Lo bueno y lo malo de Vencer la Ausencia

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Introducción

La saga Vencer ha concretado por tres años consecutivos su primer lugar en calidad dentro de todas las telenovelas que se emiten al año. En esta ocasión, diré que Vencer la Ausencia podría haber generado un logro histórico o récord.

El melodrama protagonizado por Ariadne Díaz, Mayrín Villanueva, David Zepeda, Danilo Carrera, Alejandra Barros y María Perroni Garza, culminó este viernes 4. Es en este título donde captamos múltiples emociones al respecto del tema principal que es la ausencia en diversas vertientes.

Logro histórico

Esta telenovela diría que ha registrado un récord histórico y es precisamente con su capítulo inicial.

Es muy complicado que una telenovela de hoy en día logre cautivar con respecto a su estreno. De hecho, parece una fórmula repetitiva donde encontramos múltiples temas incidentales hermosos, una infancia, niños que luego crecen al menor momento y empiezan los enredos. Nos presentan quiénes son los villanos y nos cuentan la estructura del melodrama que veremos. Otras nos muestran a los protagonistas dulces con aspiraciones para ver cómo les va después.

Eso no sucedió en Vencer la Ausencia. Normalmente, la saga Vencer nos acostumbraba a que el grupo de cuatro mujeres llegaran a conocerse poco a poco, sin embargo, en esta entrega, todas ya se conocían desde hace mucho tiempo y mantenían una amistad.

El primer capítulo es demoledor porque genera tensión, una muy pronunciada. Aquí se mueren dos personajes que perpetuarán una de las mayores incógnitas de toda la historia. Además, otro que “los acompañaba”, desaparece misteriosamente.

En la primera semana de Vencer la Ausencia, la telenovela se colocó como la favorita del momento porque en mucho tiempo no se había tenido un “¿por qué?” definitivo para ver completa una telenovela.

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“La verdadera madrastra”

Algo muy curioso con Vencer la Ausencia es que La Madrastra parecía que estaba en sincronía con la misma.

  • Debían resolver el misterio de cómo ocurrió una tragedia que permitió el fallecimiento de alguien.
  • Una mujer trata de hilar todo a detalle, utilizando un corcho con sospechosos y teorías. (Tal como el espejo de Aracely Arámbula).
  • Después de tiempo, Televisa al fin se aventura a tratar el tema de los personajes trans con mayor respeto. Aquí con Catalina (Farid Caram) y allá con “La Condesa” (Iker Madrid).
  • Trataron el tema de la esclerosis múltiple.

A como se trataron los temas, en los primeros dos puntos gana definitivamente Vencer la Ausencia y en el resto ganaría La Madrastra, y de esto explicaré mis motivos más adelante.

El personaje de Esther, interpretado por Mayrín Villanueva, fue la protagonista por excelencia de esta telenovela a la par que Rayo (María Perroni Garza). Si bien le tocó ser la parte fuerte que causa fricciones en el grupo, muchas de sus situaciones se justifican perfectamente, más a sabiendas que la partida de su hijo se dio en una situación poco clara, confusa y hasta criminal.

En las noticias del día a día vemos esto. Mujeres que pierden a sus hijos en terribles situaciones y encabezan marchas, bloquean autopistas o hacen actos impensables para encontrar la justicia que les de recuperación a la dignidad del difunto, junto a la búsqueda de una paz interior.

Muchos la podrán no comprender, odiar o hasta aborrecer, porque sí hace actos atroces a lo largo del enredo, pero logra ser una protagonista furiosa como pocas veces se ha visto. Su furia es tal, que logra encarar al villano y casi lo aniquila para conocer la verdad.

A diferencia de La Madrastra, la investigación de Esther sí  logra llegar a encarar al culpable de sus desgracias y trata de hilar todos los hechos por su cuenta. En ese caso, Vencer la Ausencia resultó ser una mejor historia de misterio que la ya mencionada.

Por otra parte, creo que estaríamos viendo en Mayrín Villanueva al personaje de su vida, sin caer en exageraciones.

El final (Spoilers)

¡Al fin! Un final que cierra con dignidad. Creía que ya no existían de esa especie.

Tomaré su capítulo final desde el día jueves, porque ahí comenzó el verdadero desenlace. A diferencia del eterno cliché que Televisa nos ha mostrado por mucho tiempo, los protagonistas no quedan secuestrados por el villano, al contrario, aquí sucedió al revés.

