Recordando a La Mujer de Judas (2012)

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Introducción

Era bastante joven en aquel 2012, todavía un adolescente cuando por TV Azteca se transmitió La Mujer de Judas. Se trataba de un remake mexicano sobre un original venezolano que paralizó a aquel país sudamericano. Los protagonistas fueron Astrid Carolina Herrera, Chantal Baudaux y Juan Carlos García, aquí, esos roles los interpretaron Anette Michel, Andrea Martí y Víctor González.

Recientemente La Mujer de Judas fue retransmitida en el canal Az Corazón y me llena de nostalgia porque fue la entrada a un gran aprendizaje que me gustaría compartirles a continuación.

Han pasado 10 años desde este título y fue el mismo que me orilló a tomar voz y voto con respecto a mi opinión en melodramas.

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Una telenovela entre rumores y falta de apoyo

Por aquellos años donde no habían resúmenes telenoveleros en YouTube ni una competencia enorme de plataformas o páginas de melodramas (muchas eran de contenido pirata), se destacaban rumores fuertes en torno a los sistemas de cable dominados por Televisa. Por estas circunstancias cuando TV Azteca lanzaba un estreno o cerraba una historia, las transmisiones podían verse afectadas en calidad de imagen.

Entre otros temas, La Mujer de Judas padeció polémicas muy importantes que fueron objeto de visibilidad más adelante. La empresa TV Azteca denunciaba la poca veracidad de la medición de ratings en 2012. Esta telenovela empezó con un auge espectacular, tres días gloriosos que después cayeron de una forma abrupta y hasta irreal en audiencia. Algo raro sucedía ahí.

Del tema de los ratings pocas veces se habló de manera clara, pero cuando se llegaba a comentar, era rumorado un cambio de esquema y años después así fue. La medición actual es muy distinta a los números promedios con los que se contaba el rating y share en la década anterior.

Independientemente a ello, la prensa de espectáculos apoyó a la trama de La Mujer de Judas en un principio. La consideraban como uno de los títulos más llamativos estrenados en TV Azteca por mucho tiempo. Sin embargo, con el pasar de la transmisión, estos mismos le dieron la espalda sin aclarar específicamente qué los desanimó.

Las voces en Internet eran pocas. La competencia Televisa triunfaba con una telenovela tan inverosímil llamada Abismo de Pasión y la vanguardista Cadena Tres hacía historia con Infames, pero TV Azteca nos dio una opción donde se combinaban géneros como el misterio, la comicidad y hasta tintes de realismo mágico.

La Mujer de Judas fue una telenovela castigada, pero aún con muchos contras, pasó a convertirse en un melodrama de culto, similar al fenómeno que tuvo La Chacala (1997) algunos años atrás.

Ante la cantidad de injusticias que padeció la transmisión por la prensa y los rumores, decidí hablar sobre la telenovela con los conocimientos que tenía recolectados del género melodramático, al cual, con mucho respeto, comencé a investigar por ahí del 2007 con 12 años de edad.

Sentía que era mi momento para hablar. Entonces, tal como en 2012, quiero expresar qué es lo que sentía al ver a La Mujer de Judas a 10 años de su estreno.
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Un clásico que abrió la polémica de redes sociales

Para ese 2012, las telenovelas de TV Azteca que más polémica habían traído en años fueron Emperatriz y Cielo Rojo, ambas estrenadas en 2011 y protagonizadas por las estrellas a nivel internacional, Gabriela Spánic y Edith González, respectivamente. La segunda estuvo en horario estelar y la empresa, evidentemente, no deseaba que esta benéfica racha desapareciera. ¿Qué es lo que podría cubrir el vacío de grandes personalidades?

Se apostó para traer el remake de una de las telenovelas más polémicas de Venezuela, de autoría del dramaturgo de misterio Martín Hahn, La Mujer de Judas.

Era un título ambicioso. En la adaptación realizada por Paz Aguirre y Gabriel Santos se hicieron cambios e incluso se rumoró que su autor original estuvo ciertamente involucrado. La teoría no parece tan descabellada, tomando en cuenta que sucedían hechos similares a su original, pero de forma invertida.

