tiempo.

Infames y Las Trampas del Deseo se caracterizaron por sus protagonistas inteligentes e inmorales y villanos oportunistas como destructores, unos verdaderos leones. Nos ponían diálogos que referenciaban a las noticias de nota roja, sociales o políticas, datos estadísticos y frases icónicas. Eso mismo sucedió con La Usurpadora, Paulina deja de ser un ser de blancura para convertirse en una mujer con necesidades que deseaba cambiar de vida para cumplir sus aspiraciones y eso no lo iba a lograr con su novio en Colombia, mientras Paola era un tremendo monstruo, lleno de egoísmo pero aquí fue humanizada y se le visualizó como una mujer carente de amor.

La buena actuación de Sandra Echeverría fue lo que sostuvo la historia. Ella junto con Andrés Palacios como el Presidente de la Nación, mostrado como un humano presionado y sin malicia, además de un arriesgado policía hecho por Arap Bethke, lograron centrar la atención.

Me da gusto que Televisa desde La Candidata (2016), haya entendido que los temas involucrados con la política, son por demás llamativos y hoy más que nunca para México.

El problema que al final le vi a La Usurpadora, es que fueron tantos capítulos de manejo de armas (quizá el 98%), persecuciones policiacas y disparos por doquier, que me terminó pareciendo a un producto muy poco novedoso. Llegábamos de Amar a Muerte, Por Amar Sin Ley 2 y Sin Miedo a la Verdad: Despierta, que fue como ver lo mismo de lo mismo.

Desprecié con toda mi alma el hecho que no existiera una introducción musicalizada y los créditos aparecieran a principio de cada capítulo durante escenas. Me habla de una carente falta de creatividad y que el tema principal estuviera en la salida, no ayudó mucho. Hemos visto series internacionales con entradas estupendas pero en su pretenciosidad de querer alejarse del melodrama, se cometen errores como este.

El tono actoral me pareció bastante afortunado, un aplauso a la dirección de Francisco Franco y Nelhiño Acosta, en general fue francamente bueno.

Ahora en contexto de trama, aquí vienen los desaciertos que más noté. Comparando con La Usurpadora de 1998, La Abuela Piedad era un personaje sólidamente construido y de total inteligencia, en esta versión, muchas veces pecó de irrelevante, y eso que la hizo una grande como Queta Lavat.

Los inocentes niños de la otra versión, vienen a convertirse en adolescentes problemáticos y acomplejados.

Personajes desechados como la cuñada amarga, Estefanía y su esposo para dar unos tan clichéticos como los de Aurora Gil y Juan Carlos Barreto.

Francamente La Usurpadora pudo ser mejor pero se quedó en algo que pudimos disfrutar. Se me figuró muy parecida a muchas cosas que ya hemos visto. Algo que me deja satisfecho es que su intención no es superar a las versiones anteriores, por el contrario, quiso ubicarse como una trama relevante por sí sola, con temas escabrosos y hasta un humor negro bien empleado, aquí nos queda claro que de Cuna de Lobos a Rubí, no veremos calca de sus antecesoras.

Para finalizar, respondiendo a la pregunta que hice en la introducción, no estoy seguro de decir que fue una digna versión pero siguió un buen esquema para lo que quisieron presentar en el sentido policiaco y político, dejando a un lado parte de su carga melodramática. Así haya habido clichés o violencia costumbrista y si es del montón o no, me parece que podremos tenerla en mente un tiempo, más no por años enteros.

Disfruta todos nuestros artículos sobre La Usurpadora dando click en su logo:
la usurpadora logo chico

loading...

Te recomendamos...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.