La saga Vencer ¿es un buen retorno de la telenovela didáctica?

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Introducción

De algo que me he dado cuenta desde hace años que empecé a redactar mis críticas hacia el género melodramático, es cómo Televisa, ya sea por economizar, responder a tendencias mediáticas o incluso posibles motivos internos, ha ido abandonando algunas categorías telenoveleras.

En la década pasada predominaban tramas rosas, tradicionales y policiacas. De pocos a nulos ejemplos se produjeron de otros géneros como realismo mágico, terror sobrenatural, época, histórica o didácticas.

Rosy Ocampo desde 2020 puede que nos haya regresado el género didáctico para Televisa con la saga a la que ha denominado Vencer, sin embargo, ¿ha sido un buen retorno al respecto?

Antecedentes de la telenovela didáctica

Para analizar si Vencer es una buena saga que se va hacia el ámbito didáctico, debemos tener un concepto aproximado de lo que es una “telenovela didáctica”.

Algo que podemos deducir, es que este tipo de telenovela es creada con intención de generar una consciencia colectiva en la audiencia que acompaña a la historia. Las telenovelas didácticas abordan temas sociales para que el público se identifique y posteriormente, realicen un tipo de acción, por ejemplo, acudir a un programa social, solicitar información o llamar a líneas especializadas. Estas iniciativas muchas veces son promocionadas más por el sector gubernamental, que el privado.

Este tipo de telenovelas tuvieron su arranque en los años setenta con una serie de melodramas protagonizados por una musa en particular, Silvia Derbez.

Los hermanos Miguel e Irene Sabido colocaron el nombre de los beneficios sociales comprobados, en productos dramatizados para generar consciencia en la gente. Tal como trilogías que han llegado a protagonizar actrices como Thalía, Yadhira Carrillo o Angelique Boyer, la de Silvia Derbez en los setentas fue una de las más importantes que se han producido en Televisa.

La saga compuesta por Ven Conmigo (1975), Acompáñame (1977) y Vamos Juntos (1979) tuvo una repercusión positiva en la población.

La telenovela era el género predominante para las amas de casa y los estudiantes que regresaban del colegio, en aquel entonces, por lo que ellos eran ese público receptor principal donde se debía lograr un gran cambio.

Los perfiles de las protagonistas hechas por Derbez no eran “La Cenicienta” ni nada por el estilo, sino mujeres, cuya trama principal, debía servir de eje para resolver una situación marcada por su entorno, sirviendo de ejemplo visual y ayudando a los problemas de otros más.

Entre los beneficios que se obtuvieron, especialmente con Ven Conmigo, fue el incremento de la alfabetización de la población, junto una fomentación a la vacunación.

Otros temas que abordaron fueron la reeducación como método para reducir la violencia intrafamiliar o el control de la natalidad para que el ingreso no fuera desbalanceado entre los miembros de un hogar.

Además de estas historias, existieron otros ejemplos que vinieron más adelante. Por ejemplo, las cuestiones rurales de El Combate (1980), una trama feminista con Nosotras las Mujeres (1981) y un drama sumamente delicado como Los Hijos de Nadie (1997) que se centraba en las injusticias padecidas por los niños en situación de calle.

Miguel Sabido era muy conocido por escribir los argumentos de algunas telenovelas históricas, por ejemplo, El Carruaje (1972). Tenía muy a flor de piel su visión sobre las cuestiones didácticas y de enseñanza para las demás personas en México.

Aunque contando con lo expuesto, la telenovela didáctica puede ser confundida fácilmente con la “telenovela realista”.

ven conmigo telenovela

Diferencias entre una telenovela realista y una didáctica

¿Cómo podríamos definir a la “telenovela realista”? En pocas palabras es una escenificación de temas sociales que preocupan a las comunidades, cuyas consecuencias pueden recaer en puntos positivos como negativos. A diferencia de la “telenovela didáctica”, no busca que las personas hagan una determinada acción, más que adquirir consciencia o responsabilizarse por sus actos.

Entre el rubro de este tipo de historias, podríamos encontrar casos como los expuestos por Argos TV en los noventa con Mirada de Mujer (1997) y El Amor de mi Vida (1999).

Otro punto al cual, se le puede dar un sinónimo a este tipo de melodramas es con “telenovela de vanguardia”. Si bien, Televisa a lo largo del tiempo ha tenido muchos ejemplos, con la competencia acentuada que tuvo con TV Azteca, las críticas hacia el Canal de las Estrellas eran periódicamente amplificadas porque sus melodramas se alejaban mucho del realismo.

Piel de Otoño (2004) o Barrera de Amor (2005) son dos buenos ejemplos que combinan los métodos tradicionales de las telenovelas habituales, pero que incluían situaciones realistas que cumplían con la vanguardia.

Para la década de 2010, Para Volver a Amar (2010) es el mejor ejemplo que podemos obtener de una “telenovela realista”.

Por lo tanto, tenemos divididos los dos géneros, orillándonos a una pregunta en particular, ¿Vencer es un buen retorno hacia lo didáctico?

para volver a amar

“Vencer”: la oscilación constante de categorías

El caso de Vencer se me hace muy curioso, porque ante estos tiempos donde todo es rating, ventas y poca calidad, es probable que estemos tratando con algún tipo de experimento. Es decir, si a la primera telenovela de la saga le va bien o medianamente bien, se podría expandir su universo.

Estaríamos tratando con uno de los fenómenos de esta nueva era, donde las series predominan y muchas veces deseamos digerir la información mediante temporadas.

Actualmente se cuentan con cuatro entregas de esta franquicia aunque algunas fuentes decían que iba a ser solamente una trilogía: Vencer el Miedo (2020), Vencer el Desamor (2020), Vencer el Pasado (2021) y Vencer la Ausencia (2022).

Todas van de la mano de Rosy Ocampo como productora, bajo un argumento de un equipo de escritores comandado por Pedro Armando Rodríguez.

Hace algunos años a través de Ingenio TV, regresó la telenovela didáctica con otro argumento de Miguel Sabido. La historia se llamó Aprender a Vivir y fue protagonizada por María Rojo entre 2012 y 2013. En ella se mantuvo la intervención de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Se trataron temas como el bullying y la violencia intrafamiliar, entre otros.

La telenovela no contaba con un presupuesto amplio pero mostraba el interés particular de lo que es la “telenovela didáctica”.

En el caso de Vencer, tiene una estructura muy pronunciada en cada una de sus producciones, son tramas, cuyo protagonismo lo comparten cuatro mujeres.

Una de ellas representa la juventud, pero transitando a una edad más madura, ella, en muchas ocasiones lidera al grupo para no caer en problemas. Hay otra que puede representar a la que es en teoría, más longeva y es la de mayor renuencia entre el grupo, ocasionando fricciones.

Las otras dos partes del grupo reúnen a una mujer que intenta mantener un equilibrio, pero es también errática en muchas ocasiones, sumado a una adolescente que va abriendo sus alas al mundo.

El grupo de mujeres debe sortear infamias como el machismo, la corrupción, la violencia por género, el bullying, el ciber bullying, las malas influencias, pérdidas familiares, etc. Entonces, durante el enredo, deben sobrellevar estas circunstancias para lograr una conclusión.

Hasta este aspecto, Vencer es un ejemplo de telenovela didáctica, incluso, por el hecho de contar con cuatro protagonistas nos puede recordar a telenovelas como Acompáñame (1978) y Nosotras las Mujeres (1981).

Solamente, hay que aclarar algo. Vencer logra tener cierta comunicación con entidades, organizaciones civiles y gubernamentales, pero no al grado total como se hacía en los tiempos de Miguel Sabido, donde el gobierno estaba completamente metido dentro de la supervisión de producción.

Además, cabe resaltar que las audiencias actuales son muy complicadas de dominar y no cualquier cosa les podría convencer. Ya no se van solamente a exponer temas sociales que deban solucionarse, además de invitar a acudir a sitios que sobrelleven estos problemas,  ahora se muestran otros mecanismos más dentro de la receta.

Hay momentos en que uno ve Vencer el Pasado o Vencer la Ausencia y por capítulos enteros, pueden desprenderse mucho de lo didáctico para ser más una “telenovela realista”. Retomamos el hilo educacional cuando se mencionan leyes, ejemplos visuales que orienten sobre problemas sociales o hay alguna instancia que se preocupe por casos como las situaciones juveniles o discriminatorias, siendo algunos ejemplos.

Aunque, hay un ingrediente más que logra que esta saga conecte con su público repetidamente y es el misterio. Las “telenovelas de misterio” pueden manejar el esquema de historias donde se persiga resolver una o varias incógnitas durante todo el enredo.

Ante esto podemos tener de ejemplo a La Madrastra (1981), A Próxima Vítima (1996) o La Viuda Joven (2011).

Me agrada mucho la estructura que se ha generado con la saga, porque aparte de querer orientar a una audiencia, la hace pensar a resolver misterios y esto puede tener una gran importancia en su seguimiento.

La gente quiere encontrar respuestas, pero mientras las va buscando, se orienta con los múltiples casos que les pasan a los personajes.

Vencer es una saga donde también, varios personajes de diferentes entregas se entrelazan entre sí y logran generar una conexión de universo.

Siendo así, se entiende que es un proyecto bastante bien estructurado porque integra tres categorías (telenovelas didácticas, realistas y de misterio), las relaciona y no las traiciona una con otra. Pocas veces se logra un efecto tan interesante como ese.

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Conclusión

La saga de Vencer es quizá el proyecto de telenovelas más importante que ha lanzado la televisión en los últimos años.

En efecto, retoma una categoría que Televisa parecía haber olvidado por completo, la “telenovela didáctica”, pero actualizada al público que se ubica en la segunda década del siglo XXI.

Vencer se acopla a las grandes exigencias de la audiencia y procura orientar, además de realizar diversas llamadas a la acción, pero es la forman en cómo se cuentan las historias lo que hace que no se pierda el hilo del argumento para seguirlo hasta el final.

Desconozco si Vencer la Ausencia sea el final de este proyecto o si vengan otros más, pero es innegable que por tres años consecutivos, han logrado estar en los primeros lugares de calidad telenovelera expuesta en Televisa.

Orientar nunca dejará de ser bueno, lo valioso también es encontrar la fórmula correcta para que el objetivo se cumpla y Vencer es un gran ejemplo de ello.

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