La Mujer de Judas es uno de esos casos muy interesantes de adaptación a la inversa, de encontrar una ruta alterna a ciertos hechos no explorados en su original. Por ejemplo, el intercambio en muertes de dos sospechosas o la eliminación de un personaje intocable de la versión del 2002.

La productora Maricarmen Marcos hizo lo que pocas veces en Televisa se hacía por aquellos años, interactuar con la audiencia mediante redes sociales. Fue de las primeras telenovelas en hacer varios Trending Topic en Twitter, por ejemplo, cuando se descubrió a una de las asesinas. Además en Facebook, se organizaron unos premios llamados “Los San Judas de Oro” para reconocer a lo mejor de la historia (que después Televisa copió con sus especiales antes de los finales de las telenovelas en domingo, conducidos por Martha Carrillo y Aurora Valle).

La Mujer de Judas podrá no ser tomada en cuenta por algunos comentaristas de telenovelas, pero sin duda, fue una pionera en el sentido del manejo de las redes sociales, logrando su cometido.

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La trama y la producción

Pese a enfrentar también el descontento de público que vio la original, en México, La Mujer de Judas llegó a dejar una huella entre una audiencia de TV Azteca que le ha solicitado retransmitirla en reiteradas ocasiones.

La telenovela nos relataba la historia de una asesina serial vestida de novia con manchas ensangrentadas. Su origen rondaba a un círculo de seis mujeres: una ex convicta (Altagracia Del Toro), una camionera (Joaquina “Joaca” Leal), una viciosa (Refugio “Cuca” Agüero Del Toro), una inestable mental (Narda Briseño), la amante de un patriarca (Ricarda Araujo) y una ambiciosa (Galilea Batista), interpretadas excelentemente por Anette Michel, Martha Mariana Castro, Claudia Marín, Cecilia Piñeiro, Niurka Marcos y Betty Monroe, respectivamente.

El argumento nos llevaba a pensar que la asesina podría ser alguna de ellas. No obstante, hubieron otros asesinos como Emma y Alirio, interpretados por Geraldine Bazán y Daniel Elbittar o sospechosos que se daban sobre la marcha, como “Chencha” (Ligia Escalante) y unos demasiado evidentes como Doña Berenice Del Toro (Marta Verduzco) y su enfermera, Irene (Ana María González).

Algo que me encantó fue el contexto que le dieron a la historia, donde la asesina era representada como un tipo de leyenda mexicana. Incluso el diseño del vestido de novia con sombrero y su caminado fantasma le hacían ver más surrealista. En la original el atuendo parecían múltiples trapos blancos ensangrentados con una máscara que le daban más flexibilidad a su responsable para correr.

La telenovela empezó con todo. Unas locaciones bellísimas de Xico, Veracruz, la hacienda de Morelos y unos foros bien ejecutados. Del soundtrack, encontrábamos varias piezas recicladas de las historias anteriores de Maricarmen Marcos, pero los temas que le ponían a la asesina eran por demás, imponentes.

La entrada con el tema musical de Dulce, “Amor de Leyenda”, se volvió uno de los mejores openings hechos en la década pasada.

Después, con el alargue, pareciera que hubo problemas con el presupuesto. Cierta calidad en los foros, específicamente, la casa de los Agüero Del Toro (Daniel Elbittar, Claudia Marín, Álvaro Guerrero e Israel Cuenca) cambiaron radicalmente. Algunos espacios, entre más pasaban los capítulos, se empezaron a ver, ciertamente acartonados. También los recursos utilizados parecía que empezaban a escasear, pese a ello, no dejaron de seguir brindando un espectáculo completamente surreal.

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Un guion con buenos aciertos e imperdonables cuestiones

Como he destacado con anterioridad, La Mujer de Judas versión 2012 fue una adaptación a la inversa. Sus hechos pudieron ser representados de una forma diametralmente opuesta a la del 2002. Esto fue un muy buen acierto, ya que nos abrió otros caminos que se alejaron de su original y mantuvieron el misterio de quién era el asesino en esta adaptación.

