¿Por qué ya no gusta Los Ricos También Lloran?

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De más a menos

La versión 2022 de Los Ricos También Lloran tuvo un buen inicio sorprendiéndonos con la agradable pareja protagónica y el romántico tema de entrada interpretado por Cristian Castro y Lucero, sin embargo como se dice vulgarmente “el teatrito se les cayó”.

El miércoles 16 de marzo se transmitió el capítulo 18 y lo único que escuchamos de la mayoría de las personas que ven esta telenovela son quejas. Cabe mencionar que el horario de las 9:30 de Las Estrellas estaba bien caliente por el excelente desempeño de Si Nos Dejan y los que nos quedamos viendo Los Ricos También Lloran estamos decepcionados.

Aunque el productor y dos de los directores de Si Nos Dejan son los mismos que de Los Ricos También Lloran, ya no es lo mismo. Se siente la ausencia del director Carlos Cock Marín y se nota la gran diferencia entre el equipo de escritores de Leonardo Padrón (Si Nos Dejan) y el de Esther Feldman y Rosa Salazar (Los Ricos También Lloran).

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Lo que no nos gusta de Los Ricos También Lloran

  • El absurdo complejo de culpa de Luis Alberto por la muerte de su hermano

La idea de que Luis Alberto (Sebastián Rulli) se sienta culpable por algo justifica el título de la telenovela, sin embargo la historia que le inventaron es nada creíble. Alberto (Guillermo García Cantú), el padre de Luis Alberto, lo culpa por haber descuidado a su hermano durante un paseo en yate y dice que por ese descuido, el niño murió. Los verdaderos responsables eran el propio Alberto y Elena (Azela Robinson) quienes se emborrachaban con amigos en otra parte del yate.

  • Débil perfil psicológico de Alberto

Alberto tiene unas actitudes tan radicales y arcaicas que es difícil de creer que haya levantado un emporio. Por un lado es duro con Luis Alberto pero por otro ¡ni siquiera se acuerda de la compra de la fábrica de salsas! Daniela (Alejandra Barros) es más que nada su patiño.

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  • Soraya es una boba con la ceja levantada

No queremos compararla sin embargo esta Soraya (Fabiola Guajardo) no despierta nada. Se la pasa acechando y comentando sus planes y cuando actúa lo hace de la forma más boba. Lo del embarazo falso ya está súper choteado y por si fuera poco ¡todos la perdonan! Además eso de ponerles los artefactos de brujería, a Patricia (Michelle Jurado) en el cajón más accesible de su escritorio, y a Luis Alberto en la bolsa de su chamarra, fue de lo más estúpido.

  • Los personajes de la oficina no causan empatía

El universo del consorcio Salvatierra a nadie le importa. Ni la vida de Patricia interpretada por una poco conocida Michelle Jurado, ni los amoríos de Diego (Mario Morán), ni las fallas de la vista de Guadalupe (Mimí Morales) causan interés.

  • A los villanos todo les sale bien

No hay nada que dé mas flojera que un villano al que todo le salga bien. León  (Víctor González) está en todo. Él es el culpable del atentado contra Alberto, del fraude contra el papá de Mariana y del hundimiento de Luis Alberto en la ludopatía. Además se acuesta con Soraya y con Elena y tiene una obsesión enfermiza por Daniela. Sumados a León están Víctor (Arturo Barba) y Osvaldo (Luis Gatica). Urge que alguien los confronte.

  • Nadie sabe cómo ocurrió la compra de la fábrica de salsas

En la telenovela se nos pretende hacer creer que León usurpó a Luis Alberto para hacer tratos para la compra de una fábrica de salsas y luego solo lo usó para firmar documentos. ¿Y Alberto y los accionistas? ¿Nadie en el corporativo Salvatierra se dio cuenta de esa transota?

  • Actores desaprovechados

No hay historias cautivadoras para los personajes de Elena (Azela Robinson), Daniela (Alejandra Barros), Chabela (Dalilah Polanco), ni para Coco (Dobrina Cristeva).

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  • Personajes de soporte sin trasfondo

El personaje de Sofía (Thali García) se justifica para que Soraya tenga alguien con quien dialogar, sin embargo la pintan nada más como una ninfómana diabólica que logra conseguir la atención de Uriel (Rubén Sanz) gracias a la brujería. Otro personaje que ni fu ni fa es el godín de lentes que siempre anda con un carrito en la oficina y no tiene otra función más que andar husmeando aquí y allá.

  • Momentos largos y lentos

En las propias palabras de la escritora Rosa Salazar, Los Ricos También Lloran se escribió como serie. Y sí, a veces las pausas, la música incidental genérica, los largos momentos de reflexión, hacen sentir la historia con el ritmo de una serie.

  • El conflicto de Mariana contra Luis Alberto

En las telenovelas no hay nada nuevo. En el caso del rencor que Mariana siente por Luis Alberto al culparlo de la muerte de su padre, algo similar ocurrió con las protagonistas de las tramas de Triángulo (1992) y Desencuentro (1997).

Y ya para rematar el galán de la historia es un irresponsable al manejar una motocicleta por toda la ciudad ¡sin usar casco!

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1 Comentario

  1. Rosenda Orozco dice:

    La mala loca de Soraya en estos últimos capítulos es de bruja ñaca ñaca , ridícula!!! La novela empezó bien y fue de mal en peor…

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