Esther (Mayrín Villanueva) secuestró a Braulio (Alexis Ayala) para exigirle la verdad sobre la muerte de su hijo. Esto fue algo bastante intenso y tragicómico, tomando en cuenta que el arma letal era un sartén, pero que sirve como metáfora de que en efecto, él era un bicho o parásito que ocasionaba plagas, a los cuales, en ocasiones se les erradica coloquialmente “a sartenazos”.

Por otra parte, Misael (Marcos Montero) le relató también a Julia (Ariadne Díaz) desde la cárcel, la perspectiva que tuvo él del accidente que desencadenó la historia.

A comparación de La Madrastra (nuevamente), aquí tuvieron la decencia de mostrarnos la recreación de suceso por suceso, incluso, los detalles que podrían parecer más insignificantes. Esther al saberlo todo está dispuesta a aniquilarlo, pero se le es impedido. Después los personajes tienen una conclusión lógica, de acuerdo a sus perfiles.

El final de Flavia (Nailea Norvind), por ejemplo, se me hizo el más adecuado. En toda la historia pensaba que su antipatía se debía a no ponerse correctamente en los zapatos de su “rival”. Tuvo que enfrentar el casi perder un hijo para lograr reaccionar. En consecuencia, su reconciliación con Esther acaba con esa guerra que tuvieron durante toda la telenovela.

Lo único que hubiera agradecido es verla a ella tomar un curso de derechos humanos por todo lo que ocasionó en la historia y ver a Misael tomando terapia por su terrible concepción de las mujeres.

Tal como lo deduje desde un principio, la única que podía ponerle un alto a Braulio, era la misma Celeste (Alejandra Barros) y vaya de qué manera.

El desenlace tuvo su parte agridulce y es la ausencia completa del personaje de Don Homero (David Ostrosky/Rodrigo Murray), quien, al final de cuentas, no pudo cumplirle la promesa a su hija Rayo de pasar más tiempo juntos, lúcido. Esto muestra bien que Vencer la Ausencia es también una telenovela realista.

Un detalle que me agradó es que no usaron al romance como motivo para sobrellevar un duelo. No dejaron que Teo (Luca Valenttini) fuera el príncipe de Rayo para hacerla sobrellevar la ausencia de Margarita (Mariana Garza), ni que Jerónimo (David Zepeda) fuera el apasionado caballero andante que disminuyera la frustración de Esther. Por el contrario, muestran cómo una verdadera amistad llega a ser el mejor apoyo en esas situaciones. De manera conclusiva, Jerónimo y Esther al final sí acaban juntos, pero en un romance sin prisas.

Un detalle adicional que podría justificar a los muchos actores que repitieron su presencia, pero en otro rol es que no todas las entregas se encuentran dentro de un mismo universo (o línea de tiempo). Esto puede ser teorizado en que la historia de Vencer el Miedo fue creada por Rayo con la trama de Marcela Durán (Paulina Goto), a quien se encontró al principio de la telenovela, quizá como su consciencia interna, y al final la nombra como la protagonista de una historia que quisiera escribir. Un detalle bastante interesante para la gente que es muy observadora.

Finalmente, el saber que existirá una entrega más enfocada al sentimiento de culpa con Vencer la Culpa, abre mis expectativas a grados altos. ¡Felicidades a Rosy Ocampo y al equipo de escritores por innovar a Televisa con una entrega tan necesaria como esta!

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Temas abordados

Tal como se mencionó en un principio, fue abordado el tema de la ausencia desde muchas perspectivas, más allá de las pérdidas de seres queridos y las fases del duelo.

Tenemos la crisis de ausencia que sufría Don Homero, maravillosamente encarnado por David Ostrosky en la mayor parte del enredo.

El cambio que tuvo Ana Sofi (Mariluz Bermúdez) en la semana final me agradó, porque revela que siempre tuvo una ausencia por parte del padre. Estaba ahí y a la vez no. Por eso se hundió en el ego de las redes sociales para evitar no estar sola. Recordando cuando Silvano (Eugenio Montessoro) fallece, su duelo no es tan pronunciado como el de otros personajes.

También vimos la ausencia de atención y confianza por parte del padre a la hija como el caso de Homero con Mirna (Adriana Llabrés), quien, en consecuencia, tenía una infantilidad acentuada.