Me agradó de esta versión el poder sentarme tan solo a escuchar sus diálogos. Recuerdo frases para identificar a determinados personajes como el “¡Qué momento!, ¡Qué momento!” de Ricarda (Niurka Marcos), “Las Cordelias y las Ricardas” de Cordelia (Regina Murguía) o “Eso no es científico” de la doctora Carmen (Romina Castro). Además de las ingeniosas ocurrencias de Casimiro (Álvaro Guerrero) junto a los diálogos con cierta complejidad de Altagracia Del Toro (Anette Michel).

Por el contrario, una muy desfavorecida del guion fue Emma Balmori (Geraldine Bazán). Su personaje era sumamente clichético, incluso, al insultar a la protagonista llamándola “Patraña”.

Sus primeros 70 capítulos se hicieron con una intensidad aplaudible. Realmente superaba a su competencia en contenido y calidad. Parecía que estábamos viendo a la historia del año. Sin embargo, luego llegó su alargue y la rellenaron con subtramas innecesarias. Se notó demasiado un alejamiento poco justificable de la gran atracción de la historia que era la asesina serial. Se le dio un trato poco digno al misterio, además nos saturaron de los melosos Natalia (Andrea Martí) y Salomón (Víctor González).

El peor arco fue cuando Natalia (Andrea Martí) resulta encarcelada. Ahí se utilizaron los recursos más pobres que hemos visto en cientos de telenovelas donde una protagonista cae en el encierro.

Pese a ello, la adaptación respetó el sentido ciertamente metafórico que La Mujer de Judas empleaba al asesinar, como hacer representaciones tétricas y bastante elaboradas.

Como observación adicional, 2012 era un año aún muy pesado para hablar de ciertos temas. Por esas fechas se emitía Cachito de Cielo, producción de Giselle González y Roberto Gómez Fernández. Era un melodrama cómico de un futbolista, cuya alma cae en un sacerdote y es este, quien intenta recuperar al amor de su vida. Debido al fracaso de su historia, la productora decidió culpar al público. La justificación fue que la gente no se acostumbra a ver a un religioso en apuros como esos (al estilo de Tentaciones de 1998). Algo parecido sucedió con la adaptación de La Mujer de Judas.

Las apariciones del Padre Sebastián (Miguel Sánchez) frente a Natalia y el romance que tuvo este con Altagracia Del Toro, fueron reemplazados por sueños que tenía la protagonista juvenil de vez en cuando con la identidad de la Mujer de Judas y la llegada de un héroe encarcelado injustamente, Simón Rojas (Mauricio Islas).

Aún pese a sus altibajos, La Mujer de Judas puede ser recordada por sus personajes coloridos, con ciertos trasfondos, humanidad, cambios y apasionamiento.
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Las actuaciones

Me encantaría enfatizar en el hecho de los mejores trabajos de esta versión, sin duda alguna, el lujo de ver a sus seis sospechosas principales.

Anette Michel estaba ciertamente identificada en las villanas y pocas veces en los protagónicos. Aquí demostró que podría estar a la altura de Edith González, dando peso a su nombre, llamando la atención por sí sola.

A Martha Mariana Castro no le importó despegarse de su feminidad para lucir como una auténtica camionera. Sus sentimientos por su hija adoptiva eran demasiado fuertes, al grado que se podía pensar en ella como una buena candidata a la asesina.

A Cecilia Piñeiro, pese a ser muy joven para interpretar el rol de Narda, no se le había dado una oportunidad de crear un personaje tan desgarrador. La actriz se lució y ganó el aplauso del público por su estremecedora participación. Recuerdo que en mis tops de aquel entonces, le di tercer lugar a la Actriz Antagónica del Año. Además recibió un San Judas de Oro por su interpretación, debido al cariño de los cibernautas y ganó un reconocimiento del Círculo Nacional de Periodistas.

Si alguien fue una verdadera revelación del año en aquel 2012, no fue una joven, sino una mujer madura que pocas veces había intervenido en la televisión porque su carrera fue predominante en el teatro: Claudia Marín. Era prácticamente una desconocida, pero su actuación nos hizo ubicarla y tanto amarla como odiarla al interpretar a la alcohólica Refugio “Cuca”. Esta mujer era una de las villanas más traicioneras de la historia.

Betty Monroe lució no solo por su espectacular figura, sino al crear uno de los personajes con mejor desarrollo evolutivo dentro de la trama. En la original ella moría, en esta adaptación vive y logra obtener el reconocimiento familiar por el que tanto luchó.

Finalmente, Niurka Marcos se lució como la simpática Ricarda. En momentos podría ser bastante sospechosa, sin embargo, sus frases, carisma y el drama que vivía con su hija Cordelia (Regina Murguía) nos hizo quererla y compadecerla hasta su terrible final.

Si bien, teníamos a veces un improvisado Daniel Elbittar quien opacaba en constantes ocasiones al protagonista Víctor González.

El elenco juvenil se me hizo muy acertado. Especialmente en los trabajos de Paloma Quezada, Melissa Barrera, Israel Cuenca, Regina Murguía, Ramiro Tomassini, Iván Esquivel e incluso, una Andrea Martí que iba en ascenso. Además de Greg Kauffman, quien prometía ser un galán destacado entre las telenovelas del Ajusco.

Otra revelación madura que se ganó el aplauso en aquel año fue Ana María González como la enigmática Irene. También actores ubicados del teatro como Simón Guevara o Ligia Escalante.

Mauricio Islas le dio un aire fresco a la telenovela. Llegó como una actuación especial y se ganó el puesto de galán principal de la trama.

Contemplamos un desfile de participaciones destacadas como Álvaro Guerrero, Víctor Civeira, Juan Vidal, Javier Gómez, María Luisa Garza, Sergio Klainer, Elvira Monsell, Guillermo Quintanilla, Claudine Sosa, Romina Castro y por supuesto, la primera actriz Marta Verduzco.

De ahí en fuera, sí hubo desatinos como Omar Fierro haciendo a un galán poco carismático. También unas actuaciones especiales grises y poco enriquecedoras como las de Carmen Baque, Irene Arcila y El Vampiro Canadiense. Ni hablar de las opacas revelaciones de Tamara Fascovich y José Eduardo Ochoa.

Y entre ellos, el peor acierto fue darle el protagónico a Víctor González, cuya gran mayoría de historias que ha estelarizado, las ha hecho mal.

La dirección escénica corrió a cargo de Enrique Pineda y Laura Meza quienes le daban cierto aire teatral a los momentos.

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10 años de Mujer de Judas y críticas

La Mujer de Judas fue una telenovela que logró crear un culto frente a los reclamos de algunos. Se consolidó como pionera de manejar las redes sociales y demostró que estas mismas son una buena fuente de medición de audiencia, más allá del tan quemado rating.

Revisar un capítulo de esta historia me trae la nostalgia de aquellos años. Resalto que ante una ausencia de voces nuevas en el periodismo y la crítica de las telenovelas, se necesitaban más opiniones que se alejaran de lo convencional.

Deseaba personalidades que dejaran a un lado los amiguismos, las costumbres eternas de apoyar a una televisora y enfatizaran lo que se hacían en otros lados.

En ese 2012, el horario estelar era Abismo de Pasión e Infames, sin embargo, La Mujer de Judas me enseñó que pese a todo, fue un horario en competencia equilibrado. Si alguien no deseaba verse la misma historia, pero mal contada de Cañaveral de Pasiones o necesitaba descansar de los mensajes políticos y el lenguaje altisonante de las producciones de Argos TV, una novia demoniaca nos esperaba para encontrar a su verdadero culpable todas las noches.

La Mujer de Judas fue una telenovela que demostró la necesidad de encontrar una diversidad de opiniones y que aún, hasta la fecha, debería seguirse ampliando. Actualmente se encuentra disponible en la plataforma Prime Video.

1 Comentario

  1. Edson dice:

    También en Pluto TV se puede ver las telenovelas como Cielo Rojo.

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