¿Quién es el responsable del éxito o fracaso de una telenovela?

la picara sonadora eduardo palomo mariana levy

Una encuesta de pensarse

Hace unas semanas, la productora argentino-española Marian Sánchez Carniglia publicó una pregunta similar y me dejó pensando. En la encuesta de Marian te daban a escoger entre dos opciones: escritor o productor.

Si estuviéramos hablando de cine, lo más seguro es que la mayoría responda que ninguno de los dos. La tendencia sería adjudicarle la responsabilidad al director -a menos de que el director y el productor sean la misma persona. ¿Por qué? Porque el cine es considerado arte aun cuando la mayoría de éste presenta productos comerciales (en cuyo caso tal vez sea el productor el último responsable del éxito o fracaso del film).

Pero cuando se trata de televisión y/o plataformas (OTTs, streaming, etc.) ¿a quién se le puede responsabilizar? ¿Al escritor o al productor? La pregunta es en sí tramposa, porque, en términos generales, hay tres situaciones básicas que se pueden considerar: a) un proyecto en manos de un productor que solo juega ese papel; b) otro en el cual el productor también es el director único o principal; c) un proyecto bajo la tutela de un productor ejecutivo, entendiendo a éste como el escritor y creador del proyecto que a su vez es el encargado de producirlo.

Por experiencia, en todos ellos, me atrevo a responder: el productor. ¿Por qué? Porque una vez que una compañía productora y/o una televisora y/o una plataforma/estudio escoge y compra un proyecto, el director de la orquesta es el productor.
valentin pimstein

La mano dura de Pimstein

Valentín Pimstein, uno de los más grandes productores en la historia, solía decir, “lo único que está en continuidad es el vestuario”. Y tenía razón. Como productor, tú eres el único responsable de tomar la última decisión en todos los aspectos tanto técnicos como de talento (incluyo al personal técnico) del show. Ella/él siempre pueden, en cualquier momento, mantener o reemplazar al autor(es) original(es) de la obra, hacer una adaptación de la misma, una versión “basada en”, tropicalizar el original, pasarlo y hacerlo en otro formato, solo por mencionar algunas de muchas opciones. Y ella/él puede hacer esto a lo largo y en cualquier momento del proceso de producción.

Lo mismo puede hacer con todos y cada uno de los miembros de su equipo artístico y técnico. Permítanme contarles una historia. Estábamos grabando La Pícara Soñadora cuando me manda llamar Valentín Pimstein para que llevara a una de las actrices a su camerino apenas terminara su escena, y ya en el camerino, encerrarla. Sí, encerrarla con llave y todo. Y quedarme ahí para evitar que alguien la rescatara, así como negociar con el delegado del sindicato de actores una vez que la actriz empezó a gritar y golpear la puerta pidiendo ayuda.

Mientras esto sucedía, pude ver en el monitor cómo una nueva actriz entraba en ese momento al set usando la ropa que hasta hace unos minutos traía puesto la actriz encerrada, haciendo el mismo papel de ésta, para continuar con la secuencia. ¡Qué tal! Pueden buscar el capítulo en YouTube y ver cómo sale el personaje del set con una actriz, para luego regresar representado por otra actriz y lo único que pusieron fue un subtítulo con el nombre de la nueva actriz, “…en el papel de…” Uno pensaría que la audiencia iba a quejarse, a armar un escándalo, pero… no. Y ésta no fue la primera ni la última vez que Pimstein (y luego muchos otros productores) jugó esa carta. Hizo lo mismo en Rosa Salvaje.

Y, en, Simplemente María, estábamos grabando una escena cuando entró a la unidad móvil para llevarse al director de escena. Yo era la asistente de dirección. Íbamos a aprovechar el momento para descansar cuando se subió a la unidad un nuevo director que, en ese mismo momento, retomó la escena y seguimos grabando, ¡tenía un nuevo jefe!

El productor tiene el timón

Si algo no funciona en una telenovela, miniserie, serie, teleserie, etc., el productor no solo puede, tiene la obligación, de hacer todos los cambios y ajustes necesarios para virar el timón y hacer que el proyecto retome su curso. Aún si existen ciertos elementos claves de los cuales no se pueda deshacer.

Un buen director puede salvar casi cualquier cosa sin tocar un mal libreto – Miguel Córcega era un genio salvando malos diálogos, así como malos actores. Y, en todo caso, el productor siempre puede contar con el asistente de dirección, su jefe de foro o de locación, para asegurarse de que sus instrucciones creativas se cumplan. Lo mismo sucede con un productor ejecutivo. Ella/él podrá ser el creador y el escritor original, pero siempre puede auto despedirse y contratar al mejor talento que haga que su proyecto regrese al buen camino a menos de que deje que su ego lo traicione.

1 Comentario

  1. Alejandro Gastélum dice:

    Hola Verónica. Trabajar con Valentín Pimstein fue un agasajo, gran maestro!
    Hay cientos de anécdotas, unas muy divertidas y otras no tanto. Te dejo un saludo.

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