Otro variación fue la ausencia del rumbo y las autoridades. Debido a que muchos personajes en esta entrega actuaban con un egoísmo atroz, de hecho, podían caernos muy mal, no tenían un rumbo alguno trazado, especialmente Rayo.  Ella estuvo sola la gran parte del relato. Pasaba de casa en casa, hasta caer en la mala influencia de Matilde (Nicole Reyes).

Me encanta que esta telenovela hizo ver cómo nuestras autoridades son lo que le siguen de ineptas. En sí, todas lo hacen, pero es involuntario y aquí tuvo toda la intención. Cada persona que alguna vez ha denunciado algo sabe que siempre existe un “pero” y en efecto, la efectividad de la policía fue la gran ausente en el 99.9% de la telenovela.

También hubo temas como los excesos a los que pueden llegar los influencers por conseguir audiencia; la violencia vicaria que Misael ejerció sobre su hijo; las ciberestafas amorosas que sufrieron Mirna y Chepina (Laura Luz); la migración y la donación de órganos.

Algo que me encantó es que vimos protagonistas que no son perfectas. Las cuatro, Esther, Julia, Celeste y Rayo, podían en momento ser antagonistas porque llegaron a puntos bajos hasta inmorales, no obstante, esto las hizo, más humanas. Una persona no es un ente de perfección y la trama nos lo recalca demasiado bien.

Elenco

Vencer la Ausencia tuvo indiscutiblemente uno de los repartos mejor creados en mucho tiempo. Las cuatro protagonistas fueron maravillosas. Aplausos a Mayrín Villanueva, Ariadne Díaz, Alejandra Barros y María Perroni Garza, quienes, en verdad, hicieron unos papeles con tantos matices, claroscuros, además de extremos, que nos dejaban con la boca abierta en cada descubrimiento o decisión que tomaban.

David Zepeda, muchas veces lo dije, a él le daban dos tipos de personaje: el hombre con demasiada testosterona y el niño bien trajeado. Aquí, al fin rompe con ese círculo vicioso y nos hace mostrar a un personaje muy blanco. Jerónimo es un papel totalmente diferente a los otros que ha hecho, hasta me atrevería a decir que es su mejor protagonista en muchos años.

Similar me sucede con Laura Carmine. Muchas veces le dieron papeles no tan relevantes o en pose. Aquí, con Lenar me simpatizó porque hizo a una madre realista, como cualquier otra, que al final nos conmueve cuando es el personaje insignia de la donación de órganos.

Entre los villanos, adoré el cinismo y la comedia maliciosa que tenía el personaje de Flavia, magistralmente hecho por Nailea Norvind. Ella era una mujer antipática y manipuladora que pudría todo lo que tocaba. Tan fue así, que por poco su hijo casi moría.

De Misael a Braulio, prefiero al primero. Marcos Montero se llevó mi admiración por crear a un personaje tan mentiroso, machista y abusador. De Alexis Ayala con la garantía de ponerlo, ya sabía que iba a ser uno de los villanos, sino es que el principal, por lo que no me causó mucha sorpresa, pero es un papel mil veces mejor que el de Sergio Carranza en Si Nos Dejan (2021).

Muy agradecido con el acertado retorno de Laura Luz como la fan telenovelera cómica Chepina. A David Ostrosky lo puedo definir con la palabra sublime en su personaje de Don Homero.

A Danilo Carrera cuando lo dirigen muy bien puede hacer personajes célebres y en el caso de Ángel Funes, hizo un papel muy adecuado a su nombre. Un tipo de héroe que logra llevar bien la situación del protagonismo.

Quedé muy satisfecho con trabajos como los de Adriana Llabrés, Mariluz Bermúdez, Eugenio Montessoro, Felipe Nájera, Agustín Arana y Silvia Mariscal.

También hubo excelentes revelaciones como el reparto de jóvenes. Miguel Martínez se presentó nuevamente como Erik, un papel de mente abierta que nos sirve de prólogo para entender más al personaje encarnado por Farid Caram, quien hizo a Ariel/Catalina.

Estupendos trabajos los de Nicole Reyes, Luca Valenttini, Arath Aquino, Federico Porras, Fernanda Urdapilleta, Daney Mendoza, Lessly Hernández y el niño Mariano Soria.

