¿Por qué Ernesto Alonso es el “Señor Telenovela”?

ernesto alonso flores

Bienvenido de vuelta

En cuestión de telenovelas, don Ernesto Alonso está de vuelta ¿Por qué? Porque en los últimos meses el canal TLNovelas ha transmitido De Pura Sangre (1985), Amarte es Mi Pecado (2004) y La Otra (2002).

Quiero decirles que, el productor al que más he respetado y admirado en todos estos años criticando historias, ha sido Ernesto Alonso. Él realizó un conjunto de producciones capaces de abofetear a cualquiera de la actualidad.

Muchos insisten en que el puesto de “El Señor Telenovela” debió haber sido para Valentín Pimstein, pero ¿en serio lo que hizo el señor Alonso fue inferior como para no merecer ese reconocimiento?

Pimstein vs Alonso

Valentín Pimstein fue uno de los pioneros más destacados de las telenovelas y después de Jesús Gómez Obregón, llegó a continuar el camino del melodrama con la llegada de la primera versión de Gutierritos (1958), una de las historias más crueles que se han emitido.

Fue promotor de teleteatros y muchas telenovelas que oscilaban desde el corte rosa hasta las mujeres fatales, si no, reconozcamos que, dio paso a la adaptación de las historietas de Yolanda Vargas Dulché, como María Isabel (1966), Rubí (1967) y Yesenia (1970).

El chileno le abrió paso a grandes figuras destellantes que se volvieron íconos de la televisión como Verónica Castro, Christian Bach y Edith González, por mencionar algunas.

Su telenovela Los Ricos También Lloran (1979), logró abarcar una buena visualización como fenómeno de escala mundial en una era, donde las exportaciones televisivas, eran casi una anomalía poco recurrente como Simplemente María (1969).

Es por eso que varios consideran que él debió ser “El Señor Telenovela” y no se le niega el mérito de todo lo que logró, pero, así como Pimstein llegó al corazón de muchas familias mexicanas y extranjeras con sus telenovelas rosas, sumado a las de corte infantil y hasta experimentos que solía hacer, el factor diferenciador del señor Ernesto Alonso, era su complejidad y riesgo.

El lenguaje de Pimstein era muy sencillo de digerir y entender, el de Alonso, no en su totalidad.

Influencia cinematográfica

Ernesto, no sólo fue un productor que se integró a las filas, era un actor con trayectoria destacada en el cine, por ejemplo, su icónico personaje de Ensayo de un Crimen (1955) de Luis Buñuel.

No dudo que Alonso haya replicado -o al menos se le viera una similitud- en sus melodramas, al sello característico de Buñuel.

Alonso confiaba en el amor, pero no siempre se detenía a hablar de sólo amar y amar, fue un promotor de historias verdaderamente oscuras.

Además, si alguien nos mostró una telenovela 100% mexicana fue él. No siempre recurrió a retomar éxitos de otros países para rehacerlos. El productor originario de Aguascalientes apostaba mucho por los originales y a veces, hasta refriteaba sus propias producciones.

De acuerdo a palabras de Marissa Garrido, el productor se sentaba con los autores y directores (en caso de que no dirigiera él), para hablar de una temática en cuestión a la que debían darle forma de melodrama.

Aquí comprobamos que no precisamente era sólo un productor. Su calidad interpretativa lo hacía empatizar con los actores y cuidaba más los detalles que un realizador promedio. Además, se podía dar el lujo de moldear y proponer lo que él deseaba producir.

ernesto alonso archibaldo de la cruz ensayo de un crimen

Creador de propuestas

Cabe destacar que Ernesto Alonso también fue director de escena y muchas de sus producciones las dirigió, además, de a veces actuarlas, ya sea en el rol protagónico, antagónico o hasta de reparto.

Alonso no era de los que solamente decía, “vamos a producir y ya”, como lo vemos ahora, sino que disfrutaba armar contextos y formas, tan es así, que no sólo cayó a los pies del melodrama tradicional, sino que también hizo contenidos experimentales.Él fue un emblema supremo de las telenovelas históricas y de época, además que tocó los géneros del terror sobrenatural y humor negro.

Él siempre tenía una propuesta a la mano y fue tan profesional que, hasta casi el último de sus días, trabajó.

Con todo esto descrito, para mi es indiscutible que él es el auténtico “Señor Telenovela”.

Mensajes subliminales y referencias

Hay algo que desearía destacar de Ernesto y esto, no veo que lo comenten tanto, pero fue un verdadero promotor de mensajes subliminales junto a referencias.

Muchos de estos mensajes podrían ser una extraña casualidad pero se me hacen convincentes. Dar material para especular con curiosos y asombrosos, lo que llaman “easter-eggs”, son algo que realmente me gustaría ver en las telenovelas de actualidad, pero no.

Hace mucho escribí un artículo comparando a Laberintos de Pasión (1999) con Corazón que Miente (2017). Ahí afirmé que esta última versión, destapó secretos de su antecesora, como una tentativa trama de la comunidad LGBTTI, de la cual no se habló en su momento, pero se daba a entender.

Más allá de las tramas

Las entradas de las telenovelas de Alonso pueden ser un sujeto exquisito de análisis. Entre comentarios al azar de cibernautas, encontré que ellos ven en las introducciones de Angélica (1985) y Triángulo (1993) similitudes o estilos parecidos con entradas de series de animación japonesa.

En La Antorcha Encendida (1996) había algunas escenas enriquecedoras que no precisamente aportaban algo a la trama, pero tenían un sentido de estar ahí, nada más para referenciar ciertos sucesos históricos.

María Zarattini, la cual, era una bárbara en lo subliminal, también se notaba que marcaba ese estilo junto al “Señor Telenovela” y más en los temas polémicos de De Pura Sangre (1985). Si bien, el villano sufría de impotencia y hasta le echaba la culpa a la esposa, la interpretación de Enrique Álvarez Félix, no es que simplemente se hiciera por ademanes de su intérprete, sino que había momentos en que se notaba intencional, dándonos a entender algo ahí más oculto.

Hacer una investigación extensa para tratar los temas de El Maleficio (1983), no debió ser nada sencilla. Esta telenovela es todo un contenido vasto de referencias demonológicas, con un personaje tan siniestro como Bael, que aparecía en forma de perro.

En La Traición (1984), considerada como una de las primeras telenovelas que tocaron un trasfondo político más evidente, se destaca un parecido de sus villanos interpretados por Susana Alexander y Sergio Jiménez, a los hermanos Margarita y José López Portillo, respectivamente.

La trilogía realizada con la actriz Yadhira Carrillo (La Otra, Amarte es Mi Pecado y Barrera de Amor), tiene también un contenido vasto de referencias. Siento que estas obras resumen perfectamente toda la trayectoria del señor Alonso, porque reúnen todos esos temas que a él tanto le encantaban. Qué triste el hecho de no poder haber realizado una versión actualizada de Sor Juana Inés de la Cruz, ya que ahí hubiera terminado de confirmar esta teoría.

Ni hablar de que, a muchos personajes de sus telenovelas, los referenció con personalidades de la literatura.

Si hubo un maestro de las referencias, sin duda alguna, fue Ernesto Alonso.

Telenovelas con humanos

Hay momentos en que las telenovelas nos dan risa, ya que los actores no comen, porque están rodeados de platillos elaborados para utilería.

Los personajes siguen una rutina variable o monótona estrictamente utilizada para cumplir con sus roles en el melodrama.

Si algo se contempla en muchas de las telenovelas de Ernesto Alonso es que los personajes hacen cosas de humanos. Los actores no se la debían pasar tan mal. Entre escena y escena se notaba una armonía y familiaridad cuando tenían conversaciones, iban a muchas reuniones, comían o se divertían.

Podíamos ver bodas en salón como en Amarte es Mi Pecado (2004), un baile en una fiesta de provincia como en Encadenados (1988), cenas y comidas como en Barrera de Amor (2005), reuniones de presentación como en Laberintos de Pasión (1999), etc.

Nunca podían faltar en sus personajes, como buen mexicano, muchos perfiles típicos del folclor de nuestro país. Esos que pudieras encontrártelos a menudo paseando por la calle.

encadenados humberto zurita

Inclusión

Antes de que un término tan sonado ahora como la “inclusión” hiciera ruido en los productores y quisieran tener personajes de casi todo tipo en sus producciones, el señor Alonso se distinguió en hacerlo muchas veces.

Si alguien fue inclusivo, era él. Contemplamos que no sólo debía haber mexicanos, también existen extranjeros en nuestro país como los españoles de Amarte es Mi Pecado (2004), parejas LGBTTI y personas de origen náhuatl en Barrera de Amor (2005), el respeto a los animales como seres vivos y no como cosas en De Pura Sangre (1985), campiranos con problemas regionales en Lo Blanco y lo Negro (1989), etc.

El señor Alonso también valoró a los niños que actuaban en sus telenovelas. Además, apostó por actores con rasgos diferentes a los modelos tradicionales y estandarizados.

A Yadhira Carrillo, que, en su momento, pudo protagonizar Ángela (1998) de José Alberto Castro, nadie más le abrió las puertas que el “Señor Telenovela” para interpretar a sus personajes más representativos.

También está el caso de Sergio Reynoso, quien es considerado un galán atípico. Él fue el tercero en discordia en Amarte es Mi Pecado (2004) y después el protagonista de Barrera de Amor (2005).

sergio reynoso yadhira carrillo barrera de amor

La historia en sus diversas facetas

He descrito en algunos artículos que Ernesto Alonso fue muy bueno para describir la historia de México en la perspectiva de sus respectivos protagonistas. ¿A qué me refiero? Que hay telenovelas donde unos eran malos en la opinión de otros y podían cambiar de rol, si se trataban sus circunstancias. Tal es el caso de los presidentes de México.

Benito Juárez era un villano en Carlota y Maximiliano (1966) y un héroe en La Tormenta (1967) y El Carruaje (1972).

Porfirio Díaz era un villano en La Constitución (1970) y un héroe en El Vuelo del Águila (1994).

En tramas como La Tormenta (1967), los personajes tienen conversaciones polarizantes, de acuerdo al bando político-revolucionario que seguían, mientras comían.

En La Antorcha Encendida (1996) vemos la perspectiva de todos, desde los indígenas a los criollos y de los criollos a los españoles.

Temas en la producción

Hablar de Ernesto Alonso puede darme para redactar varios artículos, me encantaría seguir comentando y analizando pieza por pieza de sus tramas y poderosos elencos.

Los elencos eran formados por actores de verdad y directores profesionales. ¡Personalidades que jamás se volverán a ver!

Uno puede escuchar las bandas sonoras que empleaba en sus producciones y eran verdaderos soundtracks memorables. Tan es así que hasta algunas telenovelas o unitarios de otros productores, las han reutilizado a través del tiempo como en La Desalmada.

Esas piezas musicales que empleaba eran bárbaras. ¡Cuánto se lucha para que una telenovela de actualidad tenga una banda sonora decente y no lo logran! Era artístico lo que escuchábamos en sus producciones.

Cada detalle, movimientos de cámara que nadie emplea, exteriores apantallantes y una utilería exquisita, complementaban su estilo. Muchas veces, se revela que la esencia del productor era muy gótica, a comparación del resto.

El cuidado de las batallas en las producciones históricas era fenomenal. De hecho, El Carruaje (1972) fue conocida por tener reconocimiento internacional.

Los efectos especiales fueron mejorando sobre la marcha. En El Maleficio, por ejemplo, algunas personas pueden ser crueles, contrastando su época con la actual, diciendo que se ve inferior, bueno, ¡comparen Corazón Salvaje (2009), Triunfo del Amor (2010), Corazón Indomable (2013), La Gata (2014), Quiero Amarte (2014), Lo que la Vida Me Robó (2014), Pasión y Poder (2016) o Tres Veces Ana (2016) con lo emitido en aquel 1983!

Una trama como El Maleficio estuvo tan bien hecha y realizada, que sus efectos especiales, lograron trascender y uno puede sentir admiración por ese logro.

Finalizando, también tuvo cañonazos internacionales como Muchacha Italiana Viena a Casarse (1971) y El Derecho de Nacer (1981).

Podría estar hablando muchas cosas de este gran productor, pero cierro con este último párrafo. Extraño ver a gente comprometida que le apasione la televisión, la enseñanza y las ganas de reunir familias. Se extrañan las personalidades aguerridas que podían tener el poder de expresarle al mundo sus sentires y perspectivas, en lugar de resignarse a hacer el remake del remake. ¡Se extraña gente como Ernesto Alonso!

 

 

 

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