¿Qué le pasa a Juan Osorio?

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¿Ahora qué tema vamos a malplantear?

Hace años critiqué la manera de Juan Osorio de aprovecharse de un tema tan delicado como el cáncer para llamar la atención en Sueño de Amor (2016). Se me hizo una de las cosas más monstruosas y oportunistas que he visto en una telenovela.

Si bien, algo que le he de reconocer a Juan Osorio es que se sabe vender con el público, tomando temas de actualidad, figuras polémicas al ojo del espectador y generando entretenimiento. Francamente, muchas veces se confunde algo vanguardista con una simple basura.

Sucedió algo terrible con ¿Qué le Pasa a Mi Familia?, telenovela recién estrenada, protagonizada por Diana Bracho, César Évora, Eva Cedeño y Mane de la Parra.

No tenía gran fe en una producción de él, después de que realizó un contenido tan decente como Mi Marido Tiene Familia y lo desvalorizo con una secuela llena de relleno (Mi Marido Tiene Más Familia) y una serie spin-off que no tenía ni pies ni cabeza (Juntos el Corazón Nunca Se Equivoca). Prácticamente, su nueva telenovela va encaminada a eso, a lo que ha tratado en 10 años, temas familiares en farsas mal actuadas.

Lo digo en serio. No me esperaba gran cosa, hasta que vi su ambientación en la pandemia de Covid-19 y ahí fue donde me impacté de cómo se está tratando en esta telenovela.

La cúspide de un oportunismo cínico

Siendo la primera telenovela que trata un tema tan controversial como la pandemia del Covid-19, me esperaría que dejara un buen mensaje a los mexicanos. Estamos en uno de los países con mayor número de contagios y decesos a nivel mundial, y se necesita información profesional, mensajes de apoyo y mucha consciencia. Esto era lo que debía pretender esta telenovela.

Me senté a darle una oportunidad y hay algo que me indignó. Son tan malos actores o están tan mal dirigidos, que no pueden transmitir debajo de un cubrebocas.

Un ejemplo perfecto es el personaje de Sol, interpretada por Danka, quien se ve totalmente verde en la actuación, sobreactúa y está evidentemente mal dirigida. Una escena me dio demasiada ansiedad y es que, ella traía un cubrebocas por debajo de la nariz, en un intenso reclamo al personaje de Lalo (Emilio Osorio), y mientras hablaba la muchacha no hacía más que estarse acomodando la mascarilla durante todos los segundos de filmación.

En el primer capítulo, Emilio Osorio tuvo un 90% de escenas con el cubrebocas hacia abajo. Lo tenía puesto, pero al exclamar y dar escenas “super intensas”, tenía que dejarlo a un lado.

Qué angustia ver a dos actores mal actuando como Eva Cedeño y Mane de la Parra, teniendo una discusión en plena calle y para verse tan teatrales, se quitaban el cubrebocas, según, para mayor dramatismo.

La misma Eva Cedeño como Regina puede usar un cubrebocas dentro del auto, pero ignorarlo cuando está en la calle, mientras otras personas pasan con la medida.

No hay una sana distancia, están tan pegados que ya hubieran contagiado a medio elenco.

Sin protocolos serios

Ni en la empresa, ni en el hospital se ven protocolos serios. Parecen sólo detallitos para justificar su pseudo mensaje de consciencia y entre que pasan los segundos y minutos, todos hacen lo contrario a lo que debemos hacer cuidadosamente.

¡Es la ridiculez en su máxima expresión! Llega la antagonista que va a ser encarnada por Gabriela Platas, se le hace un close-up, ve a alguien y es tan mala, pero tan mala, que en plena escena se quita el cubrebocas, nada más para lucir su nariz. ¡Así o más pena ajena!

Al productor, su empresa le llamó la atención por incluir la pandemia sin un permiso y pareciera que no pasará a mayores, porque hasta él considera que se hizo un destacado logro. ¡Así o más cínico!

¡Desde hace mucho que una telenovela no me causaba tanto estrés como esta porquería mal actuada! Independientemente, si son malos actores, me parece una podredumbre del cinismo y la falta de respeto a una vivencia actual, fuerte y pesada que merecería una llamada de atención por parte de autoridades sanitarias y gubernamentales.

Qué tristeza me da, porque va a ver gente que se confunda y felicitará a Juan Osorio por incluir un tema tan delicado en una telenovela. Lástima que no van a desglosar, ni analizar paso por paso que esto es uno de los más graves errores ejecutados en la historia del melodrama.

¡Qué padre que Televisa apueste nuevamente por protagonistas maduras como Diana Bracho y Daniela Romo en Vencer el Desamor! ¡Qué padre ver a una talentosa actriz como Wendy de los Cobos! ¡Qué padre ver las locaciones en Guanajuato! Pero ¡qué poca que se permitan estos contenidos tan bajos y no suceda absolutamente nada! ¡Qué pena!

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