Lo Mejor que vi en el 2019: El Sultán por Ángel Adm

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Introducción

Desde hace mucho quería escribir un artículo dedicado exclusivamente para El Sultán. Ya dije cuál fue
la Mejor Serie/Teleserie y la Mejor Telenovela/Serienovela del año en mi perspectiva pero lo que realmente para mí fue lo mejor, aun por encima de estas dos categorías, es la retransmisión de esta producción turca de la que podría escribir volúmenes enteros de opiniones porque realmente lo amerita.

Hace unos cuantos años, en equipo se realizó un Top de las Mejores Producciones Internacionales del 2016, siendo El Sultán, junto a Moisés y los 10 Mandamientos, las elegidas para encabezar el listado, sin embargo, sólo pude ver lo suficiente para dar luz verde al puesto que recibieron. Mi compañero estaba más a la expectativa de lo que sucedía con las transmisiones internacionales y yo de las nacionales.

Actualmente El Sultán es retransmitida por Imagen TV en el horario de las 11:30 PM y aprovechando que era accesible para mí, decidí al fin verla y lo que encontré fue maravilloso, de lo más impactante que he visto en mi vida en contenido televisivo.

La serienovela imperial

Muhteşem Yüzyıl, título original que significa “El Siglo Magnífico”, es una forma turca de describir una saga de las eras magníficas del Imperio Otomano. La primera parte nos habla de una ficción basada en la vida del gobernante más exitoso, Suleimán el Magnífico, mientras que la secuela, de la sultana más poderosa, Kösem. En esta ocasión, sólo hablaré de la serie que se transmitió entre 2011-2014 en su país de origen.

Protagonizada por Halit Ergenç, Meryem Uzerli y Vahide Perçin, en más de 300 capítulos los escritores Meral Okay y Yılmaz Şahin nos adentran en el salvajismo de un imperio en constante fragilidad, el despreciable esclavismo de mujeres alrededor del mundo y cómo los humanos pasan de ser seres vivos a los más crueles instrumentos dentro de un poderoso juego de ajedrez.

Meral Okay, encargada del guion de las dos primeras temporadas, nos endulza un poco más esta situación del Imperio, ya que nos hace sentir que vivimos en un suspirante cuento de hadas donde la esclava Hürrem (Meryem Uzerli de joven, Vahide Perçin de madura), es tan sólo una pobre mujer raptada, víctima de las circunstancias. Ella tiene que aprender a sobrevivir usando su inteligencia y para ello, un “Salvador” o “Príncipe del Cuento” le da su gran felicidad: Suleimán (Halit Ergenç). Para ello, la muchacha verá que tendrá más enemigos que aliados, pero los peores: El Gran Visir İbrahim Paşa (Okan Yalabık) y su rival de amores, Mahidevran (Nur Fettahoğlu).

El Sultán es la viva representación de “El Rey” en un juego de ajedrez y “La Reina”, la pieza más importante, se trata de Hürrem con todo lo que debió sortear para convertirse en la “Haseki Sultan” más importante de la historia (Kösem fue la “Valide Sultan” más poderosa). Desde este punto se sabe que los sucesos giran entorno más en ella que en él y la trama nos atrapa para saber cómo sobrevivirá ante las múltiples trampas que le coloca medio elenco en las cuatro temporadas. Suleimán se vuelve meramente simbólico porque el hecho de que no sepa nada es una salvación, en cambio sí se entera de los pecados de todos a su alrededor, puede generar grandes tempestades. ¡Una serienovela donde el que gana es el que tiene la mejor estrategia!

El guion es por demás poderoso y pese a que estás consciente que estarás anclado en más de 300 capítulos viéndola, nunca decae, no hay rellenos cansados y por el contrario, cada personaje tiene una historia por contar.

La segunda temporada va todavía por un camino muy delineado al “Cuento de Hadas” pero ya mezclado con un claroscuro, por supervivencia Hürrem empieza a cometer errores que antes criticaba, su moral se va diluyendo y Suleimán, en ocasiones, ya deja de ser un “Príncipe Salvador” para ser un “Sultán”. La pareja empieza a tener conflictos por los enemigos de ella, que a la vez son amigos y familia de él, además de constantes choques por el sistema machista del harem otomano.

Yılmaz Şahin, por su parte, hizo de la tercera y cuarta temporada, unas ¡Verdaderas Obras de Arte! ¡Es poesía pura! ¡Es crueldad! ¡Es ambición! ¡Son enredos! Es un conjunto de emociones negativas y pasionales en una sola narrativa. Nos recuerda que si eres una persona que predispone mucha moral en cualquier seriado televisivo, cual Rosa de Guadalupe, obviamente te podrías espantar porque ya los personajes son más amorales que nunca y no sabes si justificarlos, enjuiciarlos o unirte a uno de los dos bandos que se ven.