Finalmente, las actuaciones especiales como la de Mariana Garza y Andrés Vázquez se agradecen por ser quienes abrieron el gran enredo de forma digna.

Un aplauso a Benjamín Cann, quien dirigiendo drama, se luce como ninguno.
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Lo malo

Sí debo de admitir que me molestaba el hecho de la repetición de galanes como otros actores y echarle la responsabilidad a los “misteriosos focus group”. Esto me habla más de una falta de elenco que cada vez es más notoria, pero admito que la trama tuvo una dignidad alta para acoplarnos a la idea.

Tal como lo mencioné anteriormente, el que Alexis Ayala estuviera en el elenco principal y junto a la entrada, era un spoiler grande de que él era el gran villano. Por ello muchos sucesos alrededor de él, no causaron gran sorpresa.

En Marcos Montero le metieron toda la carga del fanservice. Misael estuvo con la mitad de la camisa abierta toda la historia, fue hasta el final que se la quitó cuando el villano tuvo el inicio de su merecido castigo. Esto me hace replantear, que en efecto, la saga Vencer si en algo a veces me falla es con la cuestión del vestuario y en sobreexplotar el físico de sus galanes.

David Ostrosky, un gran actor que hizo de Don Homero un papel muy suyo, que al momento de ser cambiado, debido a sus problemas de salud, como espectadores, pudimos sentir un corte de seguimiento en el personaje. Rodrigo Murray sacó con dignidad al papel en los últimos capítulos, pero me pareció como si fuera un personaje totalmente diferente. Este Homero era un tanto más cómico que el anterior y hasta más relax, por ello fue como ver a dos Homeros con personalidades distintas.

Jesús Ochoa hizo junto a Laura Luz la parte cómica del enredo, sin embargo, el papel de él fue muy de “zona de confort”. Pocas veces vi que hiciera algo relevante. Es como si el actor se dejara ir con lo primero que le ponen en lugar de interpretar.

No quedé muy conforme con cómo se expuso el tema de los influencers. Es una visión muy conservadora decir “ser influencer es malo y no sirve para nada”, cuando hay verdaderos creadores de contenido que informan, orientan y ganan dinero por recrear temas o exponerlos cuando a veces, en el mismo mercado laboral no les dieron tal oportunidad. Hay muchos casos que se podrían decir al respecto de ser una vía que no solamente se va al entretenimiento fácil, sino a la orientación.

Ahora, retomando el tema trans, siento que Televisa cuando toca a la comunidad LGBTTIQ+ lo hace con temores o carencia de información e incluso puede revolver las categorías de lo que representa cada letra. El personaje de Ariel se nos fue presentado como un personaje homosexual y nunca dio pistas de que él se identificaba como mujer, por lo que al dar el paso, fue una situación bastante sorpresiva.

Después, al pasar a ser Catalina, nos contó de aquellas inquietudes que tuvo en su infancia, pero sucedió algo muy similar como  lo de Don Homero. Ariel y Catalina, al no tener un seguimiento lineal de personaje, fueron convertidos en dos seres totalmente diferentes de un momento a otro. Es por eso que, en esta cuestión, La Madrastra sí les ganó el tema.

Otro punto donde les ganó fue en el tema de la esclerosis múltiple. Si vemos al papel de Rafa (Emiliano González) tuvo mejor seguimiento que el de Celeste, quien solo parecía estar con un embarazo de alto riesgo, en lugar de estar enferma.

Finalmente, los avances de capítulo sí llegaban a pecar de poco atractivos o incluso, hasta de spoilers completos. Un personaje podría desaparecer y en el avance ver que no le ocurrió gran cosa.
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Conclusión 

Después de que Rosy Ocampo dejó de contar con los guiones de María Zarattini, me preguntaba qué sería de ella. Cuando entró al ruedo con la intención de regresar a estos melodramas con tintes realistas y marcantes, volvió a obtener este impulso. En esa ocasión contó con la valiosa colaboración de los creadores Pedro Armando Rodríguez y Gerardo Pérez Zermeño y los coadaptadores Alejandra Romero, Humberto Robles, Luis Gamboa Gangoiti y Daniela Ochoa.

Es con la saga Vencer que logra posicionarse nuevamente como la mejor productora que tiene Televisa actualmente y qué mal harían en dejarla a un lado. Vencer la Ausencia se nos va y ya estoy ansioso de contemplar la siguiente entrega, Vencer la Culpa.

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