Ya nos alejamos definitivamente de la “trama rosa”, entramos a una “trama oscura”. Hürrem intuye que pasar a ser la “Haseki Sultan”, desagradará a más de uno y Suleimán entenderá que ser el “Sultán del Mundo”, provocará una constante tormenta en sí mismo y su entorno, sabrá que no tendrá la vida cómoda y feliz que siempre quiso. ¡Ya no están destinados al amor, por fricción ambos están condenados al sufrimiento!

Los perfiles psicológicos de los personajes son fenomenales, sufres con ellos, los puedes amar y después odiar, todo porque son víctimas de un sistema impuesto por siglos enteros. El Imperio Otomano es descrito como una jauría de asesinos, incluso el que parecía más blanco en sus ideales, tendrá que hacer algo negativo tarde o temprano para defender sus intereses, dignidad y hasta su vida.

Para los que somos amantes de los temas políticos, es la producción ideal. Pese a ser un imperio dominado por Sultanes, Regentes, Visires, entre otros, es una base de lo que es la política actual y por ende, los fandoms se dividen y politizan. Unos pueden amar y justificar la inteligencia de Hürrem, como satanizar su crueldad y decisiones, otros pueden comprender el sufrimiento de Mahidevran como otros la atacarán por su carencia de astucia, además de su forma pedante y vengativa de ser. ¡Al final de cuentas, ambas víctimas!

Podría describir la psicología de cada subtrama porque de verdad lo amerita pero sería extenderme demasiado, por ello me enfocaré solamente en esto.

Hace mucho tiempo, en México se llamó “telenovela imperial” a lo que fue el melodrama de Carlota y Maximiliano en 1966, protagonizada por María Rivas, Guillermo Murray y José Carlos Ruiz, los dos primeros encarnaron a los Emperadores de Austria, gobernantes en México: Carlota Amalia y Maximiliano de Hasburgo, el tercero al presidente de México, Benito Juárez como una figura antagónica. El método que empleó Ernesto Alonso para romantizar y ficcionar un pasaje de la historia fue muy bien aceptado por el público pero satanizado por la Secretaría de Gobernación.

En México, la cultura de los símbolos patrios vale demasiado y es un enfoque transmitido de generación en generación, no cualquiera haría una serienovela aquí de la misma forma que Turquía hizo de El Sultán, sería peligroso, arriesgado, polarizado y llegaría a herir susceptibilidades.

El Sultán es una producción muy valiente, pues aunque es sólo ficción, deja en momentos ver muy mal parados a sus gobernantes y a la Dinastía Otomana en sí. Aquí hay dos vertientes que debo comentar y sí, es tanto la ventaja como el error que lleva consigo la premisa:

1) La ventaja es su motivación para investigar más sobre el Imperio Otomano. Aunque no todo sea totalmente verídico, lo que se dice en la serienovela sirve como sustento para investigar una cultura alejada a la tuya.
2) La desventaja es que se juegan muchas cosas con los personajes y ese simbolismo cultural se podría ver banalizado por esa fricción de “héroes vs villanos”, cuando en realidad, todos son humanos sacando lo peor y lo mejor de sí. Mucha ficción puede terminar desgastando la obra, desvalorizando, sobretodo, los hechos verídicos.

Y es en este punto precisamente mi queja, porque hacen ver de Suleimán, un gobernante poderoso pero manipulable con hilos por el amor de su vida, su familia y hasta sus hijos, mientras que Hürrem, era descrita como intocable en la historia, aquí prácticamente cualquiera le podía controlar el harem, sin contar que se le redujo todo ese poderío político que ella poseía en vida como sus aliados internacionales.

De ahí en fuera ¡magnífica dirección escénica, dirección de arte, producción, guion, utilería, locaciones, vestuario etc.!

¡Cómo al pasar de las temporadas fueron mejorando sus recursos! Recordemos la inocencia de la primera, donde se notaban las pantallas verdes recreando paisajes y esas peleas que se veían de muy bajo presupuesto o los actores luciendo vestuarios entallados por lo nuevos que se veían. Para la temporada cuatro, ya todo era demasiado natural.

¡Un elenco maravilloso! Crearon personajes emblemáticos que nos regalaron miles de emociones.

¡Ni hablar de la magistral banda sonora! Cada pista puede mover sentimientos y adrenalina por doquier.

Mi queja va dirigida para el canal Imagen TV. Qué mal que le hayan reducido de cinco a cuatro días de emisión y peor aún, recortada a más no poder en capítulos para su cuarta temporada. ¡Una falta de respeto total para el televidente!

Un enorme gusto me recorre el poder acompañar en esta ocasión a El Sultán, fue lo mejor de aquel 2016 y volvió a serlo para el 2019. ¡Larga vida a la gran serie Muhteşem Yüzyıl!

3 Comentarios

  1. Tiago dice:

    Ángel Adm espero su opinión sobre las mejores novelas de la década.

  2. dice:

    Completamente de acuerdo con Usted… una Serie Magistral en todos aspectos, la he visto en cinco ocasiones y me sigue cautivando!!!!
    Saludos 